Más de 500 colectivos piden un freno a la contaminación electromagnética

Por

25 de junio de 2011Salud ambiental7 Comentarios

Durante el viernes, sábado y mañana domingo, me encontraré en el Quinto Congreso Internacional de Medicina Ambiental que estos días se celebra en el Colegio de Médicos de Madrid. Ayer fue el Día Internacional contra la Contaminación Electromagnética, que se celebra este viernes 24 de junio, y más de 500 colectivos sociales han firmado un manifiesto promovido por la Fundación Vivo Sano, que organiza el Congreso junto con la Fundación Alborada. En él exigen a los gobiernos central, autonómicos y locales, y a la clase política en general, medidas urgentes y concretas para proteger la salud de los ciudadanos frente a la creciente contaminación electromagnética que nos rodea.

Piden, pedimos, la aplicación del principio de precaución y el inmediato establecimiento como límites máximos legales de 100 nT (nanoteslas) para las radiaciones de baja frecuencia y de 100 μW/m2 (microvatios por metro cuadrado) para las de alta frecuencia, basándonos en la Comunicación de la Comisión Europea de 2 de febrero de 2000, en la que se manifiesta que “el principio de precaución puede invocarse cuando es urgente intervenir ante un posible peligro para la salud humana (…). Se aplica sobre todo en los casos de peligro para la salud pública. Gracias a él es posible, por ejemplo, impedir la distribución de productos que puedan entrañar un peligro para la salud o incluso proceder a su retirada del mercado”.

Este manifiesto se basa en los siguientes hechos:

1. Los políticos son, en nuestro sistema democrático, la representación de los ciudadanos y, por tanto, tienen la responsabilidad y la obligación de promover activamente políticas y leyes que antepongan la salud pública por encima de cualquier interés económico.

2. La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), ha clasificado (31 de mayo de 2011) los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como “posible cancerígeno en humanos (grupo 2B)”, basándose en un mayor riesgo de glioma –un cáncer del cerebro– asociado con el uso de teléfonos móviles. En esta misma clasificación de riesgo 2B ya fueron incluidos en 2002 los campos magnéticos de baja frecuencia, es decir, los producidos por torres de alta tensión, transformadores urbanos, instalaciones eléctricas, etc. Además, la Asamblea del Consejo de Europa ha aprobado (27 de mayo de 2011) una resolución instando a los gobiernos europeos a adoptar de inmediato las medidas necesarias y oportunas para reducir la exposición de los ciudadanos a todo tipo de radiaciones electromagnéticas.

3. Existe abundante literatura científica independiente que señala inequívocamente que los niveles de contaminación electromagnética a los que está expuesta hoy la población son inaceptables y suponen un riesgo grave para la salud o la seguridad de las generaciones actuales y futuras, así como para el medio ambiente. Véanse

la Resolución de Viena (1998), la Declaración de Salzburgo (2000), la Declaración de Alcalá (2002), el Llamamiento Médico de Friburgo (2002), la Resolución de Catania (2002), el Llamamiento de Helsinki (2005), la Resolución de Benevento (2006), la Resolución de Londres (2007), el Informe Bioinitiative (2007), el Consejo del Panel Internacional en Campos Electromagnéticos (2008), el Llamamiento Holandés (2009), la Resolución de Venecia (2008), la Resolución de Benevento (2008), la Resolución de Porto Alegre (2009), la Declaración de París (2009), la Convención Internacional de Würzburg (2010), la Resolución de Copenhague (2010) y la Declaración de Seletun (2011), entre otros.

La visión actual del problema de las radiaciones electromagnéticas está empañada por afirmaciones que no se corresponden con la realidad. Conviene por ello aclarar que:

1. Es falso que exista un debate científico real sobre la potencial peligrosidad de las radiaciones electromagnéticas. Estudios científicos independientes efectuados en todo el mundo coinciden en esta peligrosidad, aunque haya otros financiados directa o indirectamente por las empresas eléctricas y de telecomunicaciones que concluyan que aún no hay nada claro.

2. La legislación actual solo reconoce los efectos térmicos de las radiaciones electromagnéticas y obvia los efectos atérmicos, cuando muchos estudios han asociado ya éstos a daños en el ADN de las células y a la aparición de diversas patologías, entre ellas leucemia y tumores cancerígenos.

3. Es inadmisible que cuando los ciudadanos deciden defender sus derechos, el sistema les exija que sean ellos quienes demuestren los efectos nocivos de las tecnologías que les rodean. Según las leyes y el principio de precaución, es la industria la que debe demostrar que los productos y tecnologías que introduce en el mercado son seguros para la población. Es necesario evitar que vuelva a suceder lo que pasó con el amianto, el tabaco, el plomo, el benceno, el DDT y tantos otros productos tóxicos que se comercializaron irresponsablemente, causando daños irreparables para millones de personas.

4. La industria argumenta que las tecnologías que usa son seguras por estar dentro de los “límites legales” aprobados para las radiaciones electromagnéticas, pero no se puede asumir que esos límites de exposición son indiscutibles y seguros. Tales límites fueron fijados hace muchos años con un entorno electromagnético mucho menos agresivo, basándose en tecnologías mucho menos desarrolladas y con un grado de uso y de penetración social muy inferior al actual. Las nuevas tecnologías han avanzado vertiginosamente en los últimos diez años y el nivel de riesgo al que estamos expuestos en la actualidad no es comparable al que había cuando se dictó la actual legislación.

5. La literatura científica independiente, que relaciona daños en los sistemas inmunológico, neurológico y neurovegetativo. En los casos más graves, como indican numerosos estudios que la OMS no ha podido obviar, las personas desarrollan tumores o leucemia. Los efectos de dichas tecnologías sobre nuestro organismo son acumulativos, y además el riesgo es mayor para grupos de población vulnerables (niños, mujeres embarazadas, ancianos y enfermos). Las radiaciones electromagnéticas también han desencadenado la aparición de enfermedades que hasta ahora no existían, como la electrosensibilidad o hipersensibilidad electromagnética, reconocida como enfermedad en otros países pero no aún en el nuestro.

Más info: En los libros Conspiraciones tóxicas y La salud que viene.


¿Cuánto crees que vale este post?

7 Comentarios a “Más de 500 colectivos piden un freno a la contaminación electromagnética”
  1. Alvaro Herrera Brun

    Muy loable preocuparse con los efectos de la radiofrecuencia sobre el protoplasma humano, pero sin duda no solo es una visión incompleta sino incluso sesgada de un amplio problema vital. Obtener minerales como la casiterita o el coltan implica un genocidio silencioso que ocurre en un lugar preciso del mundo: La república africana del Congo. No le bastó y sobró a ese pobre país muy rico en recursos minerales ser colonia del reino de Bélgica; con la industria de la alta tecnología y la electrónica, llegó a la ´independencia´ y al averno de la política mundial.

  2. Oscar Escobar

    Creo que otra de las personas que han hecho muy buenas criticas sobre los efectos negativos de los campos electromagneticos emitidos por los celulares es este señor, Nick Begich, hermano de un senador americano. Lastima que no pude conseguir este video en español, pero lo pongo de todos modos. http://www.youtube.com/watch?v=LZ0wSkT-BPc

  3. Mahesh

    Felicitaciones para todos los organizadores de este importantisimo Congreso, para todos los asistentes y por esta magnifica entrada de blog. Cada vez hay más personas concienciadas de los peligros que entrañan los campos electromagnéticos para nuestra.
    Gracias a todos/as.
    Un saludo.

  4. Mistrol

    Me alegro sobre todo después de lo dicho por la OMS que mas de 500 colectivos pidan freno a la electropolución y que este día se celebre mundialmente.

  5. FERCAR

    Felicidades Miguel por tu actualizada e interesante información. Ya la he defundido trasladándola a la red Twitter con el enlace:
    http://bit.ly/jcWg4n
    Animo a cuantos te seguimos, para que colaboren difundiendo por los medios a su alcance, la tarea tan importante que desarrollas.
    Aprovecho para recordar el tema que tenemos pendiente
    http://bit.ly/kQnCEu

    Saludos

  6. Anónimo

    Buena suerte, pero no creo que vayan a conseguir nada. Están luchando contra el poder y el dinero, y contra eso no hay nada efectivo.

    En la mayoría de hogares hoy en día se capta la señal de 3 o 4 redes WIFI de media. Si unimos a eso las torretas de telefonía móvil y los teléfonos DCT, es fácil ver que nos pasamos todo el día irradiados.

    Un saludo.

  7. Guillermo Páez Rueda

    Dadas las potenciales consecuencias para la salud pública de la clasificación 2B, en la que fueron incluidas recientemente; los campos de frecuencia electromagnética, es importante reducir la exposición a los dispositivos que la emiten.
    En España somos mas móviles que personas, según el ultimo censo que data de marzo de 2010 en el que se obtenía la escandalosa cifra de; 52 millones y medio de móviles. Esto por no hablar de las antenas de telefonía móvil y el inconmensurable daño que hace a quienes conviven con ellas.
    Esperemos que pronto la salud gane la batalla sobre los intereses económicos privados.
    leas las ultimas noticias, tendencias, vídeos y mas en: http://www.wavesguard.es

Deja un comentario

Los comentarios de este blog están moderados y han de tener la sana intención de fomentar el debate sobre lo que se plantea en las informaciones y opiniones de la página. Intente ajustarse al texto sobre el que comentar. Utilice un lenguaje correcto: claro, conciso y si va a realizar afirmaciones rotundas documéntelas. Los comentarios insultantes y/o que falten al respeto a los lectores del blog no serán publicados.

Recuerde que el titular de esta página es periodista no médico por lo que el blog tiene fines informativos no de consultorio sanitario. El editor no se hace responsable de las opiniones y comentarios de sus lectores.

El editor no tiene por qué compartir con los comentaristas sus puntos de vista.