Cada vez encuentro más personas que sienten que existe una guerra no declarada entre los intereses de numerosas empresas y los de la ciudadanía. No sé cómo (supongo que porque desde que era niño me sentí fascinado por esa función de control del poder que tiene o debe de tener el periodismo) con el tiempo me he ido especializando en la investigación del enorme beneficio económico que están consiguiendo ciertas minorías sin ética a costa de la salud de todas las personas y de la naturaleza.

Ese espíritu lo plasmaré en la conferencia Empresas contra ciudadanos: La repercusión en nuestra salud de los intereses económicos, que la asociación de afectados por productos químicos tóxicos Adquira me ha invitado a dar en Barcelona el próximo día 1 de abril, a las 19:00 horas en el Centro de Investigaciones (C/Hospital, 64).

Aprovecharemos para presentar los dos libros en los que, por el momento, he vertido las informaciones recabadas durante los últimos años: Traficantes de salud. Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad (Icaria Editorial, 2007), y Conspiraciones tóxicas. Cómo atentan contra nuestra salud y el medio ambiente los grupos empresariales (Martínez Roca, 2007).

El día antes, 31 de marzo a las 19:00 horas, estaré en el Espai Icaria (Arc de Sant Cristòfol 11-23) de Barcelona, donde presentaré Traficantes de salud. El sábado 5 de abril, a las 19:00 horas, esta vez en Madrid, de nuevo presentaré los libros Traficantes de salud y Conspiraciones tóxicas en Ecocentro: C/ Esquilache 2, 4 y 6 (Junto Avda. Pablo Iglesias, 2).

Para finalizar esta quincena intensa volaré junto con los otros dos “conspiradores tóxicos” (Rafael Carrasco y Joaquín Vidal, mis compañeros de autoría de Conspiraciones tóxicas) a Bruselas. Allí, en el Parlamento Europeo, centro de actividad de los lobbies industriales cuyas prácticas desgranamos en estos trabajos (industria farmacéutica en Traficantes, y sectores como el de la telefonía móvil, energía nuclear, alimentos transgénicos, construcción o productos químicos tóxicos en Conspiraciones), habrá un par de intervenciones públicas. La primera será el día 15 de abril, un seminario de una jornada sobre lobbismo y grupos de presión al que me ha invitado el Grupo de Los Verdes, con el sugerente título:
WHAT EVER HAPPENED TO DEMOCRACY?
CORPORATE INFLUENCE ON EU POLICIES
A seminar of lobbying in Europe (algo así como “¿Qué le ocurre a la democracia? La influencia de las multinacionales en las políticas de la Unión Europea”).

Al día siguiente, el 16 de abril, la segunda; Carrasco, Jara y Vidal presentaremos a los eurodiputados, periodistas y personal interesado nuestro Conspiraciones tóxicas. Aprovecharemos la visita a Bruselas para reclamar el Parlamento como ágora ciudadana. Los términos de estos dos actos están todavía por concretar, en cuanto los tenga os los mando.

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Lo veníamos contando desde antes de la navidad y por fin se presenta “oficialmente”. Sí, el próximo miércoles 26 de marzo, a las 12:00 horas, la Asociación de Amigos de la UNESCO (Plaza Tirso de Molina nº 8. 1º. Madrid) acogerá la presentación pública de la Plataforma No Gracias. Esta es una iniciativa nueva en nuestro país y muy necesaria pues se trata de la decisión que han tomado innumerables profesionales de la salud de apostar por la recuperación ética del sistema sanitario.
Esta plataforma se constituye por iniciativa de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP) y está integrada en el movimiento internacional Nofreelunch y sus filiales de Estados Unidos, Reino Unido o la No Gracie, Pago Io de Italia.
 
En la presentación intervendrán Joan Ramón Laporte, catedrático de Farmacología de la Universidad Autónoma de Barcelona y director del Institut Catalá de Farmacología; Juan Gérvas, médico general de Canencia de la Sierra (Madrid), del grupo de estudios CESCA y Carmen Ortiz, doctora del Hospital de Leganés y presidenta de la FADSP.“La Plataforma No Gracias quiere sensibilizar a la sociedad y, en particular, al sector sanitario (Administración, profesionales y pacientes) de la necesidad de cambiar las actuales relaciones con la industria farmacéutica. La Plataforma propone un nuevo marco ético que permita poner en valor el ejercicio profesional, el uso de los medicamentos y el buen gobierno de las instituciones públicas”, explican sus promotores.
 
En efecto, durante los últimos lustros ha crecido la corrupción en el sistema sanitario; en todos los sistemas sanitarios, sin duda, por la presión que ejercen en todos sus frentes buena parte de los laboratorios farmacéuticos. Estos han conseguido que se antepongan sus intereses comerciales a la salud de las personas. Numerosos profesionales sanitarios ven de manera cotidiana cómo se degrada su profesión en manos de intereses privados minoritarios. El nombre de la plataforma, No Gracias, marca de manera clara el espíritu de regeneración ética de estos profesionales (médicos, farmacéuticas, farmacológos clínicos e investigadoras, enfermeros, etc) pues alude al soborno y al cohecho con los que muchos visitadores de las compañías farmacéuticas “seducen” a una parte de los médicos y doctoras para que receten sus productos.

No Gracias, es un no a los regalos, premios o dinero de los visitadores-laboratorios (videos) pero es un no que va más allá y trata de poner de nuevo a las personas y su salud en el centro de la atención sanitaria. La Plataforma está impulsando un Manifiesto que cualquier ciudadano puede firmar.

Contacto: Carlos Ponte, coordinador de la Plataforma carponte@gmail.com

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No hace mucho la organización Amigos de la Tierra publicaba un informe sobre alimentos transgénicos haciéndolo coincidir con el lanzamiento de otro “contrainforme” que anualmente publica el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Biotecnológicas en Agricultura (ISAAA, por su sigla en inglés), una organización financiada por multinacionales como Monsanto, Bayer o Syngenta.
 El informe de la organización ecologista venía a desmentir algunas de las afirmaciones de las mencionadas compañías de la comida de laboratorio. Estas suelen predicar que los alimentos transgénicos acabarán con el hambre y la pobreza en el mundo. El argumento no es nuevo pues ya se utilizó con profusión por las mismas o similares empresas durante la llamada Revolución verde de mediados del siglo pasado; los resultados están a la vista de todos.
 
Pero no es esto lo que quiero tratar en este post. Ya he publicado en alguna ocasión el asunto de cómo aprueba la Unión Europea el cultivo de transgénicos en nuestros países. Lo cierto es que el maíz MON 810 (de Monsanto) se cultiva en España desde hace tiempo pero resulta que Francia prohibió que se plantase en su territorio. Paradojas de la vida o del modelo económico imperante: la compañía Pioneer España ha solicitado la “liberación intencional” (¿el cultivo?) de variedades de este maíz modificado genéticamente para el periodo abril-diciembre de 2008 en numerosas localidades de la Península Ibérica.
 

¿Quieren saber cuales?:
• Andalucía: Dos Hermanas (Sevilla), Los Palacios-Villafranca (Sevilla), Marchena (Sevilla) y Huétor Tájar (Granada).
• Aragón: Gurrea de Gállego (Huesca), Garrapinillos (Zaragoza), Tauste (Zaragoza), Puebla de Alfindén (Zaragoza), Villafranca de Ebro (Zaragoza) y Nuez de Ebro (Zaragoza).
• Castilla-La Mancha: Tarazona de la Mancha (Albacete), Alpera (Albacete) y La Gineta (Albacete).
• Castilla y León: Rebollar de los Oteros (León), Llamas de la Ribera (León), Toral de los Guzmanes (León), Ataquines (Valladolid), Pelabravo (Salamanca), Villarrabé (Palencia) y Olmos de Ojeda (Palencia).
• Cataluña: Alcarrás (Lleida).
• Extremadura: Villanueva de la Serena (Badajoz)
• Madrid: San Martín de la Vega (Madrid).

y Galicia: Santa Uxía de Ribeira (La Coruña), Mesía (La Coruña), Villalba (Lugo) y Chantada (Lugo).
 
Ganas de complicarnos la vida y la tierra y la salud en beneficio de unos pocos. En cada lugar de liberación se podrá sembrar hasta 1000 m² de las plantas de maíz MON 810. “Para limitar la dispersión del polen de las plantas modificadas genéticamente, se mantendrá una distancia de aislamiento de 200 metros con otro cultivo de maíz non experimental. Además, como se hace en los ensayos de maíz convencional, el lugar del ensayo se rodeará con filas de bordura agronómica de maíz convencional de una madurez similar. Estas filas de bordura agronómica también se destruirán al final de la liberación”, explica la compañía “liberadora”.
 

Pero resulta que “el maíz MON 810 puede contaminar genéticamente a otras especies de plantas, la dispersión del polen puede incidir en otros cultivos destinados a la alimentación humana, además, puede provocar diversos efectos tóxicos en algunas especies de insectos, algo que no debería ocurrir, ya que inicialmente, el Mon 810 se desarrolló para ser capaz de superar los ataques de dos insectos a los que llaman taladro y que son responsables de ser la mayor plaga que ataca al maíz en todo el mundo”, según explica el blog Gastronomía&Cía.

 
El caso es que el Gobierno francés tiene sospechas fundadas para prohibir el cultivo del maíz y por ello ha formalizado esta prohibición mediante un decreto del Ministerio de Agricultura galo. ¿Para cuandaplicarán nuestras autoridades el denominado Principio de precaución?

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Para cuando lean estas palabras ya se habrá constituido en Barcelona la Asociación ciudadana para la defensa de la salud ambiental, Domosalud. Esta organización nace como consecuencia, sobre todo, del desarrollo de casos de lipoatrofia que se han producido durante los últimos años en los empleados de edificios “modernos”. Esta dolencia está muy relacionada con el Síndrome del Edificio Enfermo que manifiestan trabajadores que realizan su labor en oficinas sin ventilación ni luz natural, con una gran carga electromagnética debida a la enorme concentración de aparatos eléctricos y con una alta presencia de productos químicos tóxicos en paredes, suelos y enseres, entre otros factores.
 
Esta nueva organización trata de impulsar todas aquellas actuaciones que favorezcan la defensa de la salud de las personas y su relación con el medio ambiente. Por ello, se dedicará al estudio de las interacciones entre el entorno y la salud humana, en particular en el hábitat urbano, tanto en el entorno laboral (empresas), como educativo (institutos, escuelas o guarderías) y residencial (viviendas).
 
Domosalud ya está promoviendo la constitución de grupos de trabajo multidisciplinares a cargo de expertos, médicos, biólogos, farmacéuticos, físicos, ingenieros, arquitectos, y de todos aquellos que estén relacionados con la salud ambiental, a fin de evaluar los riesgos ambientales, residenciales y laborales.
Esta asociación nace con un espíritu crítico e independiente de poderes económicos y por ello impulsará investigaciones autónomas acerca de los riesgos para la salud existentes en el medio ambiente, y en especial la “hiper-sensibilidad ambiental” y otras patologías emergentes. Para ello mantiene contactos con otras organizaciones que trabajan, por ejemplo, el asunto de los impactos en la salud del mercurio que se encuentra en vacunas o amalgamas dentales o con asociaciones de afectados por fibromialgia, Síndrome Químico Múltiple o Síndrome de Fatiga Crónica.
 
Domosalud propondrá a los legisladores medidas a favor de la regulación y protección de la salud de los ciudadanos. También preventivas ante los riesgos derivados de la polución ambiental sea química, biológica, sónica, electromagnética, radiactiva, o de otras fuentes.
 
Esta organización divulgará información a la sociedad especialmente en el ámbito de la investigación de los posibles efectos nocivos de campos electromagnéticos, calidad del aire, materiales de construcción, y nuevas tecnologías empleadas en edificios, destinados a centros de trabajo, escuelas o viviendas.
 
Domosalud es, en definitiva, la primera asociación de ámbito estatal que se centra en la salud ambiental; en el impacto que tiene sobre nuestra salud un estilo de vida como el actual, alejado de los valores ecológicos. Estamos pagando el peaje por vivir en un mundo sintético y es de agradecer que comiencen a surgir plataformas que apuesten por advertirlo a la población y por buscar otros modos de vida no nocivos.

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Pese al enorme desarrollo que está teniendo en el mundo sanitario la tecnología de seguimiento de objetos y personas mediante radiofrecuencias, RFID (por sus siglas en inglés), las patronales farmacéuticas parece que no tienen tan claro que ésta sea la fórmula elegida para la “trazabilidad” de sus fármacos.
 El Ministerio de Sanidad apuesta por el conocido sistema Data Matrix, de códigos bidimensionales antes que por la RFID. La industria farmacéutica tiene ciertas prisas por controlar lo antes posible sus medicamentos a lo largo de toda la cadena de producción y venta de los mismos. Normal, su intención es racionalizar al máximo la comercialización de fármacos para obtener los mayores beneficios posibles.
Lector manual de etiquetas RFID
Las prisas vienen por la crisis en la que está envuelta desde hace algunos años y que no tiene visos de solucionarse de manera rápida. Por ello, los laboratorios farmacéuticos quieren que se implanten cuanto antes sistemas de eso que llaman trazabilidad, que no es otra cosa que conocer dónde está cada caja de medicamentos desde que se produce hasta que llega al ciudadano.
 
La intención de las compañías es evitar los robos de medicamentos, las falsificaciones de los mismos y las temidas importaciones paralelas: que se compren medicamentos en los países de la Unión Europea donde son más baratos para luego, de modo legal, venderlos en los países con precios más altos.

Etiquetas RFID

 
El debate parece que deriva hacia si elegir Data Matrix o RFID, pero el asunto no es baladí y lo importante es que antes de poner en el mercado estas tecnologías de la información, que suponen una oportunidad de manipulación, sobre todo la RFID, queden bien definidos ciertos aspectos: conocer a fondo qué tipo de trazabilidad se quiere, qué información portarán estos artilugios, cómo se leerá esta, quién tendrá derecho a ello y cómo se almacenará.
 
Lo lógico es poner en claro todo esto, para qué sirve y luego ya elegir, llegado el caso, la tecnología. Hay que recordar que los medicamentos ya llevan hoy código de barras y que desde hace más de un año está en marcha un programa denominado Seguimed, auspiciado por el Ministerio de Sanidad. Éste es una aplicación informática a través de la cual se gestionan los datos relativos a las transacciones de los laboratorios, almacenes y oficinas de farmacia.
 
Representantes de Sanidad del PP y del PSOE han manifestado su preferencia por la RFID, así que en breve, toda vez que ya han pasado las elecciones generales, puede despejarse la incógnita.
 

Chips como los que se insertan en los animales de compañía comparados con el tamaño de un grano de arroz y de una moneda

¿Por qué es tan interesante la RFID y por qué tienen tanta prisa los laboratorios en impulsarla si ya hay otros métodos de control del fármaco? Eso está por ver, aunque de hecho Pfizer, por ejemplo, ya emplea este sistema para mandar sus lotes de Viagra desde su central en Francia hasta la de Estados Unidos.

Lo que no cabe duda es que la teconología RFID pone en riesgo la privacidad de los ciudadanos porque es un sistema basado en etiquetas electrónicas con chips que a diferencia del código de barras que identifica un producto pero es el mismo código para todas sus unidades, la RFID permite tener información de cada unidad de producto.

Si se instala este sistema en todos los frascos o cajas de medicamentos habría que ver si esta tecnología se desactiva tras su compra en la farmacia. De no ser así, la etiqueta se convierte en un “chivato” que puede ofrecer información sobre el consumidor del producto, información que puede ser muy valiosa precisamente para los vendedores de remedios. Es una tecnología con gran potencial “espía”, como narro en uno de los capítulos de mi libro Traficantes de salud y documenta muy bien el libro Chips espías, de Katherine Albrecht y Liz McIntyre.

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