MSD denunciada por mentir sobre la eficacia de su vacuna para sarampión, paperas y rubeola

Tremenda esta noticia del Huffington post de Canadá. La multinacional farmacéutica Merck, Sharp and Dohme (MSD) es acusada de todo lo que estamos publicando desde hace tiempo: mintió a la autoridad sanitaria estadounidense y a la comunidad médica y científica sobre la eficacia de su vacuna para sarampión, paperas y rubeola.

Es alucinante que los whistleblowers, denunciantes o “chivatos”, en este caso en sentido positivo pues se trata de personas de la compañía que cuentan prácticas irregulares de la misma, estén protegidos en algunos países y en España aún no.mmr vacuna

En Estados Unidos los científicos que, como sucede en este caso, revelan prácticas poco éticas que además le  cuestan dinero a la hacienda pública, reciben un 20% de compensación del dinero que reciba el gobierno de la farmacéutica tras aplicarle las oportunas sanciones.

Es decir, si el gobierno impone sanciones o condena a MSD estos científicos “chivatos” reciben un generoso estipendio por los servicios prestados.

Esto es impensable aquí en Europa aunque, como cuento en el último enlace, estamos en camino… Si el Huffpost de Canadá se hace eco es porque el río lleva agua.

Hace dos años se puso una demanda por parte de un bufete de abogados de Los Ángeles contra MSD por este mismo motivo. Parece ser que dicha demanda está impulsada por las empresas de la competencia en este mercado de la vacuna MMR (sarampión, paperas y rubeola).

Lo que ahora sabemos es que MSD mintió a la FDA, la Agencia de Medicamentos de EE.UU. y a las revistas científicas y médicas al decir que su vacuna tenía una efectividad superior al 95%. Con una efectividad tan alta se eliminaría competencia. Ahora los denunciantes hablan y muestran documentos con lo de siempre: que ha habido omisión intencionada de información sobre la seguridad de la vacuna; que hay ensayos clínicos sobre el producto manipulados y demás.

Hay por medio unos 1.000 documentos que los denunciantes han entregado a las autoridades sanitarias. Lo que documentan dos ex científicos de Merck es que la firma

fraudulentamente engañó al gobierno y omitió, ocultó y adulteró información material con respecto a la eficacia de su vacuna”.

Según lo publicado, MSD utilizó técnicas de prueba inadecuadas para su vacuna; se falseó la verificación de cada lote del producto y su etiquetado para hacer creer que era mejor de lo que es; también hubo engaños en las solicitudes presentadas ante la FDA para la aprobación del medicamento; en los términos del contrato de compra de la vacuna por los CDC, los Centros de Control de Enfermedades de los USA y en fin, hubo ocultamiento con el propósito de monopolizar ilegalmente el mercado estadounidense.

Las compañías farmacéuticas están sufriendo el peso de la Ley de Reclamaciones Falsas, que es como llaman allí al procedimiento. En algunos casos, como los sufridos por las empresas GlaxoSmithKline y Pfizer, a miles de millones.

Merck ahora se enfrenta a cargos federales por fraude.

3 Comentarios a “MSD denunciada por mentir sobre la eficacia de su vacuna para sarampión, paperas y rubeola”
  1. Elmer

    Pero la vacuna ha sido denunciada por ser dañina o por no ser eficaz?

  2. Oscar cordero

    esto es aplicable a todas la vacunas tripleviral MMR? o solo a las MMR fabricada por MSD?

    • Miguel Jara

      Bueno, el post está centrado en las noticias sobre la vacuna de MSD.

Deja un comentario

Los comentarios de este blog están moderados y han de tener la sana intención de fomentar el debate sobre lo que se plantea en las informaciones y opiniones de la página. Intente ajustarse al texto sobre el que comentar. Utilice un lenguaje correcto: claro, conciso y si va a realizar afirmaciones rotundas documéntelas. Los comentarios insultantes y/o que falten al respeto a los lectores del blog no serán publicados.

Recuerde que el titular de esta página es periodista no médico por lo que el blog tiene fines informativos no de consultorio sanitario. El editor no se hace responsable de las opiniones y comentarios de sus lectores.

El editor no tiene por qué compartir con los comentaristas sus puntos de vista.