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Hoy 7 de julio, en el Parlamento Europeo, las grandes compañías de telecomunicaciones han obtenido una victoria sobre los consumidores. Se ha votado a favor de la creación de una Agencia Europea de Regulación del Mercado de las Telecomunicaciones pero esta no será independiente, como debería, sino que estará muy influida por las grandes compañías telefónicas.

La Agencia se contempla como un simple club de reguladores financiado por los mismas grandes “telecos” y sus reguladores nacionales domesticados, carente de transparencia y sin un control suficiente ni capacidad de veto por parte de la Comisión Europea. La independencia de este nuevo órgano está en entredicho.

“Muchos de los reguladores nacionales se resisten a tomar medidas contra los monopolios de grandes empresas como Telefónica o Deutsche Telecom. La creación de esta Agencia beneficia a las “telecos” porque no frena claramente el dominio de mercados nacionales y regionales, ni garantiza acceso a infraestructuras a otras empresas (en España el 80-90% son de Telefónica) y frena el poder de Bruselas para actuar a escala europea contra monopolios, comenta el eurodiputado de Los Verdes David Hammerstein.

 

 

Entretanto los lobbies de la contaminación electromagnética continúan con su trabajo: conseguir que la población crea que las antenas de telefonía móvil, los teléfonos, el Wifi y demás tecnologías que emiten radiaciones eléctricas son inocuas para la salud. Uno de los lobbies más poderosos que hacen este trabajo en nuestro país es el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS). Está patrocinado por la Fundación General de la Universidad Complutense de Madrid y tiene como objetivo convencer al poder, sobre todo, sobre la no afección a la salud de la tecnología móvil. Como nos cuentan desde la organización vasca Antena No, que ha acudido a actos desarrollados por este lobby: “ofrecen conferencias, asesoría, hablan de trabajos científicos sobre esta temática, desprestigian a los críticoscon las tecnologías que despiden electromagnetismo incluso a científicos”.

CCARS aglutina a expertos en Medicina, Física, Química, Biología, Derecho y otras disciplinas.  El CCARS se creó hace un par de años a raíz de la visita de Michael Repacholi a Madrid “para darle un revestimiento científico a las posiciones de la industria de la telefonía. Es un grupo que ha colaborado con la patronal de la telefonía móvil en la defensa de sus intereses de despliegue”, indica Pedro Belmonte, de Ecologistas en Acción.

 

 

Casi todos son de Madrid, algunos viejos conocidos de los críticos con la contaminación electromagnética que despide la tecnología móvil (como Vargas y  Úbeda), algunos de ellos también ligados al PP en el plano político. 

Sus posiciones principales son:  

-No existe ningún riesgo por las emisones de las infrestructura de telecomunicaciones bajo los niveles y los criterios del ICNIRP y la normativa estatal vigente en España. 

-No existen constatación científica de efectos biólogicos por la exposición a radiofrecuencias y microondas pulsantes; en todo caso dependiendo de altos niveles de exposición; efectos témicos, que no tienen porqué ser perjudiciales

-El despliegue de las infraestructura de red móvil colisiona con la percepción negativa que se ha generado en determinados colectivos ciudadanos respecto a las estaciones base, y que en la mayoría de los casos tiene su origen en “argumentos pseudo-científicos“. 

 

 

El CCARS lo forman:

Emilio Muñoz, presidente; investigador en las áreas de la bioquímica y biología molecular y ahora investigación sobre Filosofía de la política científica, Profesor de Investigación del CSIC. 

Antonio Hernando Grande, Catedrático de Magnetismo de la Universidad Complutense de Madrid. 

Mercedes Martínez Búrdalo, jefa del Departamento de Radiación Electromagnética, Instituto de Física Aplicada (CSIC). 

José Luis Sebastián Franco, Catedrático del Departamento Física Aplicada III (Electricidad y Electrónica). 

Agustín Gregorio Zapata, subdirector general de Terapia Celular y Medicina Regenerativa del Instituto de Salud Carlos III.

Alejandro Úbeda Maeso,  Jefe de Sección,  Servicio Investigación-BEM Hospital Ramón y Cajal, miembro del Comité Científico Asesor sobre Radiofrecuencia y Salud  (CCA).

Francisco Vargas Marcos, médico de Sanidad Nacional, antiguo alto cargo del Ministerio de Sanidad durante el gobierno del PP.

Isabel Varela Nieto, Profesora de Investigación (CSIC), Vicedirectora del Instituto de Investigaciones Biomédicas.

Isabel Varela Navarro, Investigadora del  Instituto de Investigaciones Biomédicas“AlbertoSols”, (CSIC-UAM).

 

 

Desde Antena No también informan sobre una empresa especializada en la legalización administrativa de todo tipo de instalaciones que, entre otros, “trabaja para el ayuntamiento de Getxo ofreciendo charlas o emitiéndole dictámenes”. Se llama Arce Legalizaciones y cuenta entre sus clientes con Auna, Endesa, Retevisión Móvil o Amena.

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La Comisión Europea, órgano rector del Gobierno de la Unión Europea, ha creado esta semana un Registro de Grupos de Interés, de lobbies. Es una de las medidas por la transparencia que venían debatiéndose en el Parlamento Europeo durante los últimos meses.

 

 

La industria nuclear europea no ha perdido tiempo para aprovechar esta nueva oportunidad que se les presenta a las grandes compañías para lavar su imagen. A partir de ahora hacer lobby, presionar a los políticos europeos para que legislen a su favor e irremediablemente esto significa en muchos casos, contra los intereses de los ciudadanos, estará regulado y por lo tanto será bien visto.

FORATOM, la asociación que representa a la industria nuclear europea, ha sido la primera en inscribirse: “las entidades que llevan a cabo actividades de influencia en los procesos de elaboración de políticas y de toma de decisiones de las instituciones europeas, están invitadas a registrarse y aceptar el Código de Conducta de la Comisión Europea. La industria nuclear muestra su apoyo a esta iniciativa que marca un antes y un después para las entidades dedicadas a hacer lobby en las instituciones europeas”, indica en una nota muy elocuente este lobby.

 

 

Lleva toda la razón FORATOM, si hasta ahora actuar como gobiernos en la sombra que dirigen las políticas europeas que afectan a todos los ciudadanos era una actividad “mal vista” por la ciudadanía, esta iniciativa pese a que supone un avance en cuanto a información de quiénes son los lobbies que actúan en Europa, de alguna manera legitima la actividad. El Foro de la Industria Nuclear Española, como parte de FORATOM, ha aplaudido esta medida que invita a “trabajar dentro de un esquema transparente y público”. Veremos si en la realidad la ciudadanía podrá enterarse de qué se cocina en la trastienda de las instituciones europeas pues lo cierto es que industrias como la química, la de los alimentos transgénicos, la farmacéutica o la nuclear, entre otras, ponen en riesgo la salud y el medio ambiente de los europeos gracias a normas aprobadas tras la realización de lobby. 

Mucho se ha escrito en los últimos años sobre el deterioro democrático que significa la presión corporativa de los lobbies industriales. ¿Será este registro parte de la solución? De momento, el registro es completamente voluntario, aunque las organizaciones inscritas deben comunicar su identidad, sus objetivos y los ámbitos de interés que representan. También deben indicar sus fuentes de financiación, para dejar claro quién está detrás de sus actividades de presión. Toda esta información se hará pública. Este registro afecta sólo a la Comisón Europea y más adelante se pretende incluir al Parlamento Europeo y al Consejo de Ministros, los otros dos órganos decisivos de la UE (aunque el que más cuenta es la Comisión).

 

 

De momento el registro cuenta con 79 lobbies y funcionará de manera experimental durante un año. Algunos lobbies registrados sobre temas que se tatan en esta web son: tecnología RFID, Plataforma por la Libre apertura de Farmacias, Pharmaceutical Group of the European Union o Telefónica

Un tema importante a tener en cuenta es la financiación de los partidos políticos. En Europa es muy oscura y en España no sabemos a ciencia cierta quién mantiene económicamente a los grupos. Este es el problema pues aunque algún día, de modo casi utópico, se consiguiera una rigurosa transparencia de los lobbies que actúan en la UE, de nada serviría si esos lobbies registrados trabajan con políticos financiados en parte por los grupos empresariales para los que trabajan.

En Estados Unidos sabemos, gracias a la Ley de Libertad de Información, qué empresas y con cuánto dinero financian las campañas de los partidos Demócrata y Republicano, y en la práctica esto no sirve para nada. Como he demostrado en el capítulo El lobby farmacéutico entra en política de mi libro Traficantes de salud, a la hora de la verdad el partido saliente beneficia con sus decisiones y leyes a las empresas que financian su campaña. Bed times for democracy, que titularían uno de sus discos los Dead Kennedys.

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El Estudio Multicentro alemán sobre Sensibilidad Química Múltiple, sobre el que tratamos hace unos días, fue financiado por el BMU, el Ministerio de Medioambiente, Naturaleza y Seguridad Nuclear del gobierno alemán. Como explican algunos analistas, esta institución estuvo interesada durante años en que la legislación REACH, destinada a regular los productos químicos tóxicos y ya en vigor, fuera suavizada para no molestar a la poderosa industria química alemana.

Detalles aparte, algunos expertos en el estudio y tratamiento del Síndrome Químico Múltiple (SQM) y las dolencias generalmente asociadas a este, como fibromialgia y/o Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), se están pronunciando sobre dicho estudio y su conclusión de que quienes padecen SQM son una especie de personas enloquecidas y cuentistas. El doctor Martin Pall, profesor de Bioquímica y Ciencias Médicas Básicas en la Universidad Washington State ha afirmado que “como científico, no puedo evaluar la ciencia sin tener acceso a la información detallada y en este trabajo casi no hay información disponible”.

Pall también considera “un sesgo inaceptable” dejar de citar en el estudio alemán otros trabajos científicos importantes (Schnakenberg et al, McKeown-Eyssen et al o Haley et al, en concreto). Este científico es uno de los impulsores de la teoría de que diversos estresores de nuestro organismo pueden incrementar el nivel de un compuesto químico llamado óxido nítrico en el cuerpo. Por ello propone que el óxido nítrico probablemente tenga un papel en el comienzo de una enfermedad crónica, lo que desmiente que esta enfermedad sea psicológica.

Para Pablo Arnold, uno de los médicos que más años lleva tratando en nuestro país estas enfermedades “la mente y el cuerpo -entendido como materia- se mueven de modo inseparable. La separación de lo uno y lo otro propuesta por Descartes es –o debería haber sido exclusivamente- una herramienta para poder estudiar de distintos modos un fenómeno que es simultáneo, solidario, indisoluble. Pero los intereses –respondiendo a la gama de poderes que van desde lo mediocre de un feudo hasta aquellos transnacionales- utilizan esta herramienta del conocimiento para decretar artificialmente la fragmentación de la realidad y sacar provecho de ello. La malicia es doble: por un lado separar lo inseparable; por el otro, saber que eso se deslizará lentamente en algo muy cercano a la nada o en el mejor de los casos, algo cercano a nada que permitirá millonarias ventas de psicotrópicos”.

Arnold afirma que existen “miles de estudios muy bien realizados como los de kindling, los estudios de psico-neuro-inmunología, los relacionados con los mecanismos de detoxificación o sobre la bioquímica de los procesos celulares relacionados con la energía y otros, todos con una alta correlación con lo que vemos en la clínica, que profundizan el aspecto material de este binomio mente-cuerpo que, insisto, es inseparable”.

Entretanto, algunos laboratorios continúan con su campaña de seducción de pacientes d estas enfermedades y de promoción encubierta de sus preparados farmacológicos. Pfizer, la multinacional farmacéutica que más factura en todo el mundo, ha publicado hace unos días junto con la Red Europea de Asociaciones de Fibromialgia (ENFA), una coalición de organizaciones de defensa del paciente de fibromialgia, una encuesta mundial sobre el impacto económico de esta enfermedad. Está en juego el fibromercado para Lyrica.

El trabajo concluye que los médicos tardan mucho en diagnosticar la fibromialgia y que desconfian de su diagnóstico, entre otros motivos porque no tienen suficiente formación sobre esta dolencia. Explica que la misma supone una enorme carga económica para sus víctimas. En suma, un trabajo a escala internacional que sirve para presionar a médicos y políticos para que se avance en el diagnóstico de la fibromialgia. 

Lyrica (pregabalina) es el medicamento “sucesor” de Neurontin (gabapentina). En Traficantes de salud llamo al Neurontin una “fórmula curalotodo”. Les explico con material en parte obtenido literalmente del libro: “Uno de los problemas de las fusiones empresariales es que los compradores acarrean los problemas creados por la compañía adquirida; sin saberlo o asumiendo esas irregularidades. Pfizer heredó los litigios del laboratorio Warner-Lambert tras la compra del mismo en el año 2.000. Un ex empleado de esta última firma, el doctor David Franklin, denunció a Pfizer por comercializar su fármaco Neurontin para más de una docena de patologías para las que no obtuvo licencia”.  

El Gobierno estadounidense pagó muchos millones de dólares por Neurontin como resultado de la propaganda fraudulenta que se hizo de este producto. En su descarga, la multinacional alegó que los hechos ocurrieron antes de comprar Warner-Lambert. Eso sí, Pfizer vendió 2.300 millones de dólares de Neurontin entre tira y afloja, según la misma información. 

“La gabapentina, principio activo del citado medicamento, fue aprobada por la FDA [la agencia de medicamentos estadounidense] para el tratamiento de convulsiones pero Pfizer promocionó Neurontin para patologías maniacodepresivas, el trastorno de la atención o las migrañas. El productor del componente básico fue Parke-Davis, subsidiaria de Warner-Lambert. Esta empresa creó una lista de médicos que podían recomendar el uso de gabapentina en teleconferencias, cenas, reuniones de consultores o seminarios educacionales. Estos recibieron entre 250 y 3.000 $ por evento. Algunos médicos ganaban más de 10.000 $ anuales a través de estos arreglos”. Este caso demuestra que hay médicos que se prestan a recetar fármacos sin que la autoridad sanitaria correspondiente los haya aprobado para ese uso.

Otra estrategia de Parke-Davis para promocionar Neurontin para dolencias no indicadas fue recurrir a las publicaciones científicas con artículos laudatorios firmados por investigadores independientes a sueldo de la empresa. La compañía consiguió publicar muchos artículos. Pfizer ha sido multada con 430 millones de dólares (353.100.000 €) por utilizar información falsa y/o manipulada sobre Neurontin y promocionarlo para indicaciones no demostradas y no permitidas por la FDA. Esto mismo también ha sucedido en España. 

Varias conclusiones. Una: Lyrica, un anticonvulsionante, sucede a Neurontin, otro anticonvulsionante. Este último fue promocionado por la marca estadounidense para tratar a maniacodepresivos/as. Luego no deja de ser paradójico que Lyrica se utilice para tratar la fibromialgia como si esta fuera una enfermedad psicológica, algo que habíamos quedado que las pacientes de fibromialgia, y/o SQM y/o SFC se niegan a admitir.

Otra conclusión: este estudio financiado por Pfizer forma parte de una estrategia promocional para vender Lyrica. A la compañía le interesan los pacientes de fibromialgia conceptualizados como enfermos psicológicos y poder así administrarles Lyrica, como ya se hizo con Neurontin. Con este último medicamento la empresa “incentivó” a los médicos para que los recetaran. ¿Qué significa que esta encuesta sufragada por Pfizer concluya que los médicos no están bien formados para diagnosticar fibromialgia? ¿Que el laboratorio está presionando para ser él quien los “forme”? 

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Los ánimos de las muchas personas afectadas por el Síndrome Químico Múltiple (SQM), en su mayoría mujeres, está desde ayer, si cabe, más soliviantado. Son pocos los trabajos científicos que se publican en castellano sobre esta enfermedad producidos por los miles de contaminantes químicos ambientales con los que convivimos. Pero ayer se estrenó en este idioma un estudio: The German Multicentre Study on Multiple Chemical Sensitivity (eis-germanmulticentrestudymcs-2008)-El estudio Multicentro alemán sobre Sensibilidad Química Múltiple (estudio-multicentro-aleman-sobre-sqm1).

Resulta al menos curioso que este trabajo, ya digo, de los pocos a los que pueden accederse en nuestro idioma, se “presente en sociedad” en plena efervescencia mediática por la vuelta de Elvira Roda, la enferma de SQM tratada en Dallas, a nuestro país. Se da la circunstancia también que muchas personas que padecen SQM son enfermas de fibromialgia y/o del Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), las tres, dolencias relacionadas con la convivencia cotidiana con productos químicos tóxicos, diseminados estos en cualquier ámbito. Hace unos meses en este blog tratamos el tema del medicamento Lyrica, de Pfizer, para la fibromialgia.  Ahora la multinacional farmacéutica Eli Lilly informa que la FDA -la agencia de medicamentos estadounidense- ha aprobado su antidepresivo Cymbalta para tratar a las personas enfermas de fibromialgia.

Volviendo a la indignación de las pacientes de estas neo enfermedades o enfermedades ambientales, el citado estudio alemán concluye que las afectadas por el SQM tienen problemas psquiátricos más que otra cosa. “Los diagnósticos psiquiátricos estandarizados (…) demostraron que los pacientes en general, y el subgrupo con SQM en particular sufrían más a menudo de desordenes mentales comparados con una muestra comparables en edad y sexo de la población general y que en la mayoría de pacientes estos desórdenes empezaron muchos años antes de las quejas de salud relacionadas con el entorno”. Traducido al lenguaje coloquial: los enfermos de SQM son más bien personas con antecedentes de problemas mentales que ya tenían esos problemas antes de comenzar a quejarse de las posibles afecciones que les causa vivir en medio ambientes contaminados.

El trabajo diferencia lo psicológico de lo orgánico, línea de trabajo que difiere de la de numerosos profesionales que tratan el SQM como un todo, con una fuerte base orgánica: “Nuestros resultados no apoyan la presunción de una base toxicogénica-somática del fenómeno SQM. Al contrario, se encontraron numerosos indicadores para la relevancia de acentuaciones conductuales, alteraciones psíquicas o deterioros psicosomáticos en el grupo de pacientes externos con una enfermedad ambiental subjetiva”.

Ya ven, la SQM, concluye este estudio, no es orgánica y se duda incluso que exista como enfermedad ambiental. A la espera de que profesionales médicos especializados lo analicen punto por punto para los lectores de esta web, entre otros, las reacciones entre las personas afectadas por SQM; SFC o fibromialgia no se han hecho esperar. “Se nos trata de enfermos psiquiátricos”, opinan desde una asociación de enfermos de fibromialgia. En Canadá varios expertos en estos síndromes analizan el trabajo alemán pues no lo conocían y hay personas que ya lo califican de “chapucero”. Una investigadora para el gobierno canadiense indica: “Yo diría que el análisis de las SQM en este estudio es muy limitado y más bien una opinión. ¿Qué son sustancias de control? ¿la selección de los pacientes es rigurosa? ¿y los controles? ¿qué tipo de clínicas eran estas? ¿quién va a estas clínicas?”. Otra mujer canadiense, escritora, periodista y especialista en SQM, entre otros motivos por padecerlo, se manifiesta en la misma línea.

¿A quién interesa catalogar como enfermos mentales a las personas que sufren fibromialgia, SQM o SFC? A los gobiernos no les interesa reconocer que hay millones de personas enfermas (y más que va a haber) por vivir en una sociedad del “bienestar” como la nuestra. Esto implica reconocer el fracaso del modelo económico social, un modelo que enriquece a los productores de sustancias químicas tóxicas y que enferma a todos. Pero también implicaría un gasto sanitario enorme pues son muchas las víctimas, con afecciones multisistémicas, y de difícil e individualizado tratamiento.

Las industrias relacionadas con dicha producción y comercialización de productos que pueden resultar nocivos (la lista es interminable y convivimos con ellos a diario) es obvio que salen beneficiadas porque se concluya que estas personas son locas, histéricas o vagas que buscan una excusa para no tener que ir a trabajar: vasito de agua, pastillita y a no molestar, es el remedio propuesto, por lo general.

Hay otros beneficiarios, las empresas farmacéuticas que coloquen en el mercado antidepresivos como Cymbalta y demás medicamentos para enfermedades crónicas, que no curan -sólo esconden los síntomas- y por lo tanto hay que consumirlos siempre. Ojo a esto porque como escribió en este mismo blog una especialista en estos temas que ya he citado sobre el fármaco Lyrica: “También hay que tener en cuenta que muchas personas con fibromialgia tienen sensibilidades químicas lo cual limita qué y cuánta medicación se puede recetar. El uso de la Lyrica tiene que estar integrado en un asesoramiento ambiental (químicos, dieta, etc) de la vida del paciente”.

Un último apunte. Como cuento en Traficantes de salud, Cymbalta, además, es peligroso. La FDA cambió en 2005 su ficha técnica con motivo de los casos de Hepatitis notificados.

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Publica el diario El Correo Vasco que en el reciente congreso internacional de menopausia que ha tenido lugar en Madrid, en el que se han reunido innumerables expertos en la materia, se ha abierto la veda de la “caza” de la mujer con menopausia con la otrora denostada Terapia Hormonal Sustitutiva (o Sustitutoria, THS). La tristemente famosa terapia -consistente en estrógenos y progestágenos a dosis individuales para cada caso- ya no es tan mala, según indica este rotativo que se ha concluido en la mencionada reunión. Habrá polémica, claro, porque no es fácil entender que un tratamiento que se ha publicado en numerosas ocasiones que tras más de cinco años de uso puede causar cáncer de mama y ahora que su uso es bastante limitado vuelva a apoyarse desde la comunidad médica.

 

No deja de ser curioso que la neo promoción de la THS tras años de cuestionamiento coincida con que otro medicamento para tratar esa “no enfermedad” que es la menopausia, el Agreal del laboratorio Sanofi Aventis, acabe de ser retirado de Brasil y Uruguay. Hace unos meses se hizo lo mismo en Argentina y Colombia. En 2005 se prohibió su comercialización en toda Europa. De modo que un fármaco peligroso que en sólo en España ha provocado unas 4.000 demandas judiciales de mujeres a las que ha destrozado su sistema nervioso y las ha dejado marcadas psíquicamente, todavía se vende en numerosos países de América del Sur y del mundo.

Esto nos indica que el mercado de los tratamientos para la menopausia está en crisis y con él la salud de muchas mujeres que han tomado o toman los citados remedios. Los laboratorios no consiguen que las mujeres acudan a la THS todo lo que querrían. Hace un par de meses, cuando se ultimaban los preparativos de ese congreso sobre menopausia entrevisté para el semanario La Clave a su presidente, el doctor Santiago Palacios, que es director del Instituto Palacios de Salud y Medicina de la Mujer y presidente de la Fundación Europea Mujer y Salud. Mucho se ha escrito sobre la menopausia como una “enfermedad inventada” por los intereses económicos que la rodean. El período en la vida de la mujer en que finaliza la menstruación, la menopausia, no es una enfermedad pero se medica como si de ello se tratara y congresos como el mencionado están destinados a promover la medicalización de ciertas situaciones de la vida que presentan incomodidades. Yo le pregunté a Palacios por todo ello.

 

Este médico no cree que estemos asistiendo a la medicalización de la mujer: “Mi opinión es totalmente contraria a la existencia de la llamada medicalización de la mujer. Es más, creo que la manera de ser de muchas mujeres impide que completen sus tratamientos farmacológicos para la osteoporosis, la hipertensión o el colesterol alto. Cuesta convencer a muchas mujeres para tomen fármacos para estas dolencias. Por ello, podemos afirmar que no existe medicalización, todo lo contrario, necesitarían medicarse más. Tratamientos para lo que he citado tienen un éxito por debajo del 50%”, argumenta.

Palacios quiere más mujeres medicadas; él tiene una de las clínicas sobre salud de la mujer más conocidas de nuestro país. Y un foro sobre ginecología, menopausia, sexualidad femenina en el que él no esté sencillamente no existe. Menopausia, disfunciones sexuales femeninas, osteoporosis, colesterol alto, hipertensión, son cuestionadas como “enfermedades fabricadas” por los laboratorios. Son factores de riesgo, procesos naturales o síntomas producidos por nuestro estilo de vida que están siendo diagnosticados como enfermedad para vender más medicamentos.

 

¿Existen las “no enfermedades” o “enfermedades inventadas”?, le pregunté a Palacios: “Hay que distinguir entre lo que es una verdadera enfermedad o un simple factor de riesgo pero para mí cuando la hipertensión conduce a un ictus o la osteoporosis a una fractura sí considero que hay enfermedad y hay que dar una tratamiento preventivo que reduzca ese riesgo. ¿Sofocos en la mujer por la menopausia? Si esto afecta a su calidad de vida hay que tratarlo con medicamentos”, contestó él.

También le pregunté por las dos terapias relacionadas con la menopausia más criticadas, el fármaco Agreal y la Terapia Hormonal Sustitutoria: “No estoy de acuerdo con recetar Agreal, debió ser retirado antes de cuando se hizo [como he comentado en América del Sur continúa recetándose]. Para nada debió usarse para terapia menopáusica. La THS es eficaz pero debe administrarse la menor dosis posible durante el menor tiempo posible, tres años como mucho. Es cierto que se ha comprobado que tras ser consumido durante más de cinco años puede producir cáncer de mama cuando el preparado de THS lleva progesterona”.

 

 

 

Muchos laboratorios promocionan la menopausia como sinónimo de envejecimiento. La Asociación Profesional de Ginecólogos de la Baja Sajonia (Alemania) ha afirmado que “la menopausia es una enfermedad”. Muchos médicos y empresas farmacéuticas han conseguido que millones de mujeres tomen estrógenos para “tratarla” aunque, según el libro Los inventores de enfermedades, de Jörg Blech, “siguen sin existir pruebas científicas sobre la utilidad de estos preparados hormonales”.

Por su parte, el doctor Santiago Palacios opina que “todos aquellos inconvenientes que afecten a la calidad de vida de las mujeres, como los sofocos de la menopausia, yo creo que sí pueden tratarse con medicamentos ¿por qué no?”.

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