Ancianos del futuro

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 ¿A quién le gusta hacerse mayor? ¿Y estar controlado? Ser mayor y estar controlado a cada momento puede ser un gran negocio y además puede “venderse” por una buena causa social. Así es como suelen avanzar los proyectos más represivos.

A conocer en cada momento dónde se encuentra una persona o un objeto se le llama trazabilidad (concepto que no existe en nuestro diccionario, por cierto). En Valencia se ha celebrado una feria de productos destinados a personas mayores. En ella se ha presentado una “solución de localización, identificación y monitorización en tiempo real de residentes y empleados” de residencias geriátricas, como han explicado sus promotores. ¿Cómo puede lograrse esto? A través de un sistema basado en la tecnología RFID (radiofrecuencias de radio). Una empresa del Grupo GEMA realizó una demostración del proyecto: si un cliente de la residencia se aproxima a un acceso no permitido para él, el sistema genera las alarmas programadas y puede bloquear la puerta de manera automática. Al mismo tiempo, permite localizar en todo momento a la persona, lo que habilita disponer de la ubicación de cualquier residente y/o empleado en tiempo real y visualizarla sobre el plano de la residencia en cualquier consola de control.
Los ancianos cuyos familiares contraten estos servicios tendrán la garantía de que su congénere estará controlado en todo momento. El proyecto se conoce como “la residencia del futuro”. Desde mi punto de vista esto significa dar un paso más hacia la cosificación de las personas en función de los intereses económicos. No parece la mejor manera de acabar nuestra vida permanecer bajo control de manera sistemática.
En su libro Chips espías: Cómo las grandes corporaciones y el gobierno planean monitorear cada uno de sus pasos con RFID, sus autoras, Katherine Albrecht y Liz McIntyre, explican: “RFID es una tecnología que utiliza chips minúsculos de computadora -algunos de ellos más pequeños que granos de arena- para rastrear objetos a distancia. Si los planificadores maestros se salen con la suya, cada objeto -desde zapatos hasta automóviles- [medicamentos incluidos, añado yo] portará uno de estos chips minúsculos que pueden ser usados para espiarle sin su conocimiento o consentimiento”.
Es más, estas autoras afirman en su trabajo que compañías como IBM, Gillette o Intel están planeando rastrear humanos en los grandes almacenes o supervisar el uso que le damos a los productos en nuestras viviendas. Proyectos similares a la residencia del futuro pretenden ofrecernos la “casa del futuro”.

Pulsera con etiquera RFID similar a las que ya se utilizan en algunos hospitales

Incluso existen hospitales, como el Gregorio Marañón de Madrid, que han puesto en funcionamiento un proyecto para implantar el uso de las radiofrecuencias para el seguimiento y control de los posibles fármacos iatrogénicos (que causan daños a la salud). La iniciativa está basada en la instalación de etiquetas de radiofrecuencia en las dosis de los medicamentos, en las tarjetas de las enfermeras y en las pulseras que identifican a los pacientes del hospital a pie de cama.

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