A finales del mes pasado una periodista del Magazine de El Mundo se puso en contacto conmigo:

«Estoy haciendo un reportaje sobre el repunte del sarampión y la postura de algunos padres reacios o directamente contrarios a la vacunación infantil. He mirado tu página y he visto que has investigado sobre el tema y que tienes contactos con padres que mantienen estas posturas. En el reportaje van a intervenir algunos médicos defensores de la vacunación, como el presidente de la Asociación Española de Vacunología y algún médico de microbiología de algún gran hospital, y es importante que también la otra parte, la que no está de acuerdo con la vacunación, explique su postura y sus razones».

Le he facilitado contactos y he respondido a sus preguntas pero al final su criterio ha sido no publicar mis respuestas. Así que a continuación publico preguntas y respuestas. Me preguntó dos cosas:

1. ¿Por qué crees que hay padres remisos o directamente contrarios a vacunar a sus hijos?

2. En 2010 hubo 177 casos de sarampión en España. Pero tan solo un año después los contagios se han multiplicado por diez, llegando a los 2.000 casos en 2011. Este repunte, que también sucede en otros países desarrollados, es atribuido por algunos expertos a la postura de ciertos padres que no han vacunado a los hijos, entre otros factores (como que muchos adultos no pasaron el sarampión en la niñez, que la vacuna no protege durante toda la vida, etc.). Se dice también que la postura de estos padres no sólo afecta a los niños, sino que pone en peligro al resto de la población. ¿Qué opinas al respecto?

Como me resultaban reiterativas le dije que en vez de contestar a las dos contestaría con un párrafo de crítica y luego otro más constructivo sobre qué hacer:

Hay muchas razones, en parte por las campañas de marketing del miedo que están desarrollándose para mantener y aumentar el mercado de las vacunas, que ayudan a confundir. El ejemplo más obvio ha sido la inexistente pandemia de gripe A por la que se fijó como objetivo a las embarazadas e infantes. El lobby, los conflictos de interés y los últimos escándalos farmacéuticos dañan la credibilidad de las instituciones sanitarias -OMS, ministerios y Consejerías de Sanidad, agencias de medicamentos, sociedades científicas- y el ciudadano percibe que se le está utilizando. También la falta de información fidedigna sobre vacunas. Hace unos días el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP), financiado por uno de los grandes laboratorios productores de vacunas, GlaxoSmithKline, difundió en tono alarmista, los datos sobre repunte del sarampión. La semana anterior supimos que GlaxoSmithKline recibió una sanción de la agencia de medicamentos argentina tras la muerte de 14 bebés durante los ensayos clínicos realizados en niños pobres de vacunas contra la neumonía y la otitis. Al poco de la campaña de la AEP Diario Médico publicó sobre una sentencia del TSJ de Castilla y León que condena a la Administración a indemnizar a un bebé vacunado con la triple vírica que quedó minusválido.

En España las vacunas, todas, son de libre elección y para poder elegir debemos de tener toda la información, para ello las fuentes han de ser independientes. Es necesario democratizar las instituciones, ahora mediatizadas por los intereses comerciales. Que cese el lobby y los conflictos de intereses sean declarados. Garantizar la transparencia de la industria. Que la formación médica sea pública e independiente. El uso de vacunas ha de racionalizarse; saber cuales son estrictamente necesarias, con un estudio individual del candidato a vacunarse, con un protocolo claro para evitar posibles daños (no olvidemos que son medicamentos y van destinados a personas sanas con sus sistemas inmunitarios en formación) y después decidir con total libertad.

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He escrito a mi amigo y profesor del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Máximo Sandín, colaborador de este blog, preguntándole por el «pepinazo» y las circunstancias que rodean a la bacteria E. coli. Sandín es un honesto biólogo y por eso me comenta que las bacterias también son nuestras amigas, afortunadamente para nosotros los seres humanos:

«Como sabréis son fundamentales (entre muchos otros sitios) en el intestino (y en todo el digestivo) y todas están en equilibrio en condiciones normales y tienen su función. Concretamente la E. coli ayuda a la digestión rompiendo moléculas complejas y fabrica vitaminas de los grupos K y B. Lo que no sé si sabréis es que estos ecosistemas bacterianos están controlados por los virus (fagos) que siempre acompañan a las bacterias y son, junto con los plásmidos (de origen viral), los que hacen posible el intercambio de genes entre las bacterias. En la piel existen “ecosistemas bacterianos”. Las bacterias no son patógenas en sí, sino que se “vuelven malas” (se defienden) como consecuencia de algún tipo de agresión o desequilibrio ambiental, de su entorno natural, mediante el intercambio de genes con otras bacterias y este es el mecanismo por el que se transfieren “genes de resistencia a los antibióticos”, otro concepto que habría que revisar.

La información confusa circula en la prensa y también la confusión de algunos microbiólogos que siguen con una idea fija: “algunas bacterias son inocuas”, cuando la realidad es que algunas se convierten (o las convertimos) en patógenas. «He podido rescatar el dato de que la bacteria en cuestión es recombinante de Shigella (otra bacteria del intestino que normalmente está en equilibrio con las demás y posiblemente tenga una función importante, porque cuando se maligniza tiene consecuencias catastróficas -comenta Sandín-. Parece un dato sólido por la forma de adherirse a las paredes del intestino y por la patología que produce la Sighella “malignizada”. Este tipo de recombinación sólo puede producirse como consecuencia de alguna agresión ambiental notable, de las que producen muchas actividades encaminadas a luchar contra todo bicho viviente (las bacterias recombinantes también se pueden producir en laboratorios pero me parece una posibilidad demasiado siniestra). Y efectivamente, parece que esa ha sido la causa. Os ruego que leáis con atención el resumen que os adjunto.

En efecto, un párrafo llama la atención de dicho artículo científico publicado ya en 1972 en American Journal of Clinical Nutrition:

«The continuous administration of streptomycin eliminated Bacteroides from the ceca, reduced the E. coli population and caused Shigella to reappear at high population levels. An apparent E. coli-Shigella recombinant appeared in vivo that possessed some biochemical characteristics of E. coli but serologically was characterized as Shigella«.

Es decir, la contínua administración de un antibiótico como la estreptomicina eleva la población de la E. coli Shigella y recuerden que la E. coli que se ha encontrado en Alemania lleva trazas de Shigella. Podríamos estar asistiendo a lo que durante los últimos lustros se ha documentado, que el abuso de antibióticos pueden provocar nuevas bacterias incontrolables.

En resumen, según Sandín «lo que había que buscar es por qué se produjo la bacteria recombinante. No ha sido por una ‘mutación’ y menos al azar. Quizás no haya que buscar en frigoríficos, sino en botiquines».

También he querido preguntar a Teresa Forcades, la monja y Doctora en Medicina que nos impresionó con sus informaciones sobre la Gripe A y los intereses que había tras la inexistente pandemia:

«Desde el punto de vista epidemiológico, es prácticamente imposible que aparezca una infección por una bacteria mutante de este tipo en diversos lugares al mismo tiempo».

De nuevo hay que recordar que somos lo que comemos y lo que nos medicamos y que cada vez es más evidente, si cabe, que la alimentación industrial y la utiliación en cantidades industriales de medicamentos como los antibióticos, producen impactos ecológicos internos que podemos lamentar.

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La publicación especializada en salud Discovery DSalud ha iniciado sus emisiones en video. El primero de sus trabajos emitidos -titulado La verdad sobre la vacuna de la gripe– denuncia de manera documentada que la actual vacuna que las autoridades sanitarias españolas proponen inocular a la población está compuesta por tres cepas distintas -una cepa tipo B, la cepa A-H3N2 y la mundialmente conocida cepa A-H1N1, presunta responsable de la inexistente pandemia de gripe A.

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Lo cierto es que no puede afirmase que esta vacuna sea eficaz y mucho menos segura. De hecho alguna de sus presentaciones contiene escualeno, sustancia capaz de provocar patologías autoinmunes crónicas así como trastornos neurodegenerativos, según los profesionales sanitarios críticos. Los propios laboratorios advierten en sus prospectos de la existencia de posibles efectos secundarios, algunos realmente graves. Desde trastornos neurológicos -como encefalomielitis, neuritis o el síndrome de Guillain-Barré (que puede conducir a la parálisis o la muerte) hasta trastornos en la sangre y el sistema linfático, trastornos del sistema inmune, trastornos de la piel y del tejido subcutáneo o trastornos del sistema nervioso como neuralgia, parestesia y convulsiones febriles.

El reportaje, comprimido en nueve minutos, advierte que la seguridad de las vacunas antigripales inactivadas trivalentes –y así lo reflejan los laboratorios en sus fichas- se evaluaron sólo en ensayos clínicos abiertos no controlados de 50 adultos de edades comprendidas entre 18 y 60 años, y al menos 50 ancianos de edad igual o superior a 61 años. Nunca en niños. Ni en embarazadas. Aunque lo realmente grave es que la evaluación de la “seguridad” se hizo controlando a los vacunados ¡durante sólo tres días!

Desde la publicación se preguntan:

¿Cómo es posible que las autoridades sanitarias animen a la población sana a ponerse una vacuna cuya inoculación puede causar los citados daños si pasar una gripe puede suponer sólo estar unos días con malestar y fiebre pero sin riesgo alguno?

Más info: En el libro La salud que viene.

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La semana pasada estuve bastante «griposo». El jueves por la tarde me invitaron a dar una conferencia en el Club del diario de Ibiza. Trató sobre las nuevas enfermedades que están apareciendo o aumentando su influjo en las sociedades modernas debido a la enorme contaminación ambiental a la que nos hemos expuesto. También hice un repaso de lo que ha supuesto la inexistente pandemia de Gripe A y otras campañas de marketing del miedo que continúan desarrollándose para vender vacunas y otros tratamientos. El diario de Ibiza recogió parte del contenido de la conferencia bajo el título: «La gripe A es el mayor escándalo sanitario de la historia de la humanidad».

Y con una frase similar abrió mi intervención el domingo por la noche el programa de La Sexta «Salvados«, conducido por Jordi Évole, que ante las puertas del Ministerio de Sanidad me pidió que definiera en una frase qué significó dicha «pandemia». Bien, como uno de los lectores atentos del blog, Gosen,  indica, el enlace del programa puede verse aquí. Para los curiosos, el lugar donde me entrevistaron, aparte de la entrada principal del Ministerio, es una granja de cerdos y búfalas situada en Colmenar Viejo (Madrid) que amablemente dispuso para el programa Ángel, su dueño. Algunos cerdos tienen cruce con jabalí y Ángel recomendó al equipo de grabación no hacer movimientos bruscos, norma que en ciertos momentos incumplieron, por lo que yo no estaba muy tranquilo pensando que aquello podía acabar con más damnificados que la propia «pandemia».

Más info: Libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el marketing del miedo.

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Anoche el programa de La Sexta «Salvados» realizó un ejercicio informativo muy digno a la par que divertido. El equipo de Jordi Évole decidió dedicar su espacio a rememorar un año después la pandemia de gripe A que nunca existió. Por este orden me entrevistaron a mí, al médico Juan Gérvas y a la periodista de Informativos La Sexta Mamen Mendizábal. El tono entretenido del programa no empañó el contenido directo y claro de las entrevistas en profundidad. Tuvo mérito que un medio de comunicación de gran difusión hiciera este trabajo que no han realizado apenas los demás. En cuanto tengamos la grabación de esta emisión la publicaremos en estas páginas.

Viene pues a colación que el lingüista Noam Chomsky haya publicado estos días una lista de “10 Estrategias de Manipulación” a través de los medios de comunicación. Évole no tuvo reparo incluso de hacer duros reproches a Mendizábal, con razón, sobre el papel de la prensa en la expansión del marketing del miedo durante la inexistente pandemia. La deriva que han tomado en general muchos grandes medios de comunicación se explica así según Chomsky:

1. La estrategia de la distracción. El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. Mantener la atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar.

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones. Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el ordenante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana, u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.

4. La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “todo irá a mejor mañana” y que el sacrificio exigido podrá ser evitado. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad. La mayoría de la publicidad dirigida al gran público utiliza discursos, argumentos, personajes y entonación particularmente infantiles, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más se intente buscar engañar al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantilizante. ¿Por qué? Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos de edad.

6. Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un cortocircuito en el análisis racional y el sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que el público sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud. La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible, de modo que la distancia de la ignorancia que planea entre las clases inferiores y las clases sociales superiores sea y permanezca imposibles de alcanzar para las clases inferiores.

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.

9. Reforzar la autoculpabilidad. Hacer creer al individuo que es solamente él el culpable por su propia desgracia, por causa de la insuficiencia de su inteligencia, de sus capacidades, o de sus esfuerzos. Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se autodesvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídos y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.

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