Tóxicos derivados del flúor en tiritas y vendajes (y otros productos sanitarios)

Hace unos días publiqué sobre el sulfonato de perfluorooctano (PFOS), un disruptor endocrino -sustancia que altera el sistema hormonal del organismo- que se puede ingerir a través de los alimentos que comemos.

Lo hice en el post titulado Pescado, marisco y huevos llevan un contaminante que puede provocar diabetes. Me centré en los alimentos, pero es que esa familia de químicos tóxicos pueden estar en útiles cotidianos, incluso en productos sanitarios.

Un nuevo análisis revela la presencia de PFAS, de la misma familia que los PFOS, en 26 de las 40 marcas de tiritas y vendas analizadas.

Se sometieron 40 vendas a pruebas en un laboratorio certificado por la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EE.UU.) y encontraron niveles de PFAS que oscilaban entre 11 y 328 partes por millón (ppm).  

Claro, las vendas se colocan sobre heridas abiertas y por ello es preocupante saber que sin saberlo podemos estar expuestos a estos contaminantes.

PFAS significa sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, y contienen un fuerte enlace carbono-flúor que les permite acumularse con el tiempo en el medio ambiente y en los cuerpos de animales y personas, lo que plantea riesgos para la salud.

Y es que algunos son tóxicos y cancerígenos para los seres humanos, produciendo daños en la reproducción y embarazo, en el sistema hormonal y en el sistema inmune.

Foto de cottonbro studio.

Se estima que hay más de 9.000 sustancias químicas PFAS. Algunos de los más comunes incluyen el sulfonato de perfluorooctano (PFOS) -ya citado- y el ácido perfluorooctanoico (PFOA).

Estos productos químicos alguna vez se usaron ampliamente en sustancias como revestimientos de telas y cuero, productos de limpieza para el hogar, espumas contra incendios y alfombras resistentes a las manchas.

Y volviendo al ámbito de la salud, en productos antivaho para las gafas, que se han usado mucho durante la pandemia de Covid entre la gente que lleva gafas y se ponía mascarilla.

Está claro que los PFAS no son necesarios para el cuidado de las heridas, por lo que es importante que la industria elimine su presencia para proteger al público de los PFAS. Hay que decir que evidentemente no todas las marcas de tiritas y vendajes llevan estos compuestos.

Pero es que también están en lentes de contacto, en tampones, en el hilo dental, en pañales o en condones, por poner algunos ejemplos más.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), dado que nuestra alimentación contiene estas sustancias, ha establecido un umbral de «seguridad» (lo pongo entre comillas porque en realidad lo más seguro es no ingerir químicos tóxicos) que indique cuánta cantidad de PFAS se considera seguro tomar.

Este umbral es de 4,4 nanogramos por kilo de peso corporal a la semana, lo que serían 308 nanogramos (0,000000308 gramos) que una persona de 70 kilos podría ingerir de forma «segura» en una semana. Según publican los de Maldita, como referencia, estudios en peces de España han encontrado una concentración media de 0,6 nanogramos de PFAS por gramo de producto (es decir, 600 nanogramos por kilo), con concentraciones máximas de hasta 4,92 nanogramos por gramo.

¿Conclusión? La propia EFSA considera que parte de la población europea excede este límite.

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