El testigo de las cosas bien hechas

“Hablar de todo lo que siento desde la sensibilidad química es tomar la llave que abre el cerrojo de un lugar que duele, ya con arrugas, guardado en un cofre escondido en el fondo del océano más hondo“.

Así comienza un escrito que me ha enviado Azuzena Pérez, madre de Jennifer, una joven de 27 años que padece Sensibilidad Química Múltiple en grado extremo. Comenzó a estar enferma en el año 2003 y hasta el año 2008 no obtuvo el diagnóstico de su dolencia, que le ha producido daños muy graves en su organismo. Es una enferma de la química tóxica, cuya capacidad para la vida normal está afectada en un 90% pero sólo le han concedido una invalidez del 39% por lo que no puede optar a ninguna pensión. Desde nuestro despacho estamos luchando por ella. Por fin tenemos fecha para el juicio, a finales de octubre próximo. Es un caso paradigmático de injusticia; Jennifer son muchas personas en nuestro mundo tóxico. Lo que sigue son los sentimientos e ideas de esta madre hechos palabra:

La sensibilidad química no es otra cosa que una consecuencia más de tantas injusticias cometidas por el hombre contra el Hombre. Una más de tantas que nos tiene que hacer reflexionar sobre un cambio de conducta social y con el medio que nos da la vida, la Naturaleza, pues nuestra salud depende de Ella.

Además de ser una afectación propiciada por esta sociedad abducida por el delirio consumista, se da la mayor de las injusticias al discriminar a quienes enferman por ello sin ofrecerles siquiera un lugar en la atención sanitaria pública, básico principio de toda sociedad democrática, aunque sí existe la oportunidad de mejorar la calidad de vida pagando mucho dinero.

Después de construir nuestra vida con mucho esfuerzo, como la mayoría de las personas, todo se ha derrumbado, nada sirve ante la Sensibilidad Química. Mi hija no podía sobrevivir con ese modo de vida que nos venden como “normal” (suavizantes, perfumes, productos tóxicos de limpieza, pinturas comunes, pesticidas en la comida, en jardines, aguas, envases plásticos, aumento irracional de ondas electromagnéticas, etc). Mientras, asistimos a un mayor daño que todo eso: La falta de atención médica pública, la incomprensión y maltrato psíquico al que fuimos sometidas en todos los hospitales públicos de nuestro país. Pero había algo más grave aún, las secuelas que esta actitud dejaba en el organismo de mi hija. ¿No será esto un delito?

Nos hemos visto condenadas al exilio [Azuzena y Jennifer viven en una inhóspita zona del desierto de Arizona (Estados Unidos)] y sumando otro frente de desgaste que es luchar desde el año 2006 por conseguir el justo reconocimiento de una incapacidad que han denegado año tras año hasta optar este 2012 a acudir a los tribunales. Aún hoy, mientras escribo sobre esta situación me parece ajena a mi persona.

Vivimos padeciendo el caminar tan distinto de los tiempos mientras la justicia va tan lenta que da ocasión a que los enfermos mueran de hambre. La indiferencia médica y su falta de ética va tan rápida que propicia daños psicológicos irreparables y contribuye al aumento de secuelas que pueden matar a las personas afectadas por Síndrome Químico.

Ahora me pregunto: ¿No estará aquí el delito si como madre y ciudadana he sido despojada de todo lo que había construido teniendo que sumar cada vez más kilómetros al viaje de salvar la salud y la vida de mi hija?

Llegar a Estados Unidos, algo inimaginable para mí ya que la distancia con mi familia, el idioma y el dinero ofrecen enormes dificultades para continuar, pero aún con todo, hasta ahora ha sido el único lugar para que Jennifer pueda vivir en una comunidad de iguales sin estar condenada al aislamiento social. Puede acudir a centros médicos de Sensibilidad química y atender también todas las secuelas que le dejó la falta de diagnóstico durante tantos años. Es un lugar donde es una más sin mascarillas que le ahoguen, ya que en nuestro país ni con ellas podía ver a ningún médico de otras especialidades.

Por todo pido para los afectados de Síndrome Químico y sus familias que se admita esta realidad en la práctica, no solo en consensos firmados en un papel, dándoles el lugar y el trato al que tienen derecho. Que no nos condenen a vagar por hospitales y juzgados mientras el sistema de sanidad público tira a la papelera los diagnósticos que ya todos tenemos.

Vivimos en el extremo de la Sensibilidad Química cada minuto de todos los días. Ojalá que el difícil camino recorrido ya por tantos afectados y los pocos médicos que apoyan sirva para que quienes inevitablemente vendrán después recuperen sus derechos y calidad de vida.

Sueño con un mundo mejor donde seamos capaces de pasar el testigo de las cosas bien hechas. Es responsabilidad de todos. Todos estamos amenazados. Ánimo para continuar; mientras no consigamos nuestro lugar no hemos alcanzado la meta. Gracias a quienes nos acompañan incluso sin padecer Sensibilidad Química. Un gran abrazo de todo corazón que ayude a mantener la esperanza y la fuerza.

12 Comentarios a “El testigo de las cosas bien hechas”
  1. Por la burbuja

    Me alegrare de que ganen el juicio pero estos tratamientos no se verán en el juicio y se tendrían que tener en cuenta ¿por qué los demás pueden mejorar y nosotros no tenemos derecho sino tenemos dinero? Le deseo suerte al abogado porque el dia de juicio no les puede fallar.

  2. Alicia

    Azucena Pérez hace una pregunta que nos hacemos algunos ¿será esto delito? No hay respuesta. Los atentados contra la humanidad quedan impunes.

  3. Jordi

    Se pasan la vida empezando de nuevo, aprendiendo a querer vivir en una tierra que los desprecia, son personas que dejaran huella por sus actos de generosidad con la humanidad, no hay mayor acto de generosidad que ofrecer la vida. Gracias por la lección que nos están dando. Azuzena Pérez, luz para el camino de acompañamiento a su hija Jennifer.

  4. Amparo

    Me ha emocionado la fuerza de esta madre. Mi deseo de que el juicio salga bien pero el deseo mayor es que les dejen de torturar por todo lo que está entorpeciendo que no salgan adelante. Que empiecen a asumir los tratamientos en sanidad además de empezar a tomar medidas para controlar las sustancias que han provocado estas enfermedades.
    De paso felicito a Agrealuchadoras, porque tiene merito que lo hayan conseguido, que si no llega a ser por su tenacidad, les hubiera pasado la vida enfermas y sin reconocerse la causa.

  5. ALFREDO

    ES NECESARIO QUE NOS CONCIENCIEMOS DE LOS PELIGROS DE LAS NUEVAS TECNOLOGIAS E INDUSTRIAS QUÍMICAS,NO PARA LUCHAR EN CONTRA DE SUS AVANCES BENEFICIOSOS, SINO PARA SER MUY CUIDADOSOS Y EVITAR CON TODO AHINCO CUALQUIER DAÑO CONTRA UNA SOLA PERSONA,PUES UNA PERSONA QUE SE QUEDE EN EL CAMINO POR CULPA DE NO HABER MEDIDO LOS RIESGOS POSIBLES ES SUFICIENTE PARA QUE LA ELABORACIÓN QUÍMICA DE ESTOS PRODUCTOS Y EL DESARROLLO TECNOLÓGICO SEA PUESTO EN CUARENTENA. AVANCES Y DESARROLLO SÍ, PERO PROTEGIENDO A LOS SERES HUMANOS.NO HAY NADA QUE VALGA MÁS QUE UNA VIDA. TRABAJEMOS EN PRO DE LA HUMANIDAD, NO EN SU CONTRA.

  6. Ester

    Estas reacciones ante lo absurdo son las que animan muchas veces a que cada día tenga un sentido y un propósito individual por el cual sentirse agradecido, haciéndonos conscientes de que mañana podemos ser nosotros los que estemos pasando por esto.

  7. Azuzena desde nuestra Asociación Agreal Luchadoras, tanto a tí como al resto de afectadas, les animamos a que continúen en la LUCHA.
    Nosotras las mujeres afectadas por el medicamento Agreal/Veraliprida de los Laboratorios Sanofi Aventis, hemos conseguido que el Tribunal Supremo, se ratifique en condenar a estos laboratorios:

    Realmente el que el Tribunal Supremo haya reseñado que el prospecto de Agreal no contenía toda la información pertinente es sumamente importante; también el hecho de que reconozca que la información infringía sistemáticamente todas las normas al efecto. Constituye un triunfo para la Justicia y derechos individuales derivados.

    Y aunque nos falta que el Ministerio de Sanidad, sea igualmente condenado por este hecho a la salud humana, no vamos a dejar de LUCHAR hasta conseguirlo.

    Vosotras seguro que también lo váis a conseguir.

  8. Ana

    Siguen teniendo que esperar juicios, una observación que me preocupa, el Documento de Consenso parecía que tenía como finalidad acabar con este desastre de tener a los enfermos sin atención medica, sin derechos, sin reconocimiento, aunque ellos reconocían la existencia de la enfermedad se tenía que llevar a la práctica. ¿Cómo es posible que después no haya habido esa puesta en práctica? ¿A quién le interesa? El gobierno tendría que estar pagando a Jennifer el tratamiento y a su madre la estancia como compensación por dejarlo todo y asumir el papel que no está asumiendo el estado.

  9. Santi

    Es una carta verdadera, la pena es que se ven pocas familias que apoyen a estos enfermos, se dejan llevar por la comodidad que les da la sociedad que no la reconoce. Madres como esta hay pocas que estén dando apoyo, ojala tenga razón ella como los que aquí en el país se dejan la piel para que se reconozca, tengan el tiramiento sin tener que marcharse pero han de tener también donde vivir y esta todo tan sucio que lo tienen difícil y como a las autoridades no perece que les corra prisa, las dejaran morir lentamente, porque como ya hemos visto ni les avisan cuando van a fumigar, una forma de empeorar su salud sin que se les pueda acusar de nada, decían que el crimen perfecto no existía estamos viendo que sí existe y no deja huella. Que el juicio salga bien por lo menos que tenga reconocida la enfermedad.

  10. Raquel

    No hay nada que añadir es una carta que llega. A los que les tiene que llegar es al Estado que ya es hora de que reaccionen, es vergonzoso lo que hacen con los afectados pero es que en el fondo lo están haciendo con los demás también. Si se dieran cuenta de la fuerza que tiene esta gente otros ya hubieran dicho me largo, ellos no, siguen con las pocas fuerzas que tienen luchando por sus derechos.

  11. Ricardo

    Tremendo…

  12. Dr. José F. Tinao Martin-Peña

    Me gusta la historia de la medicina. No se explica la historia de la medicina porque “no hay tiempo”, es una “maría”. Después de tantos años creo que no se explica a los jóvenes estudiantes porque les da miedo. La historia de la medicina está llena de hechos idénticos, un dato: ¿cómo se trataron durante mucho tiempo a los leprosos? ¿cómo se trataron a los “locos”? y recientemente a los enfermos de sida?…

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