Comentaba el otro día que cuando un medicamento es utilizado para una indicación no autorizada, el médico que lo ha prescrito puede tener responsabilidad civil y penal en caso de que produzca efectos indeseados. Pregunté a Paco Almodóvar, el coordinador de abogados en nuestro bufete y me contesta que el médico puede tener responsabilidad civil o penal siempre y cuando no cumpla con la legislación. En este caso cuando no solicite el consentimiento informado a sus pacientes, es decir, cuando no informe adecuadamente. Cuando falsifique o manipule datos científicos no suficientemente corroborados (con base científica) o cuando el protocolo a aplicar sea nocivo para el paciente.
Yo sobre lo que escribía es sobre el conocido como uso de medicamentos off label:
Utilización de medicamentos autorizados, en condiciones de uso diferentes a las recogidas en su ficha técnica oficial. Ésta indica cómo se ha de utilizar el fármaco: su indicación (patología para la que está aprobado); los grupos de edad (si es población pediátrica,…); la dosis y posología; la vía de administración. Todo lo que el médico haga que se salga de esas indicaciones se considera off label y puede incurrir en un delito.
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Etiquetas: Agencias reguladoras, Bufete Almodóvar & Jara, Medicamentos peligrosos, Medicina, Off label










De todas maneras hay que resguardar un espacio de libertad en la actividad del médico ligado al vínculo con su paciente en particular. Es tal la presión que ejerce la industria que muchas veces las investigaciones a las que uno tiene acceso sobre un producto no coincide con lo que la experiencia clínica muestra. Si uno es un obrero de línea que tiene que cumplir lo que le indican desde “arriba” se asegura no tener problemas con la ley pero no quiere decir que eso le asegura al paciente lo mejor para si. Cuando salió la droga risperidona trabajaba yo como psiquiatra en un centro de referencia en Córdoba, Argentina. Todos los papers y el laboratorio indicaban que la dosis era de 9 mg. en psicóticos sumando por día de tres en tres. Rápidamente comprobé que más de 3 mg. traía problemas a los pacientes y mantuve esa dosis y menos porque comprobaba su eficacia. Recibí fuerte presiones desde el laboratorio amenazándome con rayos y centellas por no dar la dosis adecuada. Con el tiempo empezaron a llegar estudios que corroboraban mi experiencia y dosis usada. En ese caso que doy como ejemplo evité a muchos de mis pacientes sufrir daños por respetar mi criterio clínico y no lo que me imponían desde arriba.
Por lo que yo reivindico esa espacio que es la relación médico paciente, que es de mutuo cariño y confianza además del hecho técnico y que se tiende a quebrar con los argumentos de que todo acto debe ser validado con datos que a veces son tramposos en el origen. Saludos desde Córdoba, Argentina.
[...] escribí otro día el post Al margen de la prescripción de fármacos supuse, como en tantas otras ocasiones, que sembraría la polémica. No me ha sorprendido por tanto [...]
[...] efectos indeseados. Pregunté a Paco Almodóvar, el coordinador de abogados en nuestro bufete +info Tu voto:Share this:FacebookTwitterMe gusta:Me gustaBe the first to like [...]
¡Anda, risperidona! Esa es la sustancia que fue aprovada para uso infantil por un psiquiatra con un trastorno narcisista de la personalidad tal que ante la pregunta de quién era respondió ser “Dios”, ¿no?. Un tal Joseph Biederman -Miguel publicó el video tiempo atrás. Ese medicamento, administrado en niños, provoca la aparición de pechos, y uno de los adultos que se medicó con ese fármaco desarrolló Parkinson… Miedo, me da su gremio, Sr. Carlos Gijón.
http://www.youtube.com/watch?v=sD1Lh-_Gjoo