Me entero por el excelente blog No Fun, de Eva Caballé, una enferma de Sensibilidad Química Múltiple que protagoniza uno de los capítulos de mi último libro, que el pasado mes de octubre se publicó un estudio realizado en el Hospital Vall Hebrón de Barcelona titulado Brain dysfunction in Multiple Chemical Sensitivity (Disfunción Cerebral en la Sensibilidad Química Múltiple). Les muestro el video de la noticia que no tiene desperdicio y pueden acudir a la fuente original que ofrece la traducción al castellano pues está en catalán. En palabras del propio autor del estudio, el doctor Ramon Orriols, este trabajo científico es una prueba objetiva que demuestra que algo pasa en el cerebro cuando recibe el estímulo de contaminantes químicos como los que nos rodean de manera cotidiana y que por lo tanto la Sensibilidad Química Múltiple no es psicológica, como algunos lobbies intentan explicar para inducir a la desinformación y esquivar posibles responsabilidades:

Por otro lado, ha habido importantes noticias para las personas que sufren enfermedades “hermanas” de la Sensibilidad Química Múltiple como el Síndrome de Fatiga Crónica o la fibromialgia. Como explica otra página de referencia en estos asuntos, la de la Liga SFC:

“Hace unas semanas se hizo el importante descubrimiento de un retrovirus, el XMRV, que está implicado en el Síndrome de la Fatiga Crónica y también, parece, en la fibromialgia. Os ofrecemos, en castellano y el catalán, este excelente resumen de la historia de cómo se ha descubierto este retrovirus y qué significa. Gracias a la autora, Cristina Montané, de la Plataforma Familiares FM-SFC, por su trabajo”.

También pueden ver el testimonio de un enfermo de Síndrome de Fatiga Crónica, Michael Dessin, ante el gobierno estadounidense sobre su vida con esta enfermedad:

Imagen de previsualización de YouTube

Si están interesados pueden leer una entrevista realizada por la Liga SFC con la inmunóloga Nancy Klimas que además de doctora es presidenta de la Asociación Internacional del Síndrome de Fatiga Crónica.

Más info: Uno de los nueve capítulos del libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo (Península, 2009) trata sobre la SQM, la SFC y la fibromialgia como enfermedades que tienen en común la exposición de las personas a los productos químicos tóxicos. Podrían ser ramas de un mismo árbol: la hipersensibilidad a los productos químicos tóxicos.

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Publicado por Miguel Jara el 25 de Noviembre de 2009

La semana pasada se celebró en la sede madrileña de la Organización Médica Colegial (OMC) el “Foro sobre ética de las medidas para la protección de la población contra la gripe A“, unas interesantísimas jornadas que el colectivo de médicos está organizando durante las últimas “pandémicas” semanas para debatir sobre los últimos acontecimientos referidos a tal situación.

Acta sanitaria1
Juan Gérvas, médico madrileño de talento y talante (en la foto el primero por la izquierda) me envía algunas conclusiones de su visión. Resumo las que me parecen que son no sólo razonables sino originales pues de Juan he publicado ya en varias ocasiones sus textos. Merece la pena leerlos:

Las personas nacidas antes de 1957 tienen defensas contra la gripe A. El virus de la gripe A circuló ampliamente entre 1918 y 1957, y dejó una protección por más de 50 años en los afectados. Es decir, la inmunidad natural dura más de medio siglo. Por ello los ancianos mueren menos con la gripe A. Vale la pena pasar la gripe A y no probar con una vacuna que si sirviera nadie sabe cuánto duraría su efecto. Al pasar la gripe A los niños, jóvenes y adultos tendrán la oportunidad de “vacunarse” de por vida y naturalmente contra la enfermedad. Por cierto, la epidemia de 1918 que provocó millones de muertos se dio en un mundo sin antibióticos, sin sistemas sanitarios, de pobreza y sin agua corriente, y a pesar de ello mató casi en exclusiva a los pobres. También la gripe A de 2009-10 mata sobre todo a pobres y en países sin sistema sanitario público, como en Méjico y EEUU.

La gripe A es sólo una de las muchas enfermedades “tipo gripal”. El virus de la gripe provoca muy pocas “gripes”. Aunque fuera eficaz la vacuna sólo evitaría los casos de gripe propiamente dicho. Por ejemplo, los médicos “centinelas”, especializados en diagnosticar la gripe para tomar muestras y saber el tipo de virus, sólo aciertan en un 30-50% de los casos (en el 50-70% de los pacientes, el cuadro gripal lo provoca otro virus, como adenovirus, rinovirus, virus sincitial respiratorio y demás). El típico trancazo es casi siempre otra cosa, no gripe propiamente dicha. Por cierto, cuando los médicos “centinelas” aciertan y es gripe, casi en el 100% es el virus H1N1 (el de la gripe A), por lo que no vale la pena hacer prueba ni test diagnóstico alguno.

Las vacunas contra la gripe sirven para poco en la práctica. La efectividad de las vacunas antigripales es bajísima, del orden del 33%. Es decir, no valen para nada en 7 de cada 10 vacunados (que corren los riesgos de la vacunación sin esperar ningún beneficio). Las vacunas antigripales son especialmente inútiles en los niños y más en los menores de dos años, en que no valen para nada. Además, no hay ensayos clínicos que duren años respecto a las vacunas antigripales, así que no sabemos nada sobre sus perjuicios y beneficios a largo plazo. De la vacuna contra la gripe A no sabemos nada sobre su efectividad, pero como mucho será del 33%. El ejemplo de los países del hemisferio sur demuestra que no vale la pena la vacunación. De hecho, la vacunación podría ser causa de que las cosas se complicasen, pero no hay ensayos clínicos previstos para estudiar la efectividad de la vacuna, ni a corto ni a largo plazo.

La gripe A no provoca más complicaciones en las embarazadas que la gripe estacional. El embarazo, sobre todo al final del mismo, se acompaña de más complicaciones por la gripe A, como todos los años sucede con la gripe estacional. Por ello, la embarazada debe tener el mismo comportamiento de tranquilidad y sentido común ante la gripe A que ante la gripe de otros años. La vacuna más específica contra la gripe A en las embarazadas, Panenza, contiene timerosal como conservante en la presentación multidosis y el timerosal se desaconseja en el embarazo. Además, la ficha técnica (la información oficial) de Panenza, dice literalmente:

“4.6. Embarazo y lactancia. Actualmente no hay datos disponibles relativos al uso de Panenza durante el embarazo. Los datos obtenidos en mujeres embarazadas que han sido vacunadas con diferentes vacunas estacionales inactivadas no adjuradas no sugieren malformaciones o toxicidad fetal o neonatal”. Es decir, no sabemos nada, salvo vagas deducciones.

Las compañías farmacéuticas no son responsables de los daños que causen la vacuna contra la gripe A. La situación es de tal incertidumbre que los políticos han decido eximir a las compañías farmacéuticas de toda responsabilidad por los daños que causen las vacunas contra la gripe A, tanto en EEUU como en la Unión Europea. Es insólito que la industria farmacéutica haya logrado este paraguas que le protege de reclamaciones y responsabilidades. Con ello se facilita su “toma de riesgos” (menor precaución, más irresponsabilidad) y se trasladan los posibles daños a los hombros de la sociedad, no de los accionistas como sucede habitualmente (en el negocio de la vacuna contra la gripe A sólo hay ganancias).

La financiación pública de la vacuna contra el gripe A desvía fondos que no se emplean para otros problemas sanitarios. Cuando se utiliza dinero público la cuestión no se ciñe sólo a la efectividad de la vacuna contra la gripe A, sino también a su coste-oportunidad, a lo que se deja de hacer cuando se vacuna. Así, por ejemplo, el problema del suicidio en los adolescentes y jóvenes (mata más que la gripe A), la salud bucodental de los adultos y ancianos (desdentados por falta de cobertura sanitaria pública), la muerte digna en casa (hoy casi un imposible morir en casa atendido por el propio médico de cabecera).

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Publicado por Miguel Jara el 23 de Noviembre de 2009

Verdaderamente sientes miedo a que todos se te echen encima al tratarse de un mito como son las vacunas. Pero un hijo es muy importante y te da fuerzas para enfrentarte a todos y hacer valer nuestros derechos. Las vidas arruinadas de ellos y de toda la familia te rebelan y ante todo buscas justicia”, quien así se expresa es Ana Medina, fundadora de la Asociación Vencer el Autismo y Trastornos del Desarrollo (AVA) y madre del joven Víctor Bermejo Medina, autista tras ser vacunado con preparados que contenían Timerosal.

Vacuna gripe A 1

Este párrafo, y los que les escribo a continuación, forma parte de las declaraciones que yo había incluido en un reportaje que uno de los grandes medios de comunicación de este país había aceptado para publicar durante la semana pasada en que comenzaba la campaña de vacunación contra la gripe A. Al final, con excusas peregrinas y el reconocimiento de que “no quería estropearle la campaña de vacunación al Ministerio de Sanidad” no se ha publicado… por esa vía, claro, porque por esta es precisamente lo que estoy haciendo estos días (además se ha enviado un resumen a unos 1.000 periodistas).

El caso de Víctor Bermejo no es único. La Audiencia Nacional ha admitido a trámite una reclamación de responsabilidad patrimonial al Ministerio de Sanidad y los laboratorios GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur MSD, Wyeth, Lederle y Berna Biotech España, fabricantes de vacunas con timerosal por los posibles daños causados. Como tantos niños ese septiembre de 1987, Víctor fue vacunado en las fechas correspondientes de difteria, tétanos, tosferina, polio, sarampión, paperas y rubéola, dentro de los dos primeros años de vida. Ya con las primeras dosis, según los informes médicos firmados por Xavier Uriarte y Joan Mora, presentó ausencia, tristeza y espasmo intestinal. Este fenómeno se repitió siempre después de cada una de las sucesivas vacunaciones que recibió.

“El tiempo transcurrido de doce días entre la primera vacunación y la ausencia que manifestó hace pensar, según los algoritmos de Karch-Lassagna, en una relación causa-efecto definida. Esto quiere decir que hay que considerar las vacunas recibidas dentro de las posibles causas del autismo”, concluye la valoración etiológica de este muchacho.

A los tres meses de su nacimiento le pusieron el primero de los preparados cuyo conservante contenía mercurio. Esto provocó una primera reacción adversa a la semana de habérsela puesto. Fueron trastornos intestinales y espasmos que acompañaron a Víctor a partir de entonces. Hasta aproximadamente el año y medio de vida, el niño se había desarrollado casi con total normalidad, si exceptuamos el incidente mencionado. Había recibido todas las vacunas recomendadas hasta esa edad. Justo a los 18 meses, fue cuando empezó a deteriorarse su salud y a los dos años Víctor no reaccionaba cuando sus padres le llamaban. Además, se había vuelto hiperactivo. Su desarrollo se había quedado parado.

“No sabíamos que las vacunas que le inyectaron contuvieran mercurio y menos aún que estas pudieran ser la causa de sus padecimientos. No volvimos a vacunarle, siguiendo lo recomendado por el médico que visitamos. Alrededor de los tres años empezaron  los diagnósticos y al cabo de varios meses los médicos concluyeron: Autismo infantil”, narra la madre del muchacho.

Vacuna gripe A 2

La mirada cristalina, nítida de Víctor no seguía los objetos. Su cerebro estaba en otros mundos que no compartía con quienes le rodeaban. Sobre los ocho años el chico comenzó a volverse extremadamente agresivo y destructivo y eso provocó la reacción que le llevó a estar ingresado en la unidad de psiquiatría infantil del Hospital de San Juan de Dios de Barcelona. Allí sentiría la presión de su propia patología y la de la camisa de fuerza que le impedía responder a sus impulsos. Con sólo diez años de vida, Víctor se encontraba en un estado deplorable. No hablaba y era muy difícil la convivencia con él. Lo peor, como recuerdan sus padres, fueron sus épocas de agresividad y autolesiones. Era capaz de arrancarse el cabello, morderse las manos hasta sangrar, cortarse con cristales que rompía y también atacaba a sus progenitores.

Se le hicieron los análisis de metales que suelen realizarse a las personas que se sospecha que tienen una intoxicación crónica por metales pesados. Los firmó el laboratorio Great plains y en ellos la línea horizontal del baremo correspondiente a los niveles de mercurio en la orina avanza de izquierda a derecha de la página hasta toparse con el borde en una leyenda: “Muy elevado”.

Probamos en otros laboratorios distintos –narra Ana- y  se repetía una y otra vez el mismo resultado. Por suerte, los tratamientos biológicos le habían estabilizado bastante y la agresividad había desaparecido casi del todo. Le hicimos quelaciones, tratamientos para las candidiasis y Víctor seguía mejorando. Empezó a comprender y a hablar más, aprendió a leer un poco y también a escribir. Desde hace diez años no hemos parado de avanzar aunque lentamente ya que la afección de mi hijo era notable cuando comprendimos el mal que padecía. Cuando tomamos las riendas de la salud de mi hijo todo empezó a cambiar a mejor”.

Más info: El libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo (Península, 2009) contiene un capítulo específico sobre este asunto, además de otros capítulos sobre cómo se ha hecho la campaña de lobby y marketing del miedo de la vacuna contra el virus del papiloma humano o sobre cómo se inventan enfermedades.

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