El pasado 3 de abril tuvo lugar en Londres una manifestación de cerca de un millar de afectados del fármaco Talidomida. Fue organizada por la ICTA (Alianza Internacional de Asociaciones de Víctimas de Talidomida) y asistieron víctimas de prácticamente todos los países de la Unión Europea, Chipre y Canadá. A la misma hora y en la embajada de Alemania en Bangkog, igualmente hubo una pequeña concentración de afectados.
 Varios canales de televisión del Reino Unido acudieron a la movilización que incluso ofrecieron en directo. Una tv de Irlanda, otra de Alemania, varias radios y todos los periódicos británicos cubrieron el acto reivindicativo. Pero a pesar de estar invitados todos los corresponsales de prensa españoles, no acudieron -excepción hecha por la redactora de la Agencia EFE.
 
Son ya 50 años sin que estas personas vean siquiera reconocidos los daños producidos por el laboratorio Grünenthal. Los afectados por el fármaco en nuestro país difunden estos días una película que, como ellos mismos indican, muestra el pasado nazi de esta farmacéutica, bajo el título de Side Effects.

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Después pasar unos días por tierras barcelonesas dando a conocer los libros (Traficantes de salud y Conspiraciones tóxicas) paso a ofreceros algunos matices sobre la presentación en Madrid, el pasado miércoles 26 de marzo, de la Plataforma No Gracias, a la que asistí.
 En primer lugar destacar la enorme cantidad de firmas de profesionales sanitarios que está recogiendo No Gracias (para ver y/o firmar el manifiesto). Está claro que hay ganas de cambios importantes en el sistema sanitario en busca de la ética, en gran parte perdida en beneficio de los intereses privados minoritarios.
 
Durante la presentación de No Gracias, Joan-Ramón Laporte, Catedrático de Farmacología, explicó que hoy existen intereses divergentes entre los pacientes y la industria farmacéutica. Uno de los caballos de batalla de esta Plataforma es acabar con el soborno o cohecho sobre médicos y personal sanitario por parte de muchos laboratorios y empresas del sector.
 
También con la financiación privada de la formación de los galenos, esta debería de ser pública, dependiente de la Administración, piden desde No Gracias. No será fácil, pues como se comentó en la conferencia, en la última reforma de la Ley del Medicamento, realizada hace casi dos años, se intentó que incluyera la regulación de la visita médica pero casi todos los grupos políticos rechazaron la medida.
 
Esto plantea de nuevo la siguiente cuestión: ¿quién financia las campañas de esos partidos políticos? No lo sabremos, al menos hasta que tengamos una ley similar a la de Libertad de Información que poseen en Estados Unidos, que obliga a los partidos a declarar de qué empresas proviene la financiación de sus campañas y cuánto dinero reciben (lo cierto es que de nada sirve pues como demuestro en Traficantes de salud el lobby farmacéutico controla el Gobierno USA mediante la financiación de campañas electorales).
 
España, según los presentes en la cita de No Gracias, es el país que posee más medicamentos con menos de cinco años de comercialización. Esto genera un aumento del gasto público en fármacos, al ser estos de marca, y un crecimiento de los daños y muertes por efectos adversos provocados por los preparados, al estar menos comprobados sus posibles daños.
 
Juan Gervás, un médico de la Sierra madrileña, hizo un ejercicio público de reconocimiento de sus conflictos de interés con la industria al mostrar varios eventos que en parte le financian ciertos laboratorios. Puso esto como ejemplo de que es tarea casi imposible ser hoy al 100% médico e independiente de los laboratorios.
 
Revelar voluntariamente los conflictos de interés es uno de los pasos a dar en busca de la ética perdida. Muy bien acogida es la idea que tienen estos profesionales de colocar en las puertas de sus consultas pegatinas que adviertan de que ellos no reciben visitadores médicos.
 

Gervás denunció también el enorme tráfico de influencias que existe en el sistema sanitario, en el que con frecuencia altos administrativos pasan a las filas de las empresas privadas. Gervás es una rara avis en el panorama sanitario: no recibe visitadores médicos. La mayor parte de los profesionales sanitarios a los que acuden estos vendedores de los laboratorios sí lo hacen, y lo ven como algo natural. Desde No Gracias abogan por eliminar la visita para evitar el tarugueo o compra de voluntades con regalos, atenciones o dinero (Ver los videos de Informativos Tele5).

Carmen Ortiz, presidenta de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública, promotora de No Gracias, explicó que no existe ánimo de confrontación con otros profesionales sanitarios sino que intentan animarlos a reconducirse hacia las buenas prácticas.Estas y otras muchas cuestiones se debatieron en la presentación de No Gracias. Seguiremos informando. De momento, la organización no para de recibir adhesiones, la penúltima de la Asociación de Médicos Progresista de la Comunitat Valenciana.

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Cada vez encuentro más personas que sienten que existe una guerra no declarada entre los intereses de numerosas empresas y los de la ciudadanía. No sé cómo (supongo que porque desde que era niño me sentí fascinado por esa función de control del poder que tiene o debe de tener el periodismo) con el tiempo me he ido especializando en la investigación del enorme beneficio económico que están consiguiendo ciertas minorías sin ética a costa de la salud de todas las personas y de la naturaleza.

Ese espíritu lo plasmaré en la conferencia Empresas contra ciudadanos: La repercusión en nuestra salud de los intereses económicos, que la asociación de afectados por productos químicos tóxicos Adquira me ha invitado a dar en Barcelona el próximo día 1 de abril, a las 19:00 horas en el Centro de Investigaciones (C/Hospital, 64).

Aprovecharemos para presentar los dos libros en los que, por el momento, he vertido las informaciones recabadas durante los últimos años: Traficantes de salud. Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad (Icaria Editorial, 2007), y Conspiraciones tóxicas. Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales (Martínez Roca, 2007).

El día antes, 31 de marzo a las 19:00 horas, estaré en el Espai Icaria (Arc de Sant Cristòfol 11-23) de Barcelona, donde presentaré Traficantes de salud. El sábado 5 de abril, a las 19:00 horas, esta vez en Madrid, de nuevo presentaré los libros Traficantes de salud y Conspiraciones tóxicas en Ecocentro: C/ Esquilache 2, 4 y 6 (Junto Avda. Pablo Iglesias, 2).

Para finalizar esta quincena intensa volaré junto con los otros dos “conspiradores tóxicos” (Rafael Carrasco y Joaquín Vidal, mis compañeros de autoría de Conspiraciones tóxicas) a Bruselas. Allí, en el Parlamento Europeo, centro de actividad de los lobbies industriales cuyas prácticas desgranamos en estos trabajos (industria farmacéutica en Traficantes, y sectores como el de la telefonía móvil, energía nuclear, alimentos transgénicos, construcción o productos químicos tóxicos en Conspiraciones), habrá un par de intervenciones públicas. La primera será el día 15 de abril, un seminario de una jornada sobre lobbismo y grupos de presión al que me ha invitado el Grupo de Los Verdes, con el sugerente título:
WHAT EVER HAPPENED TO DEMOCRACY?
CORPORATE INFLUENCE ON EU POLICIES
A seminar of lobbying in Europe (algo así como “¿Qué le ocurre a la democracia? La influencia de las multinacionales en las políticas de la Unión Europea”).

Al día siguiente, el 16 de abril, la segunda; Carrasco, Jara y Vidal presentaremos a los eurodiputados, periodistas y personal interesado nuestro Conspiraciones tóxicas. Aprovecharemos la visita a Bruselas para reclamar el Parlamento como ágora ciudadana. Los términos de estos dos actos están todavía por concretar, en cuanto los tenga os los mando.

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Lo veníamos contando desde antes de la navidad y por fin se presenta “oficialmente”. Sí, el próximo miércoles 26 de marzo, a las 12:00 horas, la Asociación de Amigos de la UNESCO (Plaza Tirso de Molina nº 8. 1º. Madrid) acogerá la presentación pública de la Plataforma No Gracias. Esta es una iniciativa nueva en nuestro país y muy necesaria pues se trata de la decisión que han tomado innumerables profesionales de la salud de apostar por la recuperación ética del sistema sanitario.
Esta plataforma se constituye por iniciativa de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) y está integrada en el movimiento internacional Nofreelunch y sus filiales de Estados Unidos, Reino Unido o la No Gracie, Pago Io de Italia.
 
En la presentación intervendrán Joan Ramón Laporte, catedrático de Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona y director del Institut Catalá de Farmacología; Juan Gérvas, médico general de Canencia de la Sierra (Madrid), del grupo de estudios CESCA y Carmen Ortiz, doctora del Hospital de Leganés y presidenta de la FADSP.“La Plataforma No Gracias quiere sensibilizar a la sociedad y, en particular, al sector sanitario (Administración, profesionales y pacientes) de la necesidad de cambiar las actuales relaciones con la industria farmacéutica. La Plataforma propone un nuevo marco ético que permita poner en valor el ejercicio profesional, el uso de los medicamentos y el buen gobierno de las instituciones públicas”, explican sus promotores.
 
En efecto, durante los últimos lustros ha crecido la corrupción en el sistema sanitario; en todos los sistemas sanitarios, sin duda, por la presión que ejercen en todos sus frentes buena parte de los laboratorios farmacéuticos. Estos han conseguido que se antepongan sus intereses comerciales a la salud de las personas. Numerosos profesionales sanitarios ven de manera cotidiana cómo se degrada su profesión en manos de intereses privados minoritarios. El nombre de la plataforma, No Gracias, marca de manera clara el espíritu de regeneración ética de estos profesionales (médicos, farmacéuticas, farmacológos clínicos e investigadoras, enfermeros, etc) pues alude al soborno y al cohecho con los que muchos visitadores de las compañías farmacéuticas “seducen” a una parte de los médicos y doctoras para que receten sus productos.

No Gracias, es un no a los regalos, premios o dinero de los visitadores-laboratorios (videos) pero es un no que va más allá y trata de poner de nuevo a las personas y su salud en el centro de la atención sanitaria. La Plataforma está impulsando un Manifiesto que cualquier ciudadano puede firmar.

Contacto: Carlos Ponte, coordinador de la Plataforma carponte@gmail.com

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No hace mucho la organización Amigos de la Tierra publicaba un informe sobre alimentos transgénicos haciéndolo coincidir con el lanzamiento de otro “contrainforme” que anualmente publica el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Biotecnológicas en Agricultura (ISAAA, por su sigla en inglés), una organización financiada por multinacionales como Monsanto, Bayer o Syngenta.
 El informe de la organización ecologista venía a desmentir algunas de las afirmaciones de las mencionadas compañías de la comida de laboratorio. Estas suelen predicar que los alimentos transgénicos acabarán con el hambre y la pobreza en el mundo. El argumento no es nuevo pues ya se utilizó con profusión por las mismas o similares empresas durante la llamada Revolución verde de mediados del siglo pasado; los resultados están a la vista de todos.
 
Pero no es esto lo que quiero tratar en este post. Ya he publicado en alguna ocasión el asunto de cómo aprueba la Unión Europea el cultivo de transgénicos en nuestros países. Lo cierto es que el maíz MON 810 (de Monsanto) se cultiva en España desde hace tiempo pero resulta que Francia prohibió que se plantase en su territorio. Paradojas de la vida o del modelo económico imperante: la compañía Pioneer España ha solicitado la “liberación intencional” (¿el cultivo?) de variedades de este maíz modificado genéticamente para el periodo abril-diciembre de 2008 en numerosas localidades de la Península Ibérica.
 

¿Quieren saber cuales?:
• Andalucía: Dos Hermanas (Sevilla), Los Palacios-Villafranca (Sevilla), Marchena (Sevilla) y Huétor Tájar (Granada).
• Aragón: Gurrea de Gállego (Huesca), Garrapinillos (Zaragoza), Tauste (Zaragoza), Puebla de Alfindén (Zaragoza), Villafranca de Ebro (Zaragoza) y Nuez de Ebro (Zaragoza).
• Castilla-La Mancha: Tarazona de la Mancha (Albacete), Alpera (Albacete) y La Gineta (Albacete).
• Castilla y León: Rebollar de los Oteros (León), Llamas de la Ribera (León), Toral de los Guzmanes (León), Ataquines (Valladolid), Pelabravo (Salamanca), Villarrabé (Palencia) y Olmos de Ojeda (Palencia).
• Cataluña: Alcarrás (Lleida).
• Extremadura: Villanueva de la Serena (Badajoz)
• Madrid: San Martín de la Vega (Madrid).

y Galicia: Santa Uxía de Ribeira (La Coruña), Mesía (La Coruña), Villalba (Lugo) y Chantada (Lugo).
 
Ganas de complicarnos la vida y la tierra y la salud en beneficio de unos pocos. En cada lugar de liberación se podrá sembrar hasta 1000 m² de las plantas de maíz MON 810. “Para limitar la dispersión del polen de las plantas modificadas genéticamente, se mantendrá una distancia de aislamiento de 200 metros con otro cultivo de maíz non experimental. Además, como se hace en los ensayos de maíz convencional, el lugar del ensayo se rodeará con filas de bordura agronómica de maíz convencional de una madurez similar. Estas filas de bordura agronómica también se destruirán al final de la liberación”, explica la compañía “liberadora”.
 

Pero resulta que “el maíz MON 810 puede contaminar genéticamente a otras especies de plantas, la dispersión del polen puede incidir en otros cultivos destinados a la alimentación humana, además, puede provocar diversos efectos tóxicos en algunas especies de insectos, algo que no debería ocurrir, ya que inicialmente, el Mon 810 se desarrolló para ser capaz de superar los ataques de dos insectos a los que llaman taladro y que son responsables de ser la mayor plaga que ataca al maíz en todo el mundo”, según explica el blog Gastronomía&Cía.

 
El caso es que el Gobierno francés tiene sospechas fundadas para prohibir el cultivo del maíz y por ello ha formalizado esta prohibición mediante un decreto del Ministerio de Agricultura galo. ¿Para cuandaplicarán nuestras autoridades el denominado Principio de precaución?

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