El pasado sábado, el Círculo de Bellas Artes de Madrid acogió la proyección de la película El jardinero fiel y tras la misma se celebró un coloquio. Lo más destacado del evento, sin duda, fue la intervención de dos mujeres víctimas del fármaco Agreal, del laboratorio Sanofi-Aventis.
 Estas personas dieron a todo el auditorio (habría unas 130 personas) una lección de dignidad. Pidieron explicaciones al portavoz de Farmaindustria (patronal de los laboratorios farmacéuticos que operan en España), Julián Zabala, por los terribles daños ocasionados por la compañía fabricante a miles de mujeres; sólo en los juzgados españoles existen alrededor de 4.000 demandas.
 
Agreal, como sabrán, era un medicamento administrado para los sofocos que se sufren durante la -no enfermedad- menopausia. Las autoridades españolas permitieron que fuera comercializado durante más de veinte años hasta que estalló el escándalo al descubrirse que destroza el sistema nervisoso de quienes lo toman, causa depresión, y según las dos primeras sentencias del caso, incita al suicidio y es adictivo. Casi nada, todo ello para calmar unos sofocos.
 
Vista panorámica de la sala de cine del Círculo de Bellas Artes madrileño que acogió el acto (Foto: Economistas sin Fronteras)
 
Pese a las explicaciones de estas dos mujeres, que representan a un nutrido colectivo de afectadas, Zabala, con una sonrisa en la boca, manifestó desconocer el caso y las sentencias contra el laboratorio. Las víctimas de Agreal argumentaron escandalizadas que el preparado continúa comercializándose en América Latina pese a su retira en Europa y que no paran ni pararán de crecer en los próximos meses las demandas (los abogados españoles de las denunciantes están estableciendo lazos con otros abogados de afectadas europeas para hacer mayor presión en los tribunales en favor de las víctimas).
 
Estas dos mujeres decían no entender cómo puede haber tal descoordinación entre agencias de medicamentos en el mundo y por ello intervine para explicar que quizá sea porque la Agencia de Medicamentos de Estados Unidos, la FDA (por sus siglas en inglés) está financiada al 70% por los propios laboratorios, que es lo mismo que poner al zorro a cuidar del gallinero. La EMEA (la Agencia Europea de Medicamentos), por su parte, cuando recibe una petición de licencia para vender un medicamento por parte de un laboratorio se limita a estudiar la información que sobre el preparado le presenta el laboratorio interesado, sin hacer estudios independientes, por increíble que parezca. Es lo que está ocurriendo en la actualidad con la petición de Eli Lilly de licencia para recetar el peligroso Prozac a los menores de 18 años.
 
Miguel Jara durante un momento de su intervención (Foto: Economistas sin Fronteras)
 
En suma, una actitud valiente y solidaria de estas mujeres que se desplazaron desde Irún y Murcia para dejar constancia de su sufrimiento y el de sus compañeras, y no desaprovecharon la oportunidad para advertir a las nuevas generaciones de los efectos perversos de muchos medicamentos y el enorme negocio que representan para sus fabricantes.
 
Al hilo de esto último merece la pena comentar que el portavoz de la industria farmacéutica alegó que los laboratorios «sobreviven» ante la mala imagen que tienen muchos laboratorios en la sociedad pues hoy, según Zabala, lo políticamente correcto es criticar a este sector económico. Cabe recordar que la industria farmacéutica «sobrevive» en los últimos años con un beneficio limpio anual de entre el 16 y el 18%, el mayor de todos los sectores económicos legales del planeta.
 
Finalizo mostrando un video explicativo que una de las afectadas por el fármaco Agreal, cuyo prospecto en España no advertía de sus fuertes efectos nocivos- muestra en internet. Quizá este documento ayude a quienes todavía desconocen el caso.

 

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Víctimas francesas de la vacuna contra la hepatitis B, organizadas en torno a Action Santé Environnement (ASE), están buscando personas de otros países que también hayan padecido o padezcan sus efectos secundarios, con objeto de participar en una denuncia que ha presentado esta asociación en Juzgado de Primera Instancia de París. Pueden asociarse todas aquellas ciudadanos que lo deseen, aunque ya hayan denunciado su caso en los tribunales de su país, según ASE.
 
La demanda, por daños y perjuicios, fue presentada el pasado día 3 de enero de año 2008, pero la jueza del caso va a ir recibiendo nuevas instancias y apoderamientos transmitidos por ASE, conforme vayan llegando a esta organización. ASE se encarga de toda la tramitación y anuncia que será gratuita.
Para poder participar en esta denuncia, las víctimas, sean del país que sean, han de mandar a la citada asociación, por triplicado, los siguientes documentos:
-un historial médico personal
-un expediente médico en el que consten las fechas de vacunación contra la hepatitis B
-un poder firmado para que ASE pueda tramitar el informe de la víctima
-y una copia de algún documento de identidad (DNI, pasaporte u otro) del demandante

Desde ASE indican que el hecho de que haya víctimas extranjeras que se asocian a esta tramitación justifica incoar un proceso por “Crimen contra la humanidad”, entre otros.
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Los documentos han de ser mandados -por triplicado- a:
Patricia Gouy, 8 rue des Frères Lindet 27000 Evreux (France).
Tel. 00 332 32 39 44 80 Mail : patriciagouy@tiscali.fr

También está abierta la inscripción, durante el mes de febrero, para un concurso artístico en el que pueden participar las víctimas de los efectos adversos de las vacunas. En junio se realizará una exposición internacional con las obras que pueden enviarse a la dirección escrita arriba en cualquier formato: poema, relato, fotografía, pintura, escultura, película, vídeo, etc. «No hace falta ser artista para ello, se trata sólo de dar cuenta de una realidad sentida», concluyen las asociaciones convocantes.

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Amigos y amigas, aunque está colgado en el blog desde hace tiempo como convocatoria -en la sección de Intervenciones públicas- os mando este pequeño recordatorio por si os interesa. Muchos de vosotros habéis manifestado que queréis acudir al evento pero había personas que estaban esperando la concreción de algunos datos. El día 9 de febrero, a las 20:00 horas, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, tendrá lugar la proyección de la película El jardinero fiel. Tras la misma, sobre las 21:30, se producirá un coloquio para el que está prevista la asistencia del portavoz de la patronal farmacéutica Farmaindustria, Julián Zabala; de Ignacio Armada, profesor de Historia del Cine en el CEU; de Ricardo Angora, presidente de Médicos del Mundo; y de un servidor, Miguel Jara en calidad de autor del libro Traficantes de salud.
 
El acto se enmarca dentro del VIII ciclo de cine La Otra Actualidad, que ha preparado la Organización No Gubernamental Economistas sin Fronteras. Como sabréis, esta película está basada en la obra homónima del escritor británico John Le Carré, y narra en clave de ficción hechos reales en torno a los ensayos clínicos que realizan en países pobres algunos laboratorios farmacéuticos.
 
Para los que no podáis asistir, avisaros que al día siguiente de celebrarse haremos un comentario de cómo se desarrolló el evento. Animaros a participar.

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Muchas personas se preguntan si los alimentos transgénicos, o mejor dicho las empresas que los comercializan, han demostrado la inocuidad de estos o no. Y en ocasiones, se pide que sean los ciudadanos los que aporten estudios científicos que aseguren que estos productos son «malos» para la salud humana -como si además no tuvieran otros inconvenientes tanto para las personas como para la naturaleza-.
 
Lo cierto es que con los conocimientos científicos actuales no hay suficientes garantías para predecir exactamente todas las consecuencias de la manipulación de los organismos en los que se introducen genes que le son extraños. Es muy difícil conocer qué sucederá al liberar en el medio ambiente un Organismo Modificado Genéticamente (OMG) y cómo interactuará con otras especies.
 
Como la propia Comisión Europea ha manifestado, existen muchas incertidumbres y los efectos de dicha liberación son imprevisibles. Pero lejos de aplicarse el principio de precaución España es el país de la Unión Europea con más superficie transgénica cultivada.
 
La Comisión Europea, que decide sobre estos asuntos, funciona de manera antidemocrática pues tiene el último voto y aunque una mayoría de países miembros se opongan a la expansión de los alimentos y productos transgénicos puede aprobar una licencia de los mismos. Por ejemplo, en 2007 varios científicos del Departamento de Ingeniería Genética de la Universidad de Caen (Francia) publicaron en una revista científica, Archives of Enviromental Contamination and Toxicology, un trabajo que demuestra que las ratas de laboratorio alimentadas con el maíz MON 863 tienen problemas de toxicidad en riñones e hígado.
 
Pero la Comisión Europea autorizó el empleo de esa variedad transgénica en alimentos para humanos y para animales. La tónica por parte de las compañías es intentar evitar que se demuestre que existen riesgos para la salud humana por el consumo de transgénicos. El MON 810, que se cultiva en España, fue aprobado en 1998 sin que la empresa productora, Monsanto, hiciera el necesario análisis de riesgos.
 
La agricultura transgénica es algo más que un método de producción nuevo. Está en juego el control de la agricultura y la alimentación en unas pocas manos, las de las compañías productoras de semillas e insumos. Esto puede conducir a una situación muy peligrosa para la autonomía en la alimentación, lo que se llama soberanía alimentaria, de todas las regiones del planeta.

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En breves fechas tendrá comienzo el juicio laboral que un visitador médico y una de las grandes multinacionales farmacéuticas, que lo tiene en plantilla desde hace más de una década, van a enfrentar.
 
La demanda de esta persona está basada en que no compartía los métodos de conseguir ventas de sus compañeros de equipo y por ello no para de sufrir «acoso laboral». El vendedor denunció ante sus superiores, incluido el director general mundial de la firma, el incumplimiento del código ético ad hoc, ya que existe un protocolo para ello (incluso Farmaindustria, la patronal española de los laboratorios farmacéuticos impulsa las buenas prácticas en promoción).
 
La respuesta por parte de la corporación fue limitarle el acceso informático, intentar engañarle y el aislamiento laboral, también por parte de sus compañeros.
 
A este empleado no le informaban sobre dónde invertían realmente sus compañeros los recursos que tenían asignados para hacer que los médicos recetasen más los productos de la casa, aunque se suponía que trabajaban en equipo. Y es que en su ordenador aparecían nombres de otros doctores con los que nunca se había colaborado. Un ejemplo, se citaba que habían ido a comer con el Dr. X y aunque tramitaban una factura de restaurante, en realidad no habían comido con ese médico. Esta persona denuncia que se han utilizado fraudulentamente nombres de sanitarios.
 
Práctica similar se hacía con una empresa de informática, cuyo nombre preferimos no desvelar por el momento, pero la policía ya ha estado en la compañía. En este negocio informático no sólo se factura a la empresa demandada, sino a más laboratorios. Desde este establecimiento se facturaban a la farmacéutica que va ser juzgada cursos de informática que no se impartieron nunca y a cambio ofrecían ordenadores y diverso material informático.
 

El visitador ha pedido judicialmente que se rescinda su contrato de trabajo. En el juicio participarán como testigos 40 médicos que supuestamente figuran como beneficiarios de cursos de informática falsos y comidas también inexistentes. Algunos son supuestos beneficiarios, pero en otros casos el denunciante es testigo de que se utilizan sus nombres para blanquear dinero.
 
La farmacéutica que deberá presentarse en los juzgados el día 25 es investigada por dos causas graves por al menos dos altas instituciones europeas.

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