Sanidad amplía las indicaciones del «fármaco más caro del mundo», Soliris, financiado sin transparencia

¿Os acordáis de la «epidemia» de pepinos contaminados con la bacteria Escherichia coli que hubo hace unos años? Durante la citada epidemia apareció en escena un medicamento que atrajo las miradas de la comunidad científica: Soliris, cuyo principio activo es el citado, eculizumab. El fármaco fue el más caro del mundo el año anterior, según la revista Forbes. Ahora sanidad le amplía indicación y financia con dinero público.

Resulta que Soliris era un medicamento «huérfano» para tratar una enfermedad rara como la Hemoglobinuria Paroxística Nocturna (HPN), una especie de anemia. El fabricante es Alexion Pharmaceuticals que vio dispararse sus ganancias. La «epidemia» de E. coli fue aprovechada para extender la indicación de este medicamento.

El tratamiento con Soliris cuesta unos 600.000 euros, 300.000 según El País. Lo sensato y racional es que si hay un medicamento eficaz para una dolencia, por muy caro que sea, la Administración no debería escamoteárselo a nadie.

Pero hay que considerar otro pormenores:

-Estamos ante un medicamento capaz de disminuir la morbilidad y mejorar la calidad de vida de las personas que sufren HPN pero con un coste desorbitado que hace que la relación coste/beneficio sea desfavorable para conseguir que un paciente se vea libre de transfusiones en un año. En este caso no se trata de años de vida (ni ajustados ni no ajustados por calidad) sino de evitación de transfusiones y a un coste diez veces mayor.

-Hay que saber además que Soliris aumenta el riesgo de tener infecciones meningocócicas. Éstas pueden ser mortal si no se reconocen y tratan a tiempo. Por ello, es necesario vacunar a los pacientes con una vacuna meningocócica al menos dos semanas antes de recibir la primera dosis de Soliris y revacunar tras recibir el fármaco.

-La «crisis de los pepinos» consiguió para Alexion la «revisión prioritaria» para su «superfármaco», que utilizó sus tretas marketinianas.

La noticia es que el fabricante de Soliris ha recibido por parte de Sanidad confirmación de la extensión de la indicación del tratamiento para el Trastorno del espectro de neuromielitis óptica (NMO) en pacientes con recaída de la enfermedad. Este es un trastorno autoinmune, inflamatorio y desmielinizante del sistema nervioso central, que afecta principalmente al nervio óptico y la médula espinal. Es una «enfermedad rara», que afecta a muy pocas personas (que sin duda lo merecen, eso no se discute).

Lo que sí creo es que revisar a fondo porqué es tan caro ese medicamento, si está justificado y de ello es responsable la Administración. Un preparado tan caro tiene que ofrecer mucho para justificarse, su eficacia ha de estar más que probada pero también su relevancia clínica y en este punto existen dudas. Por supuesto quien padece la enfermedad tiene un punto de vista diferente, es comprensible. La asociación de afectados por la HPN también se quejó en su momento del precio.

El problema es que nos vamos a quedar con las ganas (y el derecho) a saber cuánto está pagando el Estado por él. Como podéis comprobar en esta web del Ministerio de Sanidad (la búsqueda hay que hacerla por principio activo, eculizumab) se nos informa de que está financiado con dinero público pero no existe un apartado en el que nos cuenten cuál es su importe.

Otros dos datos a tener en cuenta:

-Al fabricante el marketing del miedo generado por el brote de E. coli le fue favorable y Soliris fue aprobado también para tratar la enfermedad producida por la E. coli, el Síndrome Hemolítico Urémico (SHU).

-Alexion, para las autoridades sanitarias que quieran hacer bien su trabajo e intentar que baje el precio de Soliris, es un laboratorio farmacéutico de los que pretenden doblegar a los estados. El Gobierno belga intentó y le costó mucho conseguir, que redujera sus aspiraciones económicas. Cómo sería la batalla, que los enfermos se sintieron utilizados y la patronal farmacéutica belga censuró la actitud de Alexion.

No es de extrañar que haya partidos políticos que lleven en su programa electoral conseguir la transparencia en torno a cómo se marcan los precios de los medicamentos. Ahí lo dejo.

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