Como sabéis ya muchas de las personas que me seguís, una de las medidas que he tomado por la CENSURA a la que estoy sometido, sobre todo, desde la pandemia, ha sido crear mi propio canal de tv: migueljara.tv 

Es un canal privado SIN CENSURA en el que publico vídeos de entrevistas con personas interesantes o cuyo discurso no sale en medios de comunicación masivos, y análisis personales sobre lo que publico. Lo que vengo haciendo desde hace 23 que investigo la corrupción sanitaria, pero en formato audiovisual.

Para pagar el canal, los gastos de producción y seguir aportando con mi trabajo, una parte de los vídeos, los clasificados como Premium son de pago; hace falta suscribirse para verlos (son 6 euros al mes o 60 por un año).

En este vídeo titulado Traficantes de salud. Parte I, por ejemplo, hablo sobre la pandemia pasada y su relación con anteriores episodios como la gripe aviar o la gripe A, las vacunas Covid-19 y cómo han batido todos los récords de efectos secundarios, o la corrupción sanitaria y los intereses políticos y económicos en el ámbito de la salud.

Los vídeos pasan a estar en abierto, gratis, un tiempo después de publicarse, pues mi intención es que estas informaciones lleguen a la mayor parte posible de personas, como siempre. Por eso es muy importante que los difundáis en vuestras redes sociales.

También, huyendo de la CENSURA, he abierto un canal en Telegram, al que os aconsejo que os apuntéis. Cada vez que se publica un vídeo de migueljara.tv se difunde automáticamente en mi Telegram, al que le estoy dando más importancia que a otras plataformas.

El resto de mis redes siguen igualmente activas (ahí las tenéis todas) y las atiendo a diario.

Ya lo sabéis, si queréis apoyar mi periodismo de investigación y análisis, independiente y combativo, podéis ayudarme:

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No es lo más divertido del mundo, pero en ocasiones merece la pena leer las comunicaciones sobre seguridad de los fármacos de organismos oficiales como la Agencia de Medicamentos.

En ellas encontramos sorpresas, o no tanto. En el último boletín, la Agencia publica que un antibiótico, la cefotaxima, puede provocar reacciones adversas cutáneas graves.

Y es que se han notificado daños cutáneos graves, incluida la pustulosis exantemática generalizada aguda (PEGA), el síndrome de Stevens-Johnson (SSJ), la necrólisis epidérmica tóxica (NET) y la reacción a fármaco con eosinofilia y síntomas sistémicos (DRESS), que pueden amenazar la vida o ser mortales, asociadas al tratamiento con cefotaxima.

En el momento de la prescripción, se debe informar a los pacientes de los signos y síntomas de estas reacciones cutáneas. En caso de aparición de las mismas debe retirarse inmediatamente el tratamiento con cefotaxima, comentan las autoridades sanitarias.

«Si se confirma PEGA, SSJ, NET o DRESS, el tratamiento con cefotaxima debe interrumpirse de forma permanente», comentan desde el organismo sanitario.

En los niños, la presentación de una erupción cutánea puede confundirse con la infección subyacente o con otro proceso infeccioso. Por tanto, si aparece erupción cutánea y fiebre en niños, los médicos deben considerar la posibilidad de que sea una reacción a cefotaxima.

Se añade DRESS como reacción adversa asociada al medicamento con frecuencia desconocida.

Los antibióticos están cada vez más en entredicho. Siempre han sido buenos medicamentos para combatir las infecciones, pero cada vez se descubren más efectos adversos.

La cefotaxima es un antibiótico de la familia de las cefalosporinas de tercera generación. Se usa para tratar infecciones bacterianas de diversos órganos y sistemas.

Otra familia que está dando problemas, son las fluoroquinolonas. Sanidad ha advertido de sus graves daños, pero como hace casi siempre, con tibieza, sin tomarse en serio el asunto. Reconoce que están causando mucho sufrimiento pero no hace casi nada por remediarlo.

Las fluoroquinolonas se asocian a reacciones adversas que, aunque se presentan muy raramente, son graves, incapacitantes, de duración prolongada y potencialmente irreversibles.

Contrasta la actitud de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) con lo que se hace en otros países.

En Estados Unidos, por ejemplo, los afectados por esos medicamentos están solicitando el código ICD-10 (es el acrónimo en inglés de la Clasificación Internacional de Enfermedades) para los efectos adversos por fluoroquinolonas a través de esta Fundación. Además, se han reunido con los Centros de Control de Enfermedades (CDC) y están a expensas de confirmación.

Claro que después de que el Ministerio de Sanidad español esté dejando tiradas a las víctimas de las vacunas Covid con la excusa de que esas inmunizaciones se hicieron de manera voluntaria… Y escribo paradójica porque desde el principio esas vacunas se consideraron esenciales, efectivas, seguras, y se transmitió la sensación de que poco menos que eran obligatorias.

Vaya que no nos parece que sea así la cosa, no se puede alegar que tomamos medicamentos porque queremos, y luego cuando nos hacen daño poico menos que nosotros somos los responsables.

Si tiene algún problema con estos tratamientos contacte con ADAF, la Asociación de Afectados por Fármacos

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Hace unos días publiqué sobre el sulfonato de perfluorooctano (PFOS), un disruptor endocrino -sustancia que altera el sistema hormonal del organismo- que se puede ingerir a través de los alimentos que comemos.

Lo hice en el post titulado Pescado, marisco y huevos llevan un contaminante que puede provocar diabetes. Me centré en los alimentos, pero es que esa familia de químicos tóxicos pueden estar en útiles cotidianos, incluso en productos sanitarios.

Un nuevo análisis revela la presencia de PFAS, de la misma familia que los PFOS, en 26 de las 40 marcas de tiritas y vendas analizadas.

Se sometieron 40 vendas a pruebas en un laboratorio certificado por la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EE.UU.) y encontraron niveles de PFAS que oscilaban entre 11 y 328 partes por millón (ppm).  

Claro, las vendas se colocan sobre heridas abiertas y por ello es preocupante saber que sin saberlo podemos estar expuestos a estos contaminantes.

PFAS significa sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, y contienen un fuerte enlace carbono-flúor que les permite acumularse con el tiempo en el medio ambiente y en los cuerpos de animales y personas, lo que plantea riesgos para la salud.

Y es que algunos son tóxicos y cancerígenos para los seres humanos, produciendo daños en la reproducción y embarazo, en el sistema hormonal y en el sistema inmune.

Foto de cottonbro studio.

Se estima que hay más de 9.000 sustancias químicas PFAS. Algunos de los más comunes incluyen el sulfonato de perfluorooctano (PFOS) -ya citado- y el ácido perfluorooctanoico (PFOA).

Estos productos químicos alguna vez se usaron ampliamente en sustancias como revestimientos de telas y cuero, productos de limpieza para el hogar, espumas contra incendios y alfombras resistentes a las manchas.

Y volviendo al ámbito de la salud, en productos antivaho para las gafas, que se han usado mucho durante la pandemia de Covid entre la gente que lleva gafas y se ponía mascarilla.

Está claro que los PFAS no son necesarios para el cuidado de las heridas, por lo que es importante que la industria elimine su presencia para proteger al público de los PFAS. Hay que decir que evidentemente no todas las marcas de tiritas y vendajes llevan estos compuestos.

Pero es que también están en lentes de contacto, en tampones, en el hilo dental, en pañales o en condones, por poner algunos ejemplos más.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), dado que nuestra alimentación contiene estas sustancias, ha establecido un umbral de «seguridad» (lo pongo entre comillas porque en realidad lo más seguro es no ingerir químicos tóxicos) que indique cuánta cantidad de PFAS se considera seguro tomar.

Este umbral es de 4,4 nanogramos por kilo de peso corporal a la semana, lo que serían 308 nanogramos (0,000000308 gramos) que una persona de 70 kilos podría ingerir de forma «segura» en una semana. Según publican los de Maldita, como referencia, estudios en peces de España han encontrado una concentración media de 0,6 nanogramos de PFAS por gramo de producto (es decir, 600 nanogramos por kilo), con concentraciones máximas de hasta 4,92 nanogramos por gramo.

¿Conclusión? La propia EFSA considera que parte de la población europea excede este límite.

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El Ministerio de Sanidad español está dejando tiradas a las víctimas de las vacunas Covid. La excusa que pone es realmente paradójica: Que esas inmunizaciones se hicieron de manera voluntaria. Y escribo paradójica porque desde el principio esas vacunas se consideraron esenciales, efectivas, seguras, y se transmitió la sensación de que poco menos que eran obligatorias.

Claro, lo que está en juego es la responsabilidad de la Administración, toda vez que, como ya ocurrió durante la no pandemia de gripe A de 2009-10, los contratos que se firmaron con los diferentes vendedores de estas vacunas especifican que si hay reclamaciones legales serán los gobiernos quienes las asuman.

No puede ser más contradictoria la cosa porque resulta que en este caso de un joven que padeció miocarditis grave tras vacunarse con el producto de Moderna, hay incluso un dictamen específico de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) que certifica, por primera vez, la relación de causalidad entre la inyección de la vacuna Spikevax-covid 19 y ese padecimiento.

Pero hay más, y es que en su respuesta Sanidad dice: «El ciudadano que recibe voluntariamente una asistencia sanitaria debe asumir los efectos adversos derivados de la misma si prestó su consentimiento informado (…).

Dado que la posibilidad de que se produjese el daño del que deriva la reclamación había sido divulgada por la Aemps cuando se le administró la vacuna y que dicha vacuna fue recibida voluntariamente, el daño aducido no puede ser considerado antijurídico y, en consecuencia, no puede imputarse responsabilidad patrimonial a las administraciones públicas a raíz de esta reclamación». 

Yo desconozco si en este caso el demandante firmó tal consentimiento, pero sí sé que la gran mayoría de personas que se vacunan y más en mitad de una pandemia NO reciben un consentimiento informado para su lectura y posterior firma.

El llamado consentimiento informado, para quien no lo sepa, es un documento que explica lo pros y contras de recibir un servicio sanitario. Y sirve, entre otras cosas, para eximir de responsabilidad legal al equipo médico que lo ofrece.

Pero ya digo, en el tema vacunas, por lo general, se omite ese paso antes de proceder a la vacunación.

Esa información que se da por escrito es el procedimiento que permite respetar la libertad de las personas enfermas para decidir sobre su cuerpo, su salud y su vida, permitiéndoles así asumir sus propias responsabilidades en la toma de decisiones sanitarias

Yo no sé si estas autoridades sanitarias miden bien las consecuencias de sus decisiones. Lo escribo porque ¿qué creen que hará la ciudadanía en la próxima pandemia cuando le ofrezcan vacunas que por haberse desarrollado a toda velocidad baten todos los récords de muertes y daños?

¿Es inteligente animar y animar a la población a vacunarse y luego cuando se producen los daños (todos los fármacos ofrecen riesgos) dejar tiradas a las personas?

Si habéis recibido daños y necesitáis ayuda legal poneos en contacto conmigo.

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Agencia de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos, la conocida por sus siglas en inglés como FDA, reconoce ahora que violó su autoridad como institución de salud al decirle a la ciudadanía que dejara de tomar ivermectina, medicamento estudiado para la prevención y tratamiento de la Covid.

La ivermectina, un principio activo con mucha literatura científica detrás y que todo apunta a que podría ser un buen medicamento para tratar infecciones como las del coronavirus, pero que parece que no interesa. 

Un estudio realizado en la Clínica Universidad de Navarra ha encontrado que un la ivermectina tiene la capacidad de disminuir la carga viral y la duración de los síntomas en pacientes Covid-19. Ayuda a reducir la transmisión del virus. Pero ¿por qué está pasando desapercibido para la población?

La profesora y licenciada en Ciencias Físicas, Marga Mediavilla, me llamó la atención sobre el tema. Ella lo ha trabajado. Los resultados de este estudio que cito coinciden con 30 similares realizados en varios países y todos ellos encuentran que la ivermectina es eficaz, tanto para la prevención de la Covid-19 como para el tratamiento temprano y hospitalario, con mejoras en varios indicadores del orden del 75% o mayores en el caso del tratamiento temprano.

La ivermectina tiene el «defecto» de ser extraordinariamente barata, de no estar sometida al pago de patente y de poder fabricarse en muchos países del mundo, ya que es utilizada frecuentemente para el ganado. ¿Quizá por ello no fue la «solución» a la pandemia de Covid?

Ahora vemos lo que pasó con las mascarillas, la tremenda especulación y corrupción que rodearon sus compras. Y también hemos visto lo de las vacunas Covid, con su baja eficacia y los récords de notificaciones de muertes y graves daños que han provocado.

Foto: Cottonbro studio.

Quizá por ahí vayan los tiros, no era interesante para dar un pelotazo económico en plena pandemia. Y la FDA jugó sucio. Como cuenta la noticia de La Razón:

La FDA accedió a eliminar publicaciones de sitios web tras haber llegado a tuitear que el medicamento era para caballos y que la gente debía suspenderlo. El post más famoso, decía: «Tú no eres un caballo, no eres una vaca, habla en serio».

Durante la pandemia se especuló mucho con qué fármacos y tratamientos podrían ser buenos para la Covid. Existe un informe que ha publicado la FLCCC, organización creada en enero de 2020 por el Dr. Paul E. Marik, profesor de medicina y jefe del Departamento de Neumología en la Eastern Virginia Medical School, que reúne a un grupo de prestigiosos médicos e investigadores norteamericanos que han desarrollado algunos de los protocolos de tratamiento de la Covid‐19 más utilizados.

Dicho trabajo hace una revisión de los principales medicamentos utilizados contra la enfermedad, ahora que los estudios clínicos empiezan a mostrar claramente sus resultados. Concluye que tratamientos como la hidroxicloroquina, el remdesivir, el interferon y el suero de convalecientes, que en su día despertaron grandes esperanzas, han mostrado tener poca o ninguna eficacia.

En junio de 2021 comenzó a venderse la ivermectina en España. Fue incluido en el catálogo de prestaciones farmacéuticas.

El producto se vende en las farmacias con el nombre de Ivergalen 3 mg comprimidos EFG. La caja contiene cuatro pastillas y sus indicaciones de prospecto son para el tratamiento del Estrongiloidiasis digestiva, la filariasis y la sarna, entre otros (se trata de un potente antiparasitario). Ya no está en el catálogo de medicamentos extranjeros.

Algo se movía en el Ministerio de Sanidad, aunque todavía no estaba aprobado su uso para la Covid. Y la FDA no ha autorizado ni aprobado el uso de ivermectina para prevenir o tratar la enfermedad.

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El sulfonato de perfluorooctano (PFOS) es un disruptor endocrino -sustancia que altera el sistema hormonal del organismo- que se puede ingerir a través de los alimentos que comemos.

Las personas más expuestas a este compuesto, que es aportado mayoritariamente por los pescados, mariscos y huevos, tienen más riesgo de desarrollar alteraciones en el metabolismo de la glucosa y por tanto de desarrollar una diabetes tipo 2.

Esta es la principal conclusión de una investigación liderada por la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), que forman parte del consorcio CIBERObn del Instituto de Salud Carlos III.

Los investigadores han estudiado cómo el consumo de PFOS afecta a los niveles de azúcar en sangre y la cantidad de grasa corporal en 4.600 adultos de 55 a 77 años que carecían de diabetes.

Los resultados pusieron de manifiesto que las personas que presentaban un mayor consumo de PFOS a través de la dieta al inicio del estudio tenían niveles más altos y, por tanto, peores, de glucosa en comparación con aquellos participantes que consumían menos.

También se observó una asociación positiva entre el consumo a través de la dieta de PFOS y el índice de masa corporal o la resistencia a la insulina -común en personas que tienen mayor riesgo de desarrollar una diabetes del adulto- después de un año de seguimiento.

La investigación también determinó cuáles fueron los principales grupos de alimentos que contribuían al consumo total de PFOS a través de la dieta: pescados y mariscos (62%), huevos (25%) y frutas y verduras (8%).

La elevada presencia de estos disruptores endocrinos en alimentos de origen animal podría explicarse, según el equipo investigador, debido a la afinidad por los lípidos que tienen estas sustancias químicas, algo que puede llevar a su acumulación y persistencia en la cadena alimentaria.

Su presencia en algunas frutas y verduras se debe a la contaminación generalizada del suelo y agua superficial, que hace que se puedan acumular los disruptores endocrinos en estos alimentos.

Foto: Valeria Boltneva.

Ante los resultados obtenidos, el equipo investigador resalta la importancia de examinar más estrechamente los posibles efectos que pueden tener los disruptores endocrinos en la salud pública.

También subrayan la necesidad de establecer regulaciones más estrictas para reducir la exposición a estas sustancias a través de la alimentación.

Hay que añadir que los efectos adversos para la salud de los PFOS no solo son la diabetes. También pueden provocar daños en el desarrollo del feto durante el embarazo, o en los bebés que son amamantados (por ejemplo, bajo peso al nacer, pubertad acelerada, variaciones esqueléticas). Y cáncer (por ejemplo, testicular y renal), efectos en el hígado (como daño a los tejidos), efectos inmunológicos y daños en la tiroides.

Una buena idea, desde luego, es consumir alimentos ecológicos certificados. Nos aseguramos así que no contienen este y otros contaminantes. Sobre todo en lo que se refiere a huevos y hortalizas.

El pescado, si es azul y de gran tamaño siempre contendrá más químicos tóxicos como el citado debido a que tiene más grasa. Por ello, es aconsejable, apostar por pescado pequeño y con menos grasa. Por ejemplo, sardinas o boquerones.

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