Nuevas restricciones de uso y retirada de fármacos antibióticos muy recetados

Las quinolonas y fluoroquinolonas son antibióticos sintéticos utilizados para el tratamiento de un amplio espectro de infecciones. Tras años de polémicas, ahora la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) restringe aún más su uso. Algunos son inútiles, otros sólo para infecciones muy fuertes y todos ofrecen graves riesgos.

La Agencia ha llevado a cabo una revisión sobre las reacciones adversas poco frecuentes pero muy graves, incapacitantes, de duración prolongada y potencialmente irreversibles que afectan a los sistemas nervioso y musculoesquelético asociadas al uso de estos medicamentos.

Tras el estudio de toda la información disponible, la consulta con expertos, profesionales sanitarios y pacientes, se han establecido las siguientes recomendaciones:

-No prescribir antibióticos quinolónicos ni fluoroquinolónicos:

-Para el tratamiento de infecciones leves.
-Para realizar profilaxis de la diarrea del viajero o de las infecciones recurrentes de vías urinarias bajas.
-A personas con antecedentes de reacciones adversas graves tras la administración de este tipo de antibióticos.

-Utilizar quinolonas o fluoroquinolonas para el tratamiento de infecciones leves o moderadamente graves exclusivamente cuando otros antibióticos recomendados no resulten eficaces o no sean tolerados.

-Tener en cuenta a la hora de prescribir que los pacientes de edad avanzada, trasplantados o aquellos en tratamiento con corticoides presentan un mayor riesgo de sufrir lesiones tendinosas.

-Indicar a los pacientes que interrumpan el tratamiento con este tipo de antibióticos y acudan al médico en caso de que se presenten reacciones adversas de tipo musculo-esquelético o del sistema nervioso.

Estos antibióticos son muy usados como tratamiento de numerosas infecciones bacterianas entre las que se incluyen infecciones de las vías urinarias y respiratorias, del aparato genital y gastrointestinal, así como infecciones cutáneas, óseas y articulares.

Entre las reacciones adversas de este tipo que afectan al sistema musculoesquelético se encuentran:

tendinitis, rotura tendinosa, mialgia, debilidad muscular, artralgia y edema articular”.

Las que implican al sistema nervioso:

neuropatía periférica, psicosis, ansiedad, insomnio, depresión, alucinaciones, pensamientos autolíticos, confusión, alteraciones de la audición o la visión o de los sentidos del gusto y el olfato”.

En España están disponibles medicamentos que contienen los principios activos ciprofloxacino, levofloxacino, moxifloxacino, norfloxacino, ofloxacino y ácido pipemídico.

La AEMPS duda incluso de su utilidad por los graves daños que pueden sufrirse:

Debido a la gravedad de las reacciones observadas y teniendo en cuenta que pueden producirse en personas previamente sanas, cualquier prescripción de antibióticos quinolónicos o fluoroquinolónicos deberá realizarse tras una cuidadosa valoración de su relación beneficio-riesgo“.

Es decir, en el caso de infecciones leves, los beneficios de este tratamiento “no superan el riesgo de sufrir las reacciones adversas” mencionadas. Sólo serían útiles para personas “con infecciones graves por bacterias sensibles”, siempre según la institución que ha de velar por la salud pública.

Hay varios de estos antibióticos que incluso van a retirarse de la circulación. El ácido nalidíxico, cinoxacina, flumequina (no comercializados en España) y el ácido pipemídico

no conservan -indican desde la Agencia- ninguna indicación para la que el balance beneficio-riesgo resulte favorable, se recomienda suspender su autorización de comercialización en toda la Unión Europea”.

Es importante recordar que la resistencia a los antibióticos representa un grave problema de salud pública, siendo el consumo de antibióticos un factor clave en el desarrollo y la propagación de las mismas. De acuerdo con los datos de consumo de 2017, las quinolonas es una de las familias de antibióticos más utilizada en el ámbito extrahospitalario (8,83% del total de antibióticos).

Usamos demasiados antibióticos y las bacterias se han ido adaptando con el tiempo a ellos haciéndolos inútiles.

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