Cristina trabajaba como administrativa para una empresa cuando en repetidas ocasiones inhaló sustancias tóxicas. Lo que comenzó por un diagnóstico de asma acabó en Sensibilidad Química Múltiple (SQM). Tras pleitear por sus derechos y salud un tribunal de Justicia le ha dado la razón y la ha indemnizado con 220.000 euros.

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En las últimas semanas se ha avanzado en el reconocimiento de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) como enfermedad. Aunque de manera algo inusual, ya que no se ha puesto en conocimiento de los expertos, ni se ha informado debidamente en las fechas a los afectados. Hasta ahora la SQM no tenía un código propio en la Clasificación Internacional de Enfermedades, no existía.

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En las últimas semanas hemos tenido constancia de dos sentencias judiciales positivas sobre el síndrome de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) que se han dictado últimamente. ¿Comienzan los jueces a reconocer este enorme problema social y ambiental?

Seguro que estos dictámenes traen aire fresco para un colectivo castigado con inusitada violencia (porque no puede calificarse de otro modo el olvido al que se ven sometidas estas personas, encerradas en sus casas por no poder llevar una vida «normal» en un mundo tóxico).

Hace unos días escribíamos que un tribunal valenciano ha reconocido a una ex empleada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Valencia que la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) que padece -y por la que quedó incapacitada para trabajar- tiene origen profesional por la exposición continuada a plaguicidas.

Ahora sabemos que otra joven que tiene SQM celebra la sentencia que le reconoce una incapacidad permanente absoluta(tendrá que jubilarse forzosamente con sólo 31 años); su trabajo la estaba matando (se dedicaba a la estética, ámbito cargado de tóxicos por paradójico que pueda parecer). Este reportaje lo explica bien: Cuando el verdugo es el propio ambiente. Aunque el medio natural no tiene la culpa, nosotros lo contaminamos y ello se vuelve en nuestra contra.

Como me cuenta Azahara, la protagonista de los hechos:

«Solo puntualizar que en el artículo habla del juicio del impugnación del alta médica y alude a que la defensa de la Seguridad Social alego que no podía seguir de baja por que mis lesiones eran permanentes. Añadir que también se gano ese juicio donde anulan el alta médica de enero y condenan a pagar los atrasos pero la sentencia queda cancelada por la sentencia actual de incapacidad permanente retroactiva a 2010″.

Precisiones jurídicas aparte, a mí me parece que el melón de la Justicia para las víctimas fantasmas de esta epidemia de contaminación por tóxicos cotidianos se abre por fin. De manera lenta pero constante, durante los últimos años se han producido sentencias favorables a este colectivo.

Aún queda mucho camino por recorrer y va a haber malas noticias también, no nos engañemos, pero se ve luz al final del túnel. Os lo escribo desde la experiencia pues en el Bufete Almodóvar & Jara llevamos varios casos paradigmáticos de SQM, algunos citados en el estupendo reportaje que la semana pasada publicó la revista Interviú, donde recogen unas palabras de Francisco Almodóvar, mi compañero abogado.

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Un tribunal valenciano ha reconocido a una ex empleada del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Valencia que la Sensibilidad Química Múltiple (SQM) que padece -y por la que quedó incapacitada para trabajar- tiene origen profesional por la exposición continuada a plaguicidas.

La afectada trabajó entre agosto de 2004 y septiembre de 2006 haciendo tratamientos con plaguicidas, en concreto fitosanitarios, en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas del citado organismo estatal. El tribunal reconoce el alto riesgo que corrió eta trabajadora (¿cuántos miles habrá como ella hoy en todo el país y en todo el mundo?).

Gran avance: la juez hace notar que en este caso el

«no se cuestionan las patologías que presenta la mujer, declarada afectada de incapacidad permanente absoluta, sino el origen laboral de dichas patologías que consisten en síndrome de sensibilidad química, síndrome de fatiga crónica y síndrome de ojo seco, considerando que la trabajadora que su origen se encuentra en la exposición a diferentes agentes químicos mientras prestó servicios en el Instituto de Biología Molecular».

Se condena al Instituto Nacional de la seguridad Social (INSS) a abonar una prestación equivalente al 100% de base reguladora mensual con las mejoras y revalorizaciones que procedan.

Muy buen trabajo de los abogados del catalán Col·lectiu Ronda. En nuestro bufete, como ellos saben porque estamos en contacto, también llevamos un número importante de casos de personas afectadas de Sensibilidad Química Múltiple. La primera sentencia que reconoce el origen profesional de la SQM también la consiguieron los abogados de la cooperativa que preside Jaume Cortés. Mis felicitaciones.

 

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