Estatua Libertad

Trump y el “narcisismo maligno”: Lo que advierten 50 prestigiosos psiquiatras y psicólogos

En plena segunda presidencia de Donald Trump (2025-2026), un grupo cada vez más numeroso de expertos en salud mental de instituciones como Yale, Harvard, Johns Hopkins y el NIMH (Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos) ha roto el silencio profesional para alertar sobre lo que consideran un riesgo existencial: el estado psicológico del presidente de USA.

No se trata de un “diagnóstico remoto” ilegal según la regla Goldwater de la Asociación Psiquiátrica Americana (APA), sino de un “deber de advertir” (duty to warn) amparado en el principio ético de proteger a la sociedad cuando hay peligro inminente.

El epicentro de esta advertencia es la trilogía de libros editada por la psiquiatra forense de Yale Bandy X. Lee: The Dangerous Case of Donald Trump (2017, 27 expertos), The More Dangerous Case (2024, 40 expertos) y The Much More Dangerous Case of Donald Trump: 50 Psychiatrists and Mental Health Experts Warn Anew (mayo 2025).

Estas obras, best-sellers del New York Times, recopilan ensayos de figuras de renombre internacional como Robert Jay Lifton (autor de The Nazi Doctors), Judith Lewis Herman (experta en trauma de Harvard), Philip Zimbardo (Stanford) y docenas más. Sus beneficios se donan íntegramente a causas públicas para evitar cualquier conflicto de intereses.

Banner miguel jara abogados 1 1024x328 1

¿Qué es exactamente el “narcisismo maligno”?

El término no está en el manual oficial de los trastornos mentales, el DSM-5, como categoría independiente, pero fue acuñado por Erich Fromm y desarrollado por Otto Kernberg. Combina cuatro elementos letales:

  1. Narcisismo patológico (grandiosidad, necesidad extrema de admiración, falta de empatía).
  2. Paranoia.
  3. Rasgos antisociales (mentiras patológicas, violación de normas, ausencia de remordimiento).
  4. Sadismo (placer en humillar y dañar).

John D. Gartner, psicólogo clínico, exprofesor de Johns Hopkins y fundador del movimiento Duty to Warn, lleva años alertando sobre lo que considera los “trastornos mentales” de Trump y lo describe públicamente como un “narcisista maligno”, una noción desarrollada por Erich Fromm para explicar la psicología de dictadores como Hitler.

Varios especialistas han usado ese marco teórico para comparar el estilo de liderazgo de Trump con el de otros líderes autoritarios del siglo XX, aunque subrayan que se trata de un análisis de personalidad y no de una equiparación histórica uno a uno.

Gartner añade que este cuadro se agrava con “signos clínicos de demencia” (deterioro cognitivo progresivo), lo que hace a Trump “incapaz de terminar el mandato compos mentis” (mentalmente competente).

En enero de 2026 declaró que “ningún presidente anterior mostró cualidades sociópatas en el grado de Trump” y que su “talón de Aquiles” es el cerebro: cualquier informe sobre su salud física o cognitiva le enfurece porque un narcisista maligno debe proyectar fuerza absoluta.

Otros expertos coinciden. Lance Dodes (psicoanalista emérito del Instituto Psicoanalítico de Boston) habla de “pérdida persistente del contacto con la realidad” y rasgos sociópatas profundos.

John Zinner (ex jefe de terapia familiar en el NIMH) identifica un trastorno de personalidad narcisista grave según los nueve criterios del DSM-5: grandiosidad, fantasías de éxito ilimitado, explotación interpersonal, arrogancia y envidia.

Otros especialistas enfatizan dimensiones distintas de ese mismo patrón. El psicólogo Craig Malkin ha analizado el narcisismo patológico de Trump y cómo se combina de forma potencialmente letal con el ejercicio del poder político, mientras que Philip Zimbardo (Universidad de Stanford) y la terapeuta Rosemary Sword explican su impulsividad en términos de “hedonismo presente desenfrenado y extremo”.

Diversos autores relacionan este hedonismo extremo, el narcisismo patológico y un historial de comportamiento agresivo hacia mujeres adultas, documentado en procesos civiles por agresión sexual y difamación, para describir un patrón de conducta con rasgos claramente acosadores.

En mayo de 2023, un jurado federal en Manhattan, en un proceso civil, concluyó que Donald Trump era responsable de “sexual abuse” (abuso sexual) y difamación contra la escritora E. Jean Carroll por hechos de los años noventa, fijando una indemnización total de 5 millones de dólares en daños compensatorios y punitivos.

En un segundo juicio en enero de 2024, otro jurado le ordenó pagar 83,3 millones adicionales por difamación reiterada tras las declaraciones públicas de Trump negando los hechos.

La Corte de Apelaciones confirmó ambos veredictos en 2024 y 2025; el caso se encuentra pendiente de posible revisión por el Tribunal Supremo de Estados Unidos en 2026, pero la responsabilidad civil de Trump sigue en vigor.

Además, la célebre grabación de Access Hollywood de 2005 —en la que Trump se jacta de que, por ser una “estrella”, puede “grab [women] by the pussy” (agarrar a las mujeres por el coño) sin su consentimiento— fue admitida como prueba en el juicio civil de E. Jean Carroll por decisión del juez federal Lewis Kaplan, al considerar que era relevante para valorar su comportamiento sexual previo.

Varios especialistas en salud mental han utilizado esa cinta en sus análisis públicos como un ejemplo paradigmático de falta de empatía hacia las mujeres y de hedonismo impulsivo centrado en la gratificación sexual inmediata.

El psiquiatra Lifton ha señalado que Trump “no tiene un contacto claro con la realidad”, en el sentido de que vive en una “realidad solipsista” donde sólo cuenta lo que su yo necesita creer, aunque reconoce que eso no implica necesariamente una psicosis clínica.

Lifton usa como ejemplo el birtherismo: sostiene que Trump adoptó y explotó conscientemente la mentira sobre el supuesto nacimiento extranjero de Barack Obama como palanca política, al mismo tiempo que, en otra parte de sí, podía llegar a creerla en parte, lo que ilustra cómo manipula sus propias falsedades.

En España, el catedrático de Criminología Vicente Garrido y medios como laSexta o Huffington Post han recogido estas tesis, llamando a Trump directamente “psicópata” o “narcisista maligno que recuerda a los peores dictadores del siglo XX”.

El debate ético (que no creemos que le importe mucho al personaje)

La APA criticó duramente a Lee y Gartner por “diagnosticar a distancia”. Sin embargo, los expertos responden que no emiten diagnóstico clínico vinculante, sino evaluación de peligrosidad basada en evidencia pública (miles de horas de discursos, tuits, vídeos y conductas).

Citan el caso Tarasoff (1976): los profesionales tienen obligación legal y ética de advertir cuando hay riesgo para terceros. En 2017 ya firmaron una carta en The New York Times varias decenas de psiquiatras alertando de “narcisismo maligno como amenaza existencial a la democracia”.

Hoy, con Trump en la Casa Blanca y acceso al botón nuclear, el grupo World Mental Health Coalition insiste: el peligro a la sociedad supera la neutralidad profesional.

En octubre de 2025, Trump compartió en Truth Social un polémico vídeo generado por IA en el que aparece coronado, pilotando un jet rotulado “King Trump” y arrojando lo que parece ser excrementos sobre los manifestantes de las protestas “No Kings”, en las que participaron unos siete millones de personas según distintas estimaciones.

La psiquiatra Bandy X. Lee analizó en MindSite News esta fantasía visual como algo más que simple infantilismo y, desde un marco psicoanalítico, interpretó las heces como un símbolo de control, agresión y venganza, describiendo a Trump como un “toddler funcional” cuya furia destructiva aumenta cuando no consigue el dominio total: “No pondríamos a un niño literal al mando de la nación; ¿por qué a uno funcional?”.

Estos patrones, según los autores, no son “opiniones políticas” sino indicadores clínicos de riesgo alto en evaluaciones de peligrosidad.

Implicaciones para la democracia y el mundo

Los expertos coinciden: un narcisista maligno con poder nuclear y deterioro cognitivo es “letal”. Predijeron en 2017 que los daños pasarían de psicológicos a sociales, culturales y geopolíticos… y se cumplieron.

Hoy advierten que una segunda presidencia sin contención podría erosionar aún más la democracia estadounidense, generar violencia (véanse las actuaciones de la policía ICE) y desestabilizar el orden internacional (guerra de Iran y demás).

Gartner lo resume: “Es el Hitler americano por personalidad”. Lee insiste: “Entender su psicopatología es clave para soluciones, no para demonizar”.

Conclusión: Cincuenta de los profesionales más cualificados del mundo han documentado, con rigor académico y sin interés económico, que Donald Trump presenta un cuadro de narcisismo maligno agravado por posible deterioro cognitivo.

No es “odio” ni “fake news”: es ciencia aplicada al servicio público. Como periodista que investiga salud, poder y manipulación, considero que ignorar estas voces sería irresponsable. El libro The Much More Dangerous Case (2025) está disponible en Amazon y librerías.

Leerlo no es solo entender a Trump: es entender cómo un trastorno de personalidad puede amenazar la civilización cuando se combina con el poder absoluto. La historia juzgará si la sociedad escuchó a tiempo a estos 50 expertos… o si, una vez más, prefirió mirar hacia otro lado.

Suscríbete a mi Newsletter

¡Y únete a mi comunidad!

¿Te apasiona la salud, la alimentación y la ecología? No te pierdas mis investigaciones exclusivas y análisis en profundidad. Suscríbete a mi newsletter y recibe contenido directamente en tu bandeja de entrada.

¡Suscríbete ahora y sé parte del cambio!

¡No hago spam! Lee mi política de privacidad.

Compártelo:

2 comentarios

  1. No se mira al otro lado cuando el pueblo venezolano, el cubano y el iraní están pasando miserias o es que sólo se debe mirar a ese lado cuando al pueblo ya oprimido se les libera de uno de sus males endémicos por alguien que no es del gusto de todos?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *