Durante los últimos meses, como periodista especializado en el tema de la contaminación electromagnética y como socio fundador del Bufete Almodóvar & Jara he recibido muchas consultas sobre la instalación por parte de las compañías eléctricas, de los nuevos contadores de telegestión.

Existen consideraciones ambientales y de salud que no están teniéndose en cuenta, como hemos explicado en varias ocasiones y podéis leer en este enlace. Fieles a nuestro espíritu, en el Bufete estamos estudiando el caso para conocer bien la tecnología empleada y sus posibles impactos en la salud y el medio; dirimir qué acciones jurídicas pueden emprenderse con el fin de proteger la salud de las personas y de hacer valer sus derechos; y desarrollar una campaña de Comunicación, Prensa y Relaciones Públicas que de a conocer todo ello.

Hasta ahora sólo hemos difundido la idea en las listas de personas interesadas por estos asuntos y ha despertado notable interés por lo que ya hay un numeroso grupo que tiene toda la información sobre la campaña.

Algunas ideas que se nos ocurren y que compartimos con vosotros son:

-Crear una Plataforma de Afectados por los Contadores de Telegestión (PACT).

-Solicitar los estudios de impacto en salud medioambiental y las especificaciones técnicas del sistema a las instituciones correspondientes.

-Una vez recibida o no contestación y recabada la información ver pasos a seguir. Analizar legalmente cómo puede negarse el cliente a tener esta tecnología en casa y en particular aquellos clientes que padecen enfermedades medioambientales como la denominada Hipersensibilidad a los Campos Electromagnéticos o «electrosensibilidad». La sustitución de los contadores electromecánicos por contadores telegestionables es una orden del Gobierno pero buscamos alternativas.

-Estudiar jurídica y técnicamente si con esta tecnología está debidamente garantizada la protección de datos de los clientes de esas compañías.

Dado que entendemos que serán un número alto las personas y asociaciones que estarán dispuestas, hemos presupuestado esta acción con precios muy por debajo de mercado, asequibles para cualquier persona. La idea es que se consiga adelantar una cantidad de dinero para poder comenzar este proyecto. La finalidad que perseguimos es evitar perjuicios a la salud pública.

Como fecha límite de riguroso cumplimiento para realizar el pago y hacer la contabilidad y ver si hay lo necesario para comenzar el proyecto, nos hemos puesto el día lunes 4 de febrero.

El correo de contacto para matizar esta información y/o concretar la adhesión al proyecto es bufeteram@bufeteram.com y el teléfono (en horario de oficina) es 918515301 (asunto Contadores).

Seguro que podemos conseguir cosas positivas en este ámbito.

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Como se ha publicado, el ex presidente de la compañía eléctrica EndesaManuel Pizarro,  acepta ser el «fiscal anticorrupción» propuesto por el Partido Popular (PP) de Madrid, según la ex presidenta de la Comunidad madrileña, Esperanza Aguirre.

La también presidenta del PP de Madrid quiere crear una especie de departamento de «asuntos internos» en el partido para controlar los casos de corrupción en pleno escándalo por el Caso Bárcenas.

Pizarro es, efectivamente, la persona ideal para ser el fiscal anticorrupción del PP, por ser «una de las personas más admirables, desinteresadas y patriotas» de este país, como afirma Esperanza Aguirre y demuestra el artículo que me envía Antonio Moreno Alfaro, una de las personas de nuestro país que mejor conoce a las compañías eléctricas (impresionante lo que cuenta en su web: La estafa en los contadores de la luz No dejéis de visitarla y apoyarle difundiéndola).

“Sin que Pizarro, mientras fue presidente, lo supiera, Endesa fue la principal beneficiaria de la estafa en los precios de alquiler de los contadores de la luz, que lleva reportados a dicha compañía más de 2.000 millones de euros, cantidad que se incrementa cada día en 140.000 euros -afirma Moreno con la contundencia propia de quien lleva 18 años investigando el caso-”.

En palabras de este ingeniero industrial especializado en electricidad:

«por supuesto, carece de importancia que dicha estafa, planificada en 1984 por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), fuera perfeccionada en 2001 por el PP (la estafa está explicada detallada y documentalmente en las ocho entregas de www.estafaluz.com tituladas La estafa, paso a paso).

Los responsables de este partido, siguiendo al pie de la letra las directrices dictadas por José María Amusátegui , como presidente de Asociación Española de la Industria Eléctrica (Unesa) y también presidente de Unión Fenosa y copresidente, junto con Emilio Botín, del Banco Santander), alteraron fraudulentamente el texto del Boletín Oficial del Estado (BOE) para permitir que las compañías eléctricas continuaran cometiendo impunemente la estafa. Fue en su informe de 15.04.2000 al Ministerio de Industria (que contiene diez falsedades, detalladas y documentadas).

La estafa lleva reportados a las eléctricas al menos la mitad de los más de 10.000 millones de euros cobrados desde 1984 por el alquiler de los contadores electromecánicos, cuya única y exclusiva finalidad es cubrir la función económica de permitir a las compañías la verificación periódica de dichos contadores».

A pesar de haber cobrado -siempre según la versión de Moreno- tan ingente cantidad de millones, que se incrementa cada día en 600.000 euros, las compañías eléctricas «no han verificado nunca (ni verificarán) el parque contadores electromecánicos, debido a que el Gobierno, que es plenamente consciente del vacío legal existente desde 1984, aún no ha publicado la normativa que defina en qué consiste dicha verificación».

Como consecuencia de no haber sido sometidos nunca a verificación periódica, el estado actual del parque de contadores electromecánicos en alquiler es el siguiente (fuentes: Unesa, Endesa, Junta de Andalucía y Organización de Consumidores y Usuarios (OCU):

Contadores en alquiler: 23 millones
Contadores sin fiabilidad en la medida: 19 millones
Contadores con vida útil agotada: 7,5 millones
Contadores con error positivo (marcan de más): 18,5 millones
Cantidad pagada por los usuarios por la energía marcada de más por los contadores: Entre 100 y 200 millones de euros anuales.

O la sociedad acaba con la corrupción o la corrupción acaba con la sociedad.

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Cada poco tiempo las tarifas del agua o la electricidad suben sin que sea fácil entenderlo. Pero si observamos la lista de políticos que han tomado decisiones sobre el asunto y que trabajan o han trabajado en compañías eléctricas quizá aclaremos algo. ¿Puede ello explicar también la imposición por decreto de los nuevos y polémicos contadores de electricidad?

El diario Público realizó una infografía que ofrecía luz sobre el asunto bien. Se llama «puertas giratorias» al fenómeno de traspaso del poder político al empresarial de altos cargos muy apreciados por el segundo por su agenda de contactos. Se convierte de este modo la política en una carrera de méritos por ser el próximo fichaje estrella de una gran compañía.

Las «buenas» relaciones entre ambos poderes la puso de relieve hace poco el programa de televisión Salvados, que dirige Jordi Évole y que tituló con acierto Oligopoly.

Como muchas personas saben ya por experiencia propia, las compañías eléctricas están procediendo a cambiar los antiguos contadores de electricidad de nuestras viviendas. Los nuevos, llamados inteligentes por estar controlados a distancia mediante wifi y PLC, ofrecen muchas dudas: ¿Son inocuos? ¿Es obligatorio su cambio? ¿Cuánto nos cuestan a los usuarios? ¿Son confidenciales los datos que generan? Podéis oír una entrevista de radio que me han hecho sobre estos contadores.

Con respecto a lo que comenté antes de las puertas giratorias, existe una campaña para que los ex presidentes de la Unión Europea no puedan trabajar en compañías de servicios básicos.

El Bufete Almodóvar & Jara esta siguiendo de cerca el asunto de los nuevos contadores. Si necesitas obtener información jurídica escribe a traficantesdesalud@gmail.com

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Preocupados por la situación de los nuevos contadores de electricidad que están instalando en nuestros hogares y que ayer adelantaba (quien no la haya leído mejor que lo haga antes de continuar), decidimos preguntar en primer lugar tanto a Endesa e Iberdrola como al Ministerio de Industria si el sistema PLC y los aparatos inalámbricos del pomposamente llamado “sistema de telegestión” (que también llaman contadores inteligentes) son inocuos, si se ha realizado algún estudio para saber si pueden causar daños en el medio natural y en las personas… y ni los responsables de Iberdrola ni los del ministerio se dignaron a respondernos. Y es obvio que si existiera nos lo habrían dicho y enviado encantados. Endesa en cambio, a través de una portavoz de su departamento de Comunicación, no tuvo reparo en reconocer que ellos no han realizado ningún estudio de impacto ambiental. Eso sí, nos aseguraron con énfasis que ya se han cambiado 35 millones de contadores en todo el mundo “sin que haya habido problemas”.

Carlos Requejo, arquitecto interiorista y consultor ambiental especializado en contaminación electromagnética, nos diría al respecto:

“Existen diversos sistemas de conexión -tipo RTC, GPRS o TCP/IP- que realizan la lectura y el envío remoto de datos siendo el sistema más usado en el mundo el GSM/GPRS (el de la red de comunicaciones inalámbricas). Luego al ser inalámbrico emite microondas y el riesgo biológico es comparable al de la red WiFi. De hecho a mí me han llegado quejas porque al menos en algunos sitios se están instalando contadores con modem GSM/GPRS -es decir, que emiten microondas- y se han medido entre 20 y 50 mV/m; o sea, unos 10 µW/m2. Afortunadamente como la emisión es de baja potencia el apantallado de microondas es relativamente sencillo. Pero hay que hacerlo”.

En suma, ante la falta de información fiable numerosas personas están procediendo a hacer ellos mismos mediciones o a encargarlas a expertos. Y si bien sus resultados no tienen el valor de un estudio científico dejan entrever que los datos obtenidos no coinciden a menudo con los expuestos por las compañías. Un ingeniero de Gijón con el que hablamos -en la mayoría de Oviedo y Gijón se han cambiado ya casi todos los contadores de electricidad- realizó mediciones en un contador inalámbrico instalado en el concejo de Lena (Asturias) -en casa de sus padres- y los valores oscilaban entre 10 y 20 mV/m. Nada que ver pues con lo que dice la compañía que los instala.

Y a todo esto, ¿sabe el lector cuánto le va a costar cambiar su contador para que las compañías eléctricas necesiten menos empleados y ganen más dinero? Los responsables consultados de Endesa nos aseguraron que

el ciudadano no tiene que pagar nada por sustituir los contadores tradicionales por los nuevos inteligentes que permiten la telegestión. Se mantiene el alquiler del terminal, fijado por ley, que también existía hasta la fecha. Además no precisa ninguna obra adicional. Es muy simple; solo hay que retirar el contador tradicional, sustituirlo por el nuevo por técnicos autorizados, conectarlo a la red y precintar el contador. Otra cosa es que el domicilio o bloque de viviendas no tuviera la instalación eléctrica en condiciones que eso ya no es responsabilidad de la compañía distribuidora”.

Sin embargo un grupo de clientes asturianos de esa compañía discrepan. El ingeniero antes citado -que nos pidió quedar en el anonimato – nos diría:

“A mí no me cobran nada en concepto de alquiler pero resulta que el consumo se ha disparado inexplicablemente. Tengo registrados los consumos de la vivienda desde 1995 y el cómputo mensual es de 285 kWh/mes (en la amplitud total de muestra). Promedio que llegó a alcanzar en años recientes los 400 kWh en meses puntuales. Bueno, pues desde el 2 de marzo de este año las facturas indican que ahora consumo entre 800 y 1.000 kWh/mes. He cursado la oportuna reclamación ante la comercializadoraEON– pero aún no me han contestado”.

Y es que esa es otra: ¿cómo podemos saber si los contadores son de fiar? ¿Cómo podemos saber que el consumo que marcan es real? Es más, ¿pueden manipularse los nuevos contadores desde la central de la compañía eléctrica? Porque resulta sospechoso que muchas de las personas a las que hemos consultado les haya ocurrido lo mismo.

A lo dicho hay que añadir la preocupación por la confidencialidad de los datos de los clientes ya que con las mediciones “en tiempo real” y los nuevos servicios de telegestión que tienen previsto ofertar las compañías se pueden obtener datos de nuestros hábitos de consumo. Algo que según Endesa se ha previsto asegurando que “la encriptación y autentificación de los datos garantiza al cien por cien la privacidad y seguridad de la información que circulará por los contadores”; sólo que eso no impide que ella pueda ejercer un mayor control de nuestra vida privada.

Para el abogado especializado en temas de salud, medioambiente y protección de datos Francisco Almodóvar, cn el que los asiduos del blog saben que he creado un bufete:

“Estamos ante un asunto donde convergen varios derechos. Por un lado está el derecho de la empresa a utilizar aquellas tecnologías que le permitan prestar un mejor servicio al cliente, ahorrar costes y hacer marketing. Pero ese derecho no es absoluto y puede entrar en colisión con dos derechos fundamentales: el derecho a la salud y el derecho a la protección de datos personales”.

¿Y entonces nos podemos negar a que se instalen tales contadores en nuestras casas? A su juicio sí. Según Almodóvar

“porque tenemos derecho a que se nos facilite la información sobre salud relacionada con ese producto y no se nos está ofreciendo”.

En pocas palabras: hay argumentos jurídicos sólidos como para que cualquier ciudadano pueda oponerse a que le instalen un dispositivo cuya inocuidad no ha sido demostrada. Por ello en el Bufete Almodóvar & Jara estamos estudiando el asunto a petición de un grupo de personas afectadas. Si lo deseas puedes unirte escribiendo a traficantesdesalud@gmail.com

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Las compañías eléctricas –y todo indica que las de gas y agua van a hacerlo también- están cambiando los actuales contadores por otros electrónicos con la excusa de que mejoran la calidad del servicio. Así comienza el reportaje que he publicado este mes en la revista Discovery DSalud. Telegestión llaman a su propuesta que no tiene otro objetivo que poder controlar nuestros datos de consumo eléctrico desde la central sin tener que mandar personal a leerlos; sólo que el sistema elegido funciona en muchos casos emitiendo 24 horas al día microondas -es decir, radiaciones electromagnéticas- con el riesgo que eso supone para la salud.

Además, se inyectan altas frecuencias en la red -para emitir datos- algo no realizado hasta ahora de manera masiva por lo que se desconoce su posible impacto en la salud. Os recomiendo leer el original en la revista. Hoy os hago un resumen. Mañana concreto sobre los aspectos jurídicos del asunto.

La propuesta de cambiar los actuales contadores de la luz por otros que permitan a las empresas controlarlos a distancia para ahorrarse el coste que les supone tener que enviar alguien a leerlos, se puso en marcha hace unos años. En España la regulación de este cambio se inició en el ámbito de la electricidad mediante la Orden ITC/3860/2007, de 28 de diciembre –publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de 29 de diciembre de 2007- que establecía que todos los contadores de potencia inferior a 15 kW debían sustituirse antes del 31 de diciembre de 2018 por equipos que permitan la telegestión.

Para ello hay que empezar sustituyendo los antiguos contadores de electricidad -aparatos presuntamente caducos aunque funcionan perfectamente- por otros electrónicos que permitan que los datos puedan transmitirse hasta la central. ¿Cómo? Pues merced al llamado Sistema PLC -por sus siglas en inglés de Power Line Communications o Comunicaciones por Línea Eléctrica-, método que permite enviar datos usando como soporte los propios cables de la red eléctrica convencional ya que la convierte en una línea digital de alta velocidad al usar altas frecuencias; es decir, por encima de los 50 herzios que es la frecuencia normal de la red.

De esa manera, el propio contador hace llegar la información correspondiente de cada usuario hasta la compañía. En unos casos porque el mismo aparato cuenta con una antena que emite directamente los datos a la central -que es lo que al parecer está haciendo Iberdrola– y en otros porque la señal va desde el contador individual hasta un aparato –un concentrador– ubicado en el interior del centro de transformación de la zona y desde éste se emite luego la información a la central a través de una antena –que es por lo que ha optado Endesa-. Con lo que en unos casos desde todas las viviendas de cada edificio se emiten radiaciones de microondas y en otros desde cada centro de transformación (normalmente uno por urbanización o manzana).

En suma, los concentradores -uno en cada centro de transformación- recogen y ordenan los datos de cada usuario provenientes de los contadores situados en los portales y los envían a los centros de control de cada ciudad o zona, bien utilizando la red actual de comunicaciones inalámbricas -de la que forman parte las antenas de telefonía móvil que vemos repartidas por todo el territorio-, bien instalando nuevas antenas.

Y esto se hace mediante Wimax -siglas de la expresión inglesa Worldwide Interoperability for Microwave Access o Interoperabilidad mundial para el acceso por microondas-, método de transmisión de datos que utiliza ondas de radio con frecuencias de entre 2,3 y 3,5 gigahercios. Es decir, se trata de un sistema similar al WiFi solo que de mayor potencia y alcance.

Aquí radica el principal problema: si ya la red de antenas de telefonía en España es inadmisible resulta que ahora va a aumentarse haciéndola mucho más densa. De lo que cabe inferir que la radiación electromagnética de nuestro entorno será en breve enorme. Justo cuando todos los organismos internacionales están recomendando sustituir las antenas de telefonía, los WiFi y los Wimax por fibra óptica.

¿Y se ha hecho antes de aprobar todo esto algún estudio del impacto que puede tener en la salud de las personas? La respuesta, por incomprensible que resulte, es NO. Por ello en el Bufete Almodóvar & Jara estamos estudiando el asunto a petición de un grupo de personas afectadas. Si lo deseas puedes unirte escribiendo a traficantesdesalud@gmail.com

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