La emergencia climática conlleva variados daños a la salud pública que van en aumento

Sobre el cambio climático o emergencia climática se escribe mucho, por suerte, pero no tanto sobre los impactos en la salud que está teniendo y que se agravarán en próximos años. Me entero por los sanitarios de No gracias que se ha publicado el informe anual de la prestigiosa revista médica The Lancet sobre el daño para la salud del cambio climático. Os comento sus conclusiones.

The Lancet Countdown es una colaboración internacional y multidisciplinar, dedicada a la monitorización de la evolución del impacto sobre la salud de la crisis climática. Este informe de 2019 ofrece datosd en cinco ámbitos clave:

-Impacto en la salud del cambio climático.

-Adaptación, planificación y resiliencia en salud.

-Acciones de mitigación y su efecto en la salud.

-Economía y finanzas.

Salud pública y compromiso político.

El impacto más inmediato y directo del cambio global sobre la salud humana es conocido y está producido por el constante aumento de la temperatura media mundial así como el incremento del número de días de olas de calor extremo.

Las consecuencias fisiopatológicas de la exposición al calor en los seres humanos están bien documentadas e incluyen: daño directo por calor, insuficiencia renal aguda, exacerbación de insuficiencia cardíaca congestiva e incremento del riesgo de violencia interpersonal y colectiva.

Los efectos de los incendios forestales en la salud van desde las lesiones térmicas directas y la muerte hasta la exacerbación de síntomas respiratorios agudos y crónicos debidos a la exposición al humo de los incendios. La carga económica mundial por persona afectada por los incendios forestales es más del doble de la de los terremotos y 48 veces mayor que la de las inundaciones.

El número de personas expuestas tanto a inundaciones como a periodos de sequía sigue aumentado cada año. Ambas son particularmente problemáticas para la salud, ya que causan lesiones y muertes directas, contribuyen a la propagación de enfermedades transmitidas por vectores (organismos vivos que pueden transmitir enfermedades) y por el agua (en el caso de las inundaciones) y producen daños graves en la salud mental.

Por otra parte, el número de vectores del cólera, malaria y dengue están aumentando lo que puede predecir futuros incrementos de la mortalidad por estas enfermedades, especialmente el latitudes que hasta ahora no eran favorables a la expansión de estos vectores.

A pesar de que las zonas agrícolas se han expandido en los países de bajos ingresos, el número de personas mal nutridas en todo el mundo parece haber aumentado desde 2014, impulsado por los problemas de acceso, disponibilidad y asequibilidad de los alimentos.

La desnutrición afecta abrumadoramente a los niños menores de cinco años, causando restricciones en el crecimiento intrauterino, retraso en el crecimiento, deficiencias de micronutrientes y mala lactancia. Las pruebas sugieren que la producción de cultivos se ve amenazada de manera compleja por los cambios en la incidencia de plagas y patógenos, la escasez de agua y el aumento de la frecuencia y la fuerza de las condiciones climáticas extremas que pueden dañar o incluso eliminar las cosechas.

Entre 2003 y 2018, la temperatura superficial del mar aumentó en 34 de las 64 aguas territoriales investigadas, lo que representa un riesgo para la seguridad alimentaria marina. El pescado proporciona casi el 20% de la ingesta de proteínas animales a unas 2500 millones de personas, especialmente en los países de ingresos bajos y medianos.

Por cierto, para aquellos que estén pensando en que si tienes calor no pasa nada porque te pones el aire acondicionado (quien lo tenga) hay que saber sobre sus beneficios y problemas.

El uso de dicha climatización como medida de adaptación es un arma de doble filo: por una parte, se calcula que el uso del aire acondicionado en el mundo en 2016 redujo la mortalidad relacionada con las olas de calor en un 23%.

Pero, por otra parte, también confiere daños, al contribuir al cambio climático, agravar la contaminación atmosférica, aumentar sustancialmente la demanda máxima de electricidad en los días calurosos e incrementar el efecto de isla urbana de calor.

Esto es un claro ejemplo de «solucionismo», tan extendido, lo que por un lado beneficia por el otro perpetúa el problema a corregir. Como siempre os aconsejo leer el texto de No Gracias completo pues esto mío es sólo un resumen.

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