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VRS: qué vacunas existen, cuánto protegen y qué riesgos tienen

Cada otoño, los informativos recuperan una palabra que muchas familias ya conocen: virus respiratorio sincitial (VRS). El virus circula sobre todo en los meses fríos y puede provocar desde un catarro leve hasta bronquiolitis o neumonía.

Los grupos más vulnerables son los lactantes pequeños —especialmente los menores de seis meses—, los prematuros, los niños con determinadas enfermedades y las personas mayores o con patologías respiratorias y cardiovasculares.

La conversación pública suele plantearse en términos binarios: vacunas sí o no. Pero la realidad es más compleja. No existe una única vacuna para todas las edades, ni todas las estrategias son equivalentes.

Algunas son vacunas propiamente dichas; otra, nirsevimab, es un anticuerpo monoclonal que proporciona inmunización pasiva. Y, como ocurre con cualquier medicamento, la decisión razonable exige comparar beneficios, incertidumbres y posibles daños.

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Un virus frecuente, no siempre grave

El VRS es una de las principales causas de infección respiratoria de vías bajas en menores de un año. En España, el Ministerio de Sanidad estima que durante la temporada 2023-2024 se produjeron unas 22.500 hospitalizaciones relacionadas con el VRS.

En menores de un año se registraron unas 3.223, frente a 14.026 en la temporada anterior. El descenso coincidió con la introducción generalizada de nirsevimab, aunque las cifras epidemiológicas también dependen de la intensidad de circulación del virus y de otros factores.

La mayoría de las infecciones no son graves. El problema es que no siempre puede predecirse qué bebé evolucionará mal. La edad muy temprana, la prematuridad, ciertas cardiopatías, la displasia broncopulmonar y algunas enfermedades neuromusculares aumentan el riesgo de hospitalización o ingreso en cuidados intensivos.

Una precisión importante: proteger frente al VRS no significa evitar todos los catarros, bronquiolitis o neumonías. Las vacunas y los anticuerpos se diseñaron principalmente para reducir la enfermedad de vías respiratorias bajas y, sobre todo, sus formas graves.

Qué productos están disponibles

En la Unión Europea existen varias opciones, destinadas a grupos diferentes:

ProductoQué esA quién se dirigeEficacia o efectividad observada
NirsevimabAnticuerpo monoclonal, no vacunaLactantes durante su primera temporada de VRS y niños de alto riesgoEn España, alrededor de un 80% frente a enfermedad grave y hospitalización
AbrysvoVacuna bivalente de proteína FEmbarazadas y adultos51% menos de enfermedad respiratoria baja en lactantes durante sus primeros seis meses; 67% menos de enfermedad respiratoria baja en adultos de 60 años o más
ArexvyVacuna recombinante adyuvadaPrincipalmente adultos mayores; algunas personas de 50 a 59 años con riesgo elevadoEn ensayos iniciales, aproximadamente 83% frente a enfermedad respiratoria baja y más del 90% frente a enfermedad grave
mResviaVacuna de ARN mensajeroAdultos84% menos de enfermedad respiratoria baja alrededor de cuatro meses después de la vacunación y 63% alrededor de nueve meses

Las cifras no son directamente comparables: proceden de estudios distintos, con definiciones diferentes de enfermedad, edades diferentes y periodos de seguimiento desiguales.

Nirsevimab: protección directa del bebé

Nirsevimab no estimula al organismo para que fabrique sus propios anticuerpos durante semanas o meses. Es un anticuerpo ya preparado que se administra mediante una inyección y permanece activo durante la temporada de circulación del virus.

El Ministerio de Sanidad recomienda en España la inmunización de los menores de seis meses al inicio o durante la temporada, además de los niños de mayor riesgo hasta determinadas edades. En la campaña 2023-2024, la efectividad estimada rondó el 80% frente a enfermedad grave y hospitalización, y el programa habría evitado miles de ingresos.

Sus reacciones adversas más habituales son dolor, enrojecimiento o hinchazón en el lugar de la inyección, fiebre y erupción cutánea. También se han descrito reacciones alérgicas graves, aunque son infrecuentes. La vigilancia posterior a su comercialización es esencial porque los ensayos clínicos, aunque necesarios, no pueden detectar acontecimientos extraordinariamente raros.

Abrysvo durante el embarazo

Abrysvo puede administrarse durante el embarazo, según las recomendaciones nacionales, para que los anticuerpos atraviesen la placenta y protejan al bebé durante los primeros meses. La Agencia Europea del Medicamento recoge una reducción del 51% de la enfermedad respiratoria baja por VRS en lactantes nacidos de madres vacunadas durante los seis primeros meses.

El documento español de recomendaciones cita una eficacia del 81,8% frente a infección respiratoria baja grave en los tres primeros meses de vida, aunque los intervalos de confianza son amplios y el resultado debe interpretarse con cautela.

En la embarazada, los efectos más habituales son dolor en el brazo, cansancio, dolor de cabeza y dolores musculares. En los ensayos se observó inicialmente un desequilibrio numérico, no estadísticamente concluyente, en nacimientos prematuros.

Los estudios posteriores de vigilancia no han confirmado un aumento del riesgo de parto prematuro asociado a la vacuna, pero este asunto debe continuar monitorizándose, precisamente porque afecta a gestantes y recién nacidos.

Vacunas para adultos

El VRS también puede causar enfermedad importante en personas mayores, especialmente si padecen enfermedad pulmonar obstructiva crónica, insuficiencia cardiaca, diabetes, inmunosupresión u otras enfermedades crónicas.

Abrysvo redujo un 67% el riesgo de enfermedad respiratoria baja en un ensayo con más de 34.000 adultos de 60 años o más. Arexvy mostró resultados elevados en los ensayos iniciales, aunque la protección puede variar con el tiempo y según el desenlace estudiado. mResvia, la vacuna de ARN mensajero de Moderna, redujo un 84% el riesgo de enfermedad respiratoria baja aproximadamente cuatro meses después de la vacunación; a los nueve meses, la reducción observada fue del 63%.

En todos los casos, “eficacia” no significa inmunidad absoluta. Una persona vacunada puede infectarse, pero tendría menor probabilidad de desarrollar una enfermedad grave, según los datos disponibles.

Qué daños pueden provocar

Hay que distinguir tres niveles:

  1. Reacciones esperables y generalmente leves.
  2. Acontecimientos médicos que aparecen después de la inyección, pero que no necesariamente han sido causados por ella.
  3. Efectos adversos raros cuya relación causal sí se confirma o se considera suficientemente probable.

Con Abrysvo, Arexvy y mResvia son frecuentes el dolor en el lugar de inyección, la fatiga, el dolor de cabeza y las molestias musculares o articulares. La EMA indica que suelen ser leves o moderados y desaparecer en pocos días.

También puede producirse una reacción alérgica grave, como anafilaxia, hay que buscar atención urgente ante síntomas de dificultad respiratoria, hinchazón de cara o garganta, urticaria generalizada o mareo intenso.

El dato de seguridad más relevante aparecido después de la autorización afecta a las vacunas de adultos Abrysvo y Arexvy: las autoridades estadounidenses estimaron un exceso aproximado de nueve casos de síndrome de Guillain-Barré por cada millón de dosis de Abrysvo y siete por cada millón de dosis de Arexvy en personas de 65 años o más.

El síndrome de Guillain-Barré es un trastorno neurológico infrecuente que puede causar debilidad progresiva y, en ocasiones, parálisis. La señal no implica que todas las personas vacunadas tengan un riesgo apreciable, pero sí justifica que aparezca en la información del producto y que profesionales y pacientes valoren individualmente el balance entre riesgo y beneficio.

El Reino Unido también ha advertido de un pequeño aumento del riesgo en adultos mayores.

La situación es diferente en el embarazo: hasta la información consultada, no se ha demostrado un aumento de Guillain-Barré en embarazadas vacunadas con Abrysvo.

Respecto a nirsevimab, además de las reacciones locales y la fiebre, se han comunicado reacciones de hipersensibilidad graves tras su comercialización. La vigilancia española publicada sobre la campaña 2023-2024 notificó 67 casos con 141 acontecimientos adversos graves, una tasa de notificación de 23,1 casos por cada 100.000 dosis.

Gripe virus

¿Qué ocurrió en Dinamarca?

La referencia a Dinamarca parece mezclar dos cuestiones distintas. El país ha participado en un gran ensayo pragmático, denominado DAN-RSV, para estudiar en condiciones de vida real la eficacia de una vacuna frente al VRS en adultos de 60 años o más. El seguimiento de seguridad utiliza registros sanitarios nacionales.

Eso no equivale a que Dinamarca haya reconocido una ola de “iatrogenia” causada por las vacunas. Un registro de acontecimientos posteriores a una inyección sirve precisamente para detectar señales, pero no permite atribuir automáticamente causalidad.

Para hablar de daño iatrogénico demostrado hacen falta análisis comparativos: cuántos casos se observan entre vacunados, cuántos entre no vacunados, qué enfermedades previas existen, qué otros medicamentos se toman y si el momento de aparición resulta biológicamente compatible.

Hasta septiembre de 2026, la señal de seguridad mejor documentada en estas vacunas es el pequeño aumento del riesgo de Guillain-Barré en adultos mayores con Abrysvo y Arexvy.

La pregunta correcta

No se trata de presentar estas medidas como inocuas, ni de convertir cualquier acontecimiento posterior en una prueba de daño. La pregunta adecuada es: ¿para esta persona concreta, en esta edad y con este riesgo de enfermedad grave, el beneficio esperado supera al riesgo conocido y a la incertidumbre restante?

En un bebé prematuro o con cardiopatía, la balanza puede inclinarse claramente hacia nirsevimab. En una persona mayor frágil, con enfermedad pulmonar o cardiaca, una vacuna puede ofrecer protección, pero conviene informar de la señal de Guillain-Barré.

En un adulto joven sano, el beneficio absoluto puede ser menor y la decisión debe ajustarse a las recomendaciones oficiales y a su situación clínica.

La transparencia exige tres cosas: explicar los beneficios en cifras absolutas, informar de los riesgos raros sin minimizarlos y mantener una farmacovigilancia independiente, rápida y pública. La confianza sanitaria no se construye con mensajes triunfalistas: se construye reconociendo lo que se sabe, lo que no se sabe y lo que todavía debe investigarse.

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