El catálogo de la vergüenza

Vicente Baos es un médico al que tengo por honesto que ejerce y vive muy cerca de mí y por ello hace unas semanas tuvimos ocasión de “ponernos caras”. Le sigo desde hace años pues es uno de los blogueros del ámbito Salud más influyentes. Anoche publicó una reseña sobre mi último libro Laboratorio de médicos que me ha parecido muy buena. Se nota que se lo ha leído y que está comprometido con el tema. Léanla primero y si lo desean lean a continuación lo que le he contestado y por supuesto no dejen de leer el libro (pueden encontrarlo en su librería habitual pero si no lo encontrasen nosotros les enviaríamos los ejemplares que necesitasen con ofertas interesantes sobre otros libros publicados, escriban a susanatrobajo@gmail.com):

Vicente, gracias por tu reseña, original y acertada. Me ha llamado la atención que eligieras ese pasaje del libro, es especialmente duro, me parece valiente por tu parte pues creo que es despectivo e incluso humillante que la industria llame a los médicos prescriptores. Es decir, os apartan de vuestra esencia, de lo que sois, profesionales entregados a ejercer la Medicina, el arte de curar o al menos ofrecer alivio a las personas enfermas, para ser considerados meros expendedores de fármacos y tratamientos. Lo próximo que será ¿ir sustituyendo por máquinas expendedoras de medicamentos, como las de chucherías en formato bebida y comida que hay en los hospitales, a los médicos que ya solo receten?

Muy oportuna tu referencia a los medios de comunicación sanitarios. Mientras que mis libros son bien acogidos por los medios de información general, se produce el silencio de los cementerios en casi todos para los que en teoría la publicación de este tipo de libros debería ser noticia pues están especializados en el ámbito que tratan los libros. Este hecho es fiel reflejo del Totalitarismo corporativo que inunda la vida “democrática” y que llevo años denunciando.

Tenemos buena comunicación e irá a más. Como irá a más el movimiento aún incipiente y quizá demasiado tímido de médicos por la recuperación ética. Creo que el otro día en la Jornada sobre prescripción de la Organización Médica Colegial se dio un paso. Me llamó la atención el tono y contenido duro de discursos como el tuyo, el de Joan Ramon Laporte y demás profesionales que de alguna manera dejaron en evidencia al representante de Farmaindustria que sólo podía decir lo que tenía que decir y punto.

Cuídate amigo que el viejo mundo se tambalea y en su huida puede que corra tras nosotros.

Más info: en Laboratorio de médicos. Viaje al interior de la medicina y la industria farmacéutica.

7 Comentarios a “El catálogo de la vergüenza”
  1. Angela

    Muchas gracias por la información.
    Un paso más adelante para el reconocimiento de nuestra enfermedad…. pero lamentablemente todavía falta mucho, una prueba es la siguiente:

    Ayer ví el programa de “La mañana de la 1”, donde dieron la noticia de esta sentencia, pero el médico dijo “alergias”, me gusto la intervención de Francisca Gutiérrez Clavero de Asquifyde, donde dijo bien claro que “no se trata de alergias”…
    A ver si de tanto repetirlo los médicos y los periodistas llaman por su nombre la enfermedad y no dicen siempre “alergias”.

  2. Cachilo

    Hola Miguel, me ha llamado mucho la atención el caso de medicamentos bastante nobles como la codeína perduretas (tos y dolores) y la acetilcisteina (aminoacido mucolitico), mi madre anciana las necesita, el caso es que leyendo el prospecto se ve que el principio activo no tiene contraindicación alguna pero los excipientes (adornos) si, en el caso de las perduretas avisa que ¿un colorante? puede causar o causa problemas a cierta población, un colorante en absoluto necesario, en el caso de la acetilcisteina es el edulcorante, también innecesario, ¿como es que se permite la comercialización de medicamentos envenenados para cierta población? o quien sabe si tóxicos para todos a la larga, algo que aun no consigo comprender, como no consigo comprender por que colorean las pastillas o cápsulas de (se supone que) medicamentos cuando se pueden utilizar cápsulas/lacas vegetales incoloras sin ningún problema como en caso de los suplementos de herbolario, se me hace que se ríen de la gente.

    Gracias por todo Miguel.

  3. Alvaro Herrera Brun

    El complejo industrial farmacéutico tiene tanto o más poder que dios. Han hecho y hacen lo que les viene en gana. Ahora el eufemismo para médico es prescriptor. Al paso que lleva esto lo siguiente será un robot o cyborg que las haga de médico hiper especializado, y en sólo momento consulte, prescriba y dispense. Toda una anti utopía tecnotrónica muy posible.

  4. Leopoldo

    Alredol, lo increible es que los medicos estan prescribiendo antipsicoticos en los cuidados paliativos, con los moribundos, o por ejemplo en un paciente con cancer avanzado. Estos psicofarmacos causan malestar y miseria, no alivio, no quiero ni pensar el sufrimiento que causan en los ultimos dias de vida de estos pacientes.

  5. Carlos

    Javier, tú sabes, un especialista es alguien que sabe cada vez más de cada vez menos, pero el médico, cuya única y elevada misión es la de curar a su paciente, no debería afectarse por la demanda de sus pacientes de ser curados, con pastillitas o sin ellas, pero curados al fin. Podría ocurrir entonces que el sistema médico actual no responda a la demanda de los pacientes, porque el proyecto es la medicalización, la uniformidad en los tratamientos y -en algunos casos- cómo con las enfermedades mentales, su reproducción y complicación a partir de tratamientos inadecuados e iatrogénicos. Saludos.

  6. Dr. Javier Herráez

    Estoy totalmente de acuerdo.
    Primero droga se convirtió en medicamento, y medicamento en medicina. Los médicos ahora son llamados prescriptores. Los protocolos se pasaron a llamar “guías” (de prescripción).
    Y lo más importante los pacientes, ¡que demasiada paciencia tienen a veces! han pasado a llamarse: “usuarios del sistema”. Todo ello aderezado con el ¡Consulte a su farmacéutico!”.

    El protagonista del Sistema Médico es el paciente, pero con esa denominación pasa a ser lo que ya es: un ser pasivo. El poder del lenguaje (escrito y oral) es desconocido por la mayoría de la gente. Entre otras cosas porque esto no se da en la escuela profundamente, como tampoco se explica el poder de la propaganda.

    Pero no olvidemos que el hecho de que los médicos nos hayamos convertido en “prescriptores” es porque los usuarios “sólo” quieren un “medicamento que les cure”. Dar otras recomendaciones “no farmacológicas” es tedioso y generalmente no se cumplían por lo que se han ido relegando a la excepción, y como la “demanda” se ha disparado, el “producto” ha de ser rápidamente “dispensado”, y ¿qué más rápido que prescribir y mejor si sale por ordenador? Además ya tenemos servicios de médico on-line (creo que aún solo privados).

    Estamos en la medicina del futuro. Aunque a mi me gustaba más eso del “medico de cabecera” que los “especialistas” abolieron.

  7. Alredol

    Silencio de cementerios…muy apropiado para el tema del corporativosmo médico y algo que estoy viviendo personalmente, al no ya denunciar sino simplemente apuntar a los responsables médicos los estragos que la prescripción refleja de antipsicóticos a niños, ancianos y discapacitados, podría estar haciendo en mi entorno vital concreto, esto con datos y bien razonado. Silencio atronadooooor.

    Habría que añadir que es posible que los “prescriptores” (buhoneros) de la psicoindustria no sean siempre médicos en el contexto americano. Y aquí, en todo caso, muchas de las prescripciones de medicaciones psicotrópicas están impulsadas por docentes, psicólogos, trabajadores sociales, etc, incluidos desde niveles políticos y de gestión. Así que sin contradeciros a ti o Vicente Baos el problema es más complejo y los médicos son menos autónomos de lo que creen ser.

    Gracias de todas maneras por las alegrías que le estais dando a este médico viejudo con vuestras posiciones críticas. Voy esta mañana a la biblioteca a ver si hay algo tuyo Miguel, aunque estoy “enronao” en libros por leer de varios tipos.

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