El costo del bienestar, químico

Cuando hace ya tres años rodamos el documental Carga tóxica,(Documentos TV, La2 de Televisión Española) descubrimos, al menos yo, un nuevo mundo de enfermedades medioambientales. Graves dolencias que incapacitan cada año a miles de personas, que las marcan de por vida; provocadas por las sustancias químicas tóxicas que existen en nuestro medio natural -o no tan natural, claro-.Como explica el presentador de dicho video, significa, al menos en parte, “el costo del bienestar”, químico en este caso.
Existen 104.000 sustancias químicas liberadas en el medio ambiente y muchas de ellas está comprobado que son muy nocivas para nuestra salud
 
Me refiero a las ahora bastante conocidas fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y, sobre todo, al Síndrome Químico Múltiple (SQM). Hicimos decenas de entrevistas personales para dicho trabajo documental y las personas afectadas por los contaminantes ambientales se quejaban de los mismos males.
 
Hoy se están publicando cientos de trabajos científicos sobre ellos y muchos médicos ya los diagnostican con cierta precisión, pero todavía las personas que los sufren están condenadas. No sólo a padecer las múltiples dolencias que acarrean estas enfermedades -provocadas además por varias causas al mismo tiempo- sino también al ostracismo.
 
En gran parte por la propia Administración, a la que no le conviene reconocer la existencia de estas personas, que enferman por el simple hecho de vivir en una sociedad que ha sacrificado todo al “progreso tecnológico” y a un bienestar antinatural.
 
De reconocerlas, además de gastar millones de euros en las ayudas que merecen, se estaría deslegitimando el propio modelo económico en el que es tan importante el sector químico -químico tóxico, diría yo-.
 
Tuvimos oportunidad de sufrir ese poder en nuestras propias carnes tras el rodaje de Carga tóxica, que tuvo que rehacerse varias veces por las presiones de ciertas compañías químico-tóxicas para que hiciéramos una versión light del documental. Pero eso ya lo contaremos en próximas ediciones de este blog, estad atentos.
El propio modelo económico está impulsado por el sector químico-tóxico y cada vez son más patentes los impactos que genera en la salud y la ecología
 
Un ejemplo de todo esto es la página que el Ministerio de Trabajo español dedica en su web a la Sensibilidad Química Múltiple. Como los propios afectados comentan: “está llena de ‘sospechas’ hacia la SQM, cuando no directamente la niega”. Cuestiona la enfermedad desde el principio del texto, por ejemplo entrecomillando la palabra “enfermedad”, referida a este síndrome, u obviando las conclusiones del Congreso de Medicina Ambiental de Brunete (Madrid), celebrado en junio de 2007, en el que quedó patente la dimensión del problema.
 
Esta página del Ministerio relaciona de manera algo confusa la SQM con un “trastorno psiquiátrico”. Sin querer hacer diagnóstico, que no es mi terreno pues yo soy periodista (no médico), lo cierto es que buena parte de los doctores, quizá por desconocimiento del tema, diagnostican a estas personas enfermedades mentales donde las hay ambientales (generando con ello incluso mayores problemas a los pacientes al tratarlos con peligrosos medicamentos que pueden agravar sus dolencias).
 
Esta es una de las constantes quejas de los afectados por estos trastornos (protesta que sí refleja el autor de la página, Jordi Obiols Quinto, licenciado en Biología y Farmacia). Una afectada de Madrid, María José, comenta al respecto: “Parece increíble que su autor sea el mismo que, en sus textos fuera de la web del Ministerio (e incluso dentro de otras páginas de este) no cuestione la SQM en ningún momento, dándole la justa categoría de enfermedad, y en concreto, de enfermedad laboral”.
 
Esta persona aporta dos ejemplos: NTP 595: Plaguicidas: riesgos en las aplicaciones en interior de locales (pinchar el enlace y buscar en el texto la palabra “sensibilidad química múltiple”), y Más malos que la peste: plaguicidas de uso ambiental, un riesgo grave y poco conocido (pinchar el enlace. En él se habla específicamente de la SQM en el punto 1.8 como Síndrome de Hipersensibilidad Química. El documento forma parte de la revista “Mujeres y Salud” nº7).

Muchos productos que se utilizan de manera cotidiana en el hogar pueden hacer la vida imposible a los habitantes del mismo

A día de hoy, los afectados por SQM continúan sin existencia “oficial” y por tanto sin derecho a ningún tipo de ayuda ni reconocimiento. De algún modo, no conviene reconocerlos pues costarían mucho dinero. “Todo esto sí que conlleva para nosotros un cuadro psiquiátrico de depresión como reacción a la muerte social a la que nos vemos relegados, sobretodo por este tipo de des-información oficial a médicos, evaluadores del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) o asistencia social”.

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