La historia del método científico que es la base de la investigación hoy #CartasaElla

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24 de julio de 2019Medicina1 Comentario

Todo modo de conocimiento tiene su método. Y la ciencia se vertebra en torno al denominado método científico. Pero aunque estemos tentados de relacionar ciencia y método como algo muy moderno, en el sentido de reciente en la historia de los seres humanos, lo cierto es que el científico es un método que tiene 22 siglos de historia de la ciencia y, como no podía ser de otra manera, se ha ido perfeccionando con el paso del tiempo. Publico una nueva entrega del proyecto #CartasaElla.

Mi querida nieta,

el método científico existe desde la prehistoria, cuando el ser humano adquiría sus conocimientos con el ensayo de prueba y error. Con probabilidad el primer acto médico se produjo cuando nuestros ancestros descubrieron así las plantas medicinales, probando una tras otra y ensayando con ellos mismos cuales les hacían bien y desechando las que no tuvieran efectos o estos fueran negativos. No había otra cosa: prueba, error, éxito y fracaso.

Lo cierto es que, valga la redundancia, no se tiene ninguna certeza sobre cómo comenzó nuestra especie a usar ese tipo de plantas. Algunas les costarían la vida a ni se sabe cuántos ejemplares de humanos, otras les aliviarían dolores o les ayudarían a hacer mejor la digestión o les pondrían «contentos» o les haría delirar por sus efectos alucinógenos. Y bajo ese incipiente y básico modo de conocimiento de probar las cosas, nuestros antepasados convivieron durante varias decenas de miles de años. En lugares de entierro prehistóricos se han encontrado cantidades destacadas de polen de variadas especies de plantas, la mayor parte de ellas usadas hoy como medicinales.

La prueba más antigua que existe sobre el uso de las plantas como medicinas en el Paleolítico medio fue encontrada en 1960 por Ralph Solecki, al descubrir una tumba con varios restos fósiles de neandertales en la cueva de Shanidar, situada en las montañas de Zagros (Irak).

Uno de los esqueletos, denominado Shanidar IV, estaba cuidadosamente colocado en posición fetal sobre un lecho de efedra junto con varias especies diferentes de flores: milenrama, aciano, cardo de San Banaby, hierba cana, jacinto y una especie de malva, según se desprende del análisis de las muestras de polen y semillas halladas en el lugar.

No es poco mérito tanto conocimiento ¿verdad Ella?

Antes del nacimiento de la escritura, todos los conocimientos se transmitían por vía oral. Yo hago contigo algo parecido, transmitirte una modestas enseñanzas, pero ellos no sabían dejar su saber por escrito y las historias eran narradas de generación en generación.

Alrededor del año 2800 antes de Cristo se encuentra el primer documento escrito que registra el uso de las plantas medicinales. Aparece en unas tablillas de arcilla en escritura cuneiforme (mediante signos grabados en el propio barro) pertenecientes a la cultura de los sumerios, un pueblo que vivía al sur de los ríos Éufrates y Tigris, una región histórica de Oriente Medio.

Tal ha sido el éxito de las plantas como fuente para aislar compuestos bioactivos para su uso directo o como precursores de moléculas modificadas por síntesis química para producir nuevas entidades con mayor actividad y/o menor toxicidad que, en la actualidad, casi el 25% de los fármacos que se prescriben contienen uno o más principios activos derivados de alguna planta.

Para esto ha hecho falta una sofisticación del método científico que no se entiende sin el aporte de otros antepasados. Los griegos fueron los primeros filósofos y ellos ya nos dejaron unas primeras teorías racionales de la ciencia. Surgieron personajes como Tales de Mileto, al que se le considera el primer filósofo de la ciencia o alumnos suyos como Anaximandro que fue el primero en trazar mapas astronómicos y geográficos o Anaxímenes.

Hubo otros pensadores científicos como Heráclito o Empédocles y luego llegarían Hipócrates, Demócrito y Aristóteles. Todos ellos fueron desarrollando lo que más tarde conoceríamos como el método científico.

Y lo hacían apenas sin herramientas. Como es fácil de entender la tecnología existente en la época era mínima, no digamos ya comparada con la de hoy.

Lo que hacían era observar, sobre todo observar. Eso sí, con metodología. Esto demuestra algo que he pensado siempre mi pequeña, que el concepto de «progreso» no está relacionado con algo exclusivamente técnico. En nuestros días parece que la tecnología se ha convertido no en un medio sino en un fin en sí misma y si no hay un invento, alguna novedad técnica por medio, es como si consideráramos que no hay progreso.

Aquellos filósofos científicos griegos (y tantos otros que me dejo en el tintero pues no pretendo ser exhaustivo) lo demostraban, sin valorar al ser humano y la naturaleza no hay en realidad progreso porque este está hecho para las personas. Por ejemplo, Demócrito no apoya sus postulados mediante experimentos sino que explica los fenómenos mediante razonamientos lógicos.

Fue considerado un escéptico racionalista. Él, animado por Leucipo, del que fue discípulo, defendió que toda la materia no es más que una mezcla de elementos originarios que poseen las características de inmutabilidad y eternidad, concebidos como entidades infinitamente pequeñas y, por tanto, imperceptibles para los sentidos y las llamó átomos. Sentó así las bases del atomismo. Apenas sin tecnología para poder sustentar sus hipótesis, imagina Ella lo que hubieran podido lograr esas mentes privilegiadas hoy.

Sócrates, Platón y Aristóteles, entre otros, advertían de la necesidad de seguir un método con un conjunto de reglas o axiomas que debían conducir al fin propuesto de antemano. Lo que hicieron es proponer los primeros métodos de razonamiento filosófico, matemático, lógico y técnico. Tenían enormes limitaciones técnicas pero en parte suplieron estas con capacidad de raciocinio. El método de conocimiento de Platón se basaba en la razón y menospreciaba los sentidos. El griego comenzó así una filosofía racionalista que ha permanecido a lo largo de la historia.

Siglos después, los expertos islámicos en ciencias destacaron como fabricantes de instrumentos para mejorar la capacidad de observación y cálculo y usaron la experimentación y la cuantificación para distinguir entre teorías científicas. Le dieron mucha importancia a la experimentación y discutieron sobre los conceptos científicos históricos, lo que fue mejorando los métodos de conocimiento.

La Edad Media europea quedó para la historia como un símbolo de intolerancia hacia a la ciencia y las mentes más brillantes del pensamiento científico, que fueron perseguidas por la Inquisición católica. De manera paradójica, en el ámbito árabe florecieron la cultura y el pensamiento vinculados a la ciencia.

Una figura destacaba por encima de las demás, el médico persa Avicena que, entre el siglo X y XI, sintetizó los conocimientos de su época para conformar una obra filosófica y científica muy destacada por sus aportes en la física, la mecánica, la astronomía, la geometría, la matemática y la química.

500 años después de su muerte sus conceptos llenaban los programas de enseñanza en las más reconocidas universidades del mundo. Como han comentado algunos especialistas, la obra de Avicena contribuyó a consolidar el pensamiento racional y aplicar el conocimiento científico a la práctica de la medicina. Así que con su genio iluminó las tinieblas de la larga noche medieval.

Galileo Galilei, ya en el siglo XVI-XVII fue el que ofreció un método de trabajo que se considera la base del actual modelo porque se ajusta a los cuatro pasos a seguir. Lo llamó “método científico resolutivo-compositivo” y sigue así:

Observación; elaboración de una hipótesis o teoría provisional a la espera de una confirmación experimental; deducción, como para el científico, la naturaleza podía escribirse en lenguaje matemático, él extraía consecuencias de lo estudiado con las matemáticas; por último, la fase de verificación mediante experimento, es decir, creaba las condiciones ideales para la época y así intentaba comprobar las consecuencias de la hipótesis.

Otros grandes de la historia de la ciencia como Francis Bacon insistieron en la observación y el impulso al método experimental sometido a rigurosa prueba. Descartes, el que dijo aquello de “pienso, luego existo”, hizo trabajos en geometría analítica que han sido un precedente del cálculo diferencial con el que hoy se resuelven tantos problemas de la vida cotidiana. Jugó un papel decisivo en llevar el análisis matemático a temas científicos.

Newton, al contrario que Galileo y Descartes, pensaba que la realidad no tenía porqué coincidir con las matemáticas. Vaya, que no todo puede conocerse mediante las matemáticas. Él basaba su método en la experiencia y sus comprobaciones físicas. Es una metodología empírica pues, más cercana a la de Bacon, con hipótesis como punto de partida que intentan ser refutadas con experimentos.

Si una idea me transmiten estos autores, Ella, es humildad pues siendo grandes y ocupando un lugar en la historia de la humanidad sabían que no tenían toda la razón. El método científico es falible y por ello en la investigación científica se comprueba una y otra vez, se acepta la sana crítica, se va mejorando poco a poco con el tiempo y gracias al trabajo de los antecesores corrige y por eso la ciencia ha ido mejorando y con ella el ser humano.

Otro día seguiré contándote la historia del método con el que hoy se hacen la mayor parte de descubrimientos y la investigación científica.

Tu abuelo que te quiere.

Un Comentario a “La historia del método científico que es la base de la investigación hoy #CartasaElla”
  1. Alexis

    Como siempre, tus escritos suscitan mucho interés para mí, pero seguro que para el resto de persona también, ya que planteas cosas muy interesantes. Esta en particular es conocimiento, trata de lo es que es el método científico, muchas gracias y te felicito por acercar este conocimiento que, segura estoy, que no pocas personas saben de qué se trata.

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