Tras publicar ayer en este blog sobre las presiones y censura que un catedrático, doctor y profesor argentino, Eduardo M. Cocca, ha denunciado, recibí un correo del decano de la Universidad Kennedy de Buenos Aires (Argentina), el doctor Rodolfo Capón Filas.
Esta persona asegura que el señor Cocca “ha iniciado una fuerte campaña en contra de la directora de la Escuela de Farmacia de la Kennedy y en mi contra como decano del Departamento de Derecho Público y Social”. Capón indica que Cocca olvida algunos detalles en sus explicaciones de lo ocurrido durante una conferencia en la que denunció el alto precio de los medicamentos en Argentina (http://amorhumoraccion.blogspot.com/2007/12/el-precio-de-los-medicamentos.html).

Un momento de la intervención del profesor Cocca en la que denunció que en Argentina hay fármacos cuya diferencia entre lo que cuestan a los laboratorios y el precio de venta es de un 37.500%

“En ningún momento de la conversación mantenida entre los tres, el señor Cocca se refirió al laboratorio protagonista de los hechos, cuyo nombre curiosamente oculta. Si no se sabe qué laboratorio es, la denuncia de sobreprecio queda sin sentido porque se desconoce el autor de la maniobra especulativa. Por ello, ese tema fue ajeno a mi decisión. Además, la directora le imputó serias irregularidades docentes respecto de las cuales nada respondió, por lo que como responsable académico del área debí prescindir de sus tareas. Dado que la Universidad Kennedy es privada y las relaciones con los trabajadores docentes se rigen por la Ley de Contrato de Trabajo, se puede prescindir de ellos, tema que se decidirá en la demanda laboral que el sr. Cocca ha iniciado contra la Universidad, en la que se ha considerado despedido”, argumenta Capón.
 
El decano cree que las palabras de Cocca en el Congreso argentino no tienen nada que ver con su expulsión de las cátedras que impartía. “En absoluto, no hablamos ni del laboratorio y ni de la conversación en el Congreso”, matiza. Capón ha dejado claro que no mantiene ningún conflicto de interés con la industria farmacéutica: “Solamente quien me desconozca puede afirmar que yo sea empleado o vinculado a un laboratorio, incluso ‘fantasma’. Lo mismo puedo afirmar de la Directora de la Escuela”, concluye.
 
El doctor Cocca manifestó sus inquietantes averiguaciones ante los responsables de las patronales farmacéuticas
 
Eduardo M. Cocca ha manifestado que el laboratorio del que habló es Roux-Ocefa y el medicamento Dazolin, del que averiguaron, entre él y sus alumnos que hay una diferencia del 37.500% entre el precio al que compra el principio activo la empresa y al que lo vende.
 
“No lo cito porque a quien me dirijí en la conferencia es a las cámaras farmacéuticas, que son las que hablan por los laboratorios”, explica. Cocca asegura que no fue despedido por motivos profesionales, “ya que estuve tres años al frente de las cátedras y jamás, nunca, vino nadie a verme”.

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Una de las estrategias que utilizan los lobbies industriales es la presión sobre científicos y académicos que realizan averiguaciones que no convienen a los intereses del sector. Esto ocurre, por ejemplo, con el lobby de la telefonía móvil y la contaminación electromagnética o el del sector químico, ciertos científicos españoles como Nicolás Olea, de la Universidad de Granada o Julio Gómez-Perretta y Manuel Portolés, del Hospital La Fe de Valencia, lo han sufrido en sus carnes. Como profesor de la Universidad Kennedy de Buenos Aires (Argentina), Eduardo M. Cocca enseñaba cinco asignaturas, entre ellas Ejercicio y Administración Farmacéutica. Como él mismo explica: “tenía más de 50 excelentes alumnos, inquisitivos, ávidos de adquirir conocimientos. Mi misión, además de enseñar Legislación Farmacéutica, era explicarles cómo es esta actividad comercialmente”.
 
Tal es así, que como trabajo práctico averiguaron al azar el costo de un preparado que se utiliza como descongestivo nasal en gotas, droga a base de nafazolina que lleva más de 40 años en el mercado. Consultado el proveedor más importante para la industria farmacéutica, contestó que el costo por frasco era de 0,03 centavos y que se vende por 11,25 pesos. “Esto significa un beneficio por unidad del 37.500%, algo que no tiene parangón con ninguna actividad lícita”, indica el maestro.
 
El 5 de junio de 2007, el profesor Cocca fue invitado a una conferencia en la Cámara de Diputados de la Nación, donde se realizaron unas Jornadas sobre “Ética y Medicamentos”. Al evento, asistieron legisladores, funcionarios de los gremios profesionales, representantes de las patronales farmacéuticas, farmacéuticos y otros profesionales sanitarios. Finalizada la jornada podían exponerse posiciones de cada uno que quisiera hablar: “Yo fui uno de ellos -narra el catedrático- y en particular me dirigí a las Cámaras de la Industria, a los que tenía a pocos metros. El drama, expliqué, es la accesibilidad de nuestro pueblo a los fármacos, se nos mueren compatriotas, en particular niños, muchos de ellos muy pequeños y esta gente sin ninguna culpa gana el 37.500%. Esto es un escándalo de proporciones y el Estado debe y puede solucionarlo, no puede hacerse el distraído”.

Altos funcionarios censuran para proteger los intereses de determinados laboratorios farmacéuticos

La respuesta a las palabras de Cocca no se hizo esperar, no para intentar solucionar el tema sino para quitárselo de enmedio. “Me citó mi Decano, el doctor Capón Filas y la directora de Farmacia, farmacéutica Magariños, y con un discurso Kafkiano e hiriente, me quitaron la cátedra de Farmacia. Días después todas las demás. No estoy arrepentido, no puedo ser cómplice de tamaño despropósito”, concluye este profesional, que no ha tenido inconveniente en publicar su último sueldo: 231 pesos, aguinaldo incluido.

 
Esto demuestra una vez más que en cualquier país puede existir democracia de hecho al mismo tiempo que la censura sobre quienes cuestionan el orden establecido intenta borrar del mapa las voces honestas que denuncian las injusticias.

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El pasado viernes, sábado y domingo, tuve el primer y feliz encuentro en tierras extremeñas con ciudadanos y ciudadanas preocupados por la instalación, en la fértil comarca de Tierra de Barros, de una refinería petroquímica. Desplazarme hasta allí para presentar mis libros ha sido el motivo por el que no he atendido este blog durante ese tiempo (http://www.regiondigital.com/modulos/mod_periodico/pub/mostrar_noticia.php?id=68909). Pero ha merecido la pena. Y tanto.
 
Los balcones de Villafranca de los Barros expresan su rechazo a la construcción de una refinería e industrias afines en la comarca
 
Quienes me conocen saben que me cuesta hacer “la pelota”, mi timidez tiene buena parte de culpa en ello. Pero lo cierto es que extremeños y extremeñas me han dispensado una acogida muy, muy cálida y han mostrado por los dos libros un interés extraordinario.
 
Al tener buena parte de mi familia en tierras pacenses intuía que las cosas funcionarían bien por allí pero mis anfitriones eso lo desconocían. Que el libro Conspiraciones tóxicas tenga un capítulo llamado Chapapote extremeño, que trate también los asuntos turbios que rodean a la central atómica de Almaraz o que destaque los nuevos movimientos sociales de contestación al poder en la región, era un aliciente claro para los habitantes de esta comarca extremeña. Mi otro trabajo en formato libro, Traficantes de salud, ha vendido más ejemplares que en cualquier otro punto del Estado de los muchos a los que acudo con frecuencia desde el pasado mes de febrero en que lo presenté.
 

El público de Mérida demostró un alto conocimiento y compromiso con los temas de salud y ecología (Foto: PCRN)
 
El interés por lo que está sucediendo en su tierra, y en la Tierra, por lo que se refiere a los temas de salud y ecología que está mostrando la población extremeña supera a la media española. Y los asuntos por los que preguntaron en las dos presentaciones que hice, Mérida y Villafranca de los Barros, me hablan de una tierra en estado de agitación. Una tierra que se niega a ser colonizada culturalmente por el desarrollismo y a que otros decidan qué es lo que les conviene.
 
La población extremeña, sobre todo la más afectada, la que vive en Tierra de Barros, conoce en profundidad la trama de poder que rodea al desarrollo de la planta de refino que impulsan el empresario nº1 de Extremadura, Alfonso Gallardo, y los números 1 de su Gobierno regional, con Juan Carlos Rodríguez Ibarra a la ex cabeza y con Guillermo Fernández Vara ahora en la presidencia.
Tanto en Mérida como en VIllafranca desgranamos las relaciones de parentesco y sentimentales del círculo de Gallardo y los altos jerarcas del partido, el PSOE, que es quien gobierna en Extremadura desde hace 25 años.  

El empresario más poderoso de Extremadura y el Gobierno del PSOE impulsan en dicha región una refinería petroquímica

Pero además de este, que como es lógico es el problema que se cierne sobre sus cabezas (y pulmones y vides y olivos, etc) que más preocupa a estos vecinos, se interesaron mucho por las prácticas de la industria farmacéutica que ilustra Traficantes de salud. Y también por el funcionamiento actual de los medios de comunicación. Esto me sorprendió, de nuevo, gratamente.

En general, la crisis de identidad y credibilidad que vive hoy el periodismo es algo que despierta la curiosidad de muchos ciudadanos en toda España pero en Extremadura -por las especiales, por difíciles- condiciones en las que trabajan periodistas y medios que desean ser independientes, es un debate que está de manera cotidiana en la calle. Y es que la existencia de medios amordazados, como ocurre en la tierra extrema y dura, son un signo de falta de democracia, de totalitarismo (con urnas, si se quiere).

 

Villafranca de los Barros es un pueblo decidido a luchar por un futuro que no sea químico tóxico (Foto: PCRN)

Preocupa mucho a las personas que se oponen a la construcción de la planta petroquímica, agrupadas, sobre todo, en torno a la Plataforma Ciudadana Refinería No (PCRN), el destrozo cultural que puede producir esta instalación en una tierra que vive mayormente de la actividad agropecuaria y de su relación con el entorno. Se dejan notar en Extremadura también, una región que desde mi punto de vista tiene la suerte de haber llegado tarde a la industrialización (y por ello con voluntad política podría situarse a la cabeza de Europa en cuanto a un modelo de desarrollo ecológico) el impacto social de la sociedad de consumo.

La alienación que esta provoca presiona muy fuerte sobre la cultura extremeña, que va adaptándose a los mercados globales regalando su bagaje histórico, conquistado con el esfuerzo de sus trabajadores. Qué duda cabe que lo que Alfonso Gallardo S.A. y el Gobierno regional tratan de impulsar va en esta línea y responde, como el propio modelo de globalización capitalista, a intereses privados que no tienen ningún escrúpulo es pasar por encima del interés público.

Compartir estos dos días con tantos extremeños comprometidos con su/nuestra tierra ha sido muy emocionante y espero que la próxima vez que los visite me regalen muchas más buenas noticias.

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El lobby farmacéutico, contábamos ayer, trata de cambiar las leyes que en este momento prohíben hacer publicidad convencional de los medicamentos. Para ello cuentan con la inestimable ayuda, entre muchas otras, de la Asociación Española de Derecho Sanitario, que ha organizado foros para discutir lo que denominan “derecho a la información”, de los pacientes, claro. Esta es una manera sutil de hablar de publicidad directa al posible consumidor de fármacos que, por cierto, viene importada de Estados Unidos.
 
Edificio del Capitolio, sede del Senado de EE.UU., donde en el siglo XIX nació el fenómeno lobby
 
Plataformas como la citada organizan con regularidad foros para discutir sobre este derecho que, entienden, es el derecho de los laboratorios a utilizar cualquier medio -hacer publicidad de remedios farmacológicos como si de inocentes chupa chups se tratara- para conseguir el fin de la mayor cantidad de beneficio posible; salud pública mediante.
 
Por ejemplo, en 2006, esta asociación celebró su XIII Congreso Nacional de Derecho Sanitario en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid (http://www.aeds.org/frames/frame2.htm). Dicha actividad fue patrocinada, al menos en parte, por laboratorios como AstraZeneca o Merck, Sharp and Dohme (MSD). En concreto, Merck tenía un Taller de Trabajo MSD bajo el títutlo: La información al paciente, ¿un derecho pleno?
 
Uno de los ponentes de dicho evento fue Xavier Badía, ejecutivo de la multinacional de marketing farmacéutico IMS Health. Badía desarrolló el trabajo Perspectiva socioeconómica de la información al paciente. La firma estadounidense International Marketing Services Health (IMS) vende a las compañías farmacéuticas, a precios elevadísimos, informaciones sobre qué recetan los médicos y con qué asiduidad. Esta información privilegiada es muy importante para el departamento comercial de cualquier laboratorio. Éstos pueden así dirigir a sus visitadores médicos directamente a los galenos que son más fáciles de seducir para que receten sus productos (generalmente mediante regalos y otros estipendios; en ocasiones se hace directamente con dinero a cambio de recetas). Informaciones como las que vende IMS Health sirven luego a los grandes laboratorios para rizar el rizo e intentar que los médicos receten ciertos medicamentos para dolencias para los que no están aprobados, con el consiguiente peligro que puede representar esta práctica para la salud de sus pacientes, precisamente.
 
Otro ponente de dicho Taller MSD fue Albert Jovell Fernández, presidente del Foro Español de Pacientes, que dictó la conferencia El nuevo modelo de paciente: La democratización de la información al paciente. Jovell fue entrevista recientemente por el diario español Público. La entrevistadora le recordó que su asociación está financiada en parte por los laboratorios. Él respondió: “Nuestra financiación es, sobre todo, pública. También nos apoya la Generalitat de Catalunya. El resto está muy repartido entre muchos laboratorios y fundaciones y nunca hemos influido en promover ningún tipo de intervención” (http://www.publico.es/ciencias/020478/deberia/centros/salud/abiertos/24/horas/dia)
En EE.UU. los anuncios publicitarios han creado grandes presiones a los médicos ya que los pacientes llegan a la consulta exigiéndolos, narra un profesional sanitario desde aquel país. El gasto en publicidad es enorme lo cual encarece el precio de los medicamentos. “Ya no es sólo la industria farmacéutica la que presiona sino también el sector publicitario que es fortísimo. Las cadenas de televisión también se benefician de la publicidad”.
 
En suma, existen muchos intereses en juego para conseguir publicitar los fármacos de receta al ciudadano y este tiene todas las de perder si estos lobbies lo consiguen.
 

Existen lobbies de abogados que presionan para que pueda hacerse publicidad de los fármacos que necesitan receta

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¿Serán meones los niños? Criaturas. ¿Serán peligrosos algunos medicamentos para “curar” a los niños meones? La Agencia de Medicamentos de Estados Unidos, la Food and Drugs Administration (FDA), ha publicado una nota informativa sobre los cambios que ha exigido en los fármacos con el principio activo desmopresina. Éste es consumido desde hace muchos años por niños y niñas que tienen problemas de continencia urinaria. Infantes que se mean en la cama, vaya.
 
El desequilibrio en los niveles de sodio provocados por la desmopresina ha matado al menos a dos personas, desconocemos si eran niños, sus mayores consumidores
 
El problema que tras tantos años de uso se ha comprobado que genera este fármaco, es que participa en el desequilibrio de los niveles de sodio en el cuerpo. Este elemento es muy importante para, por ejemplo, la transmisión neuronal. De ahí que precisamente lo que la FDA ha indicado que provoca son convulsiones. Esta institución, la más importante del mundo en el control de la eficacia y seguridad de los preparados farmacológicos ha documentado al menos dos muertes, aunque no matiza si eran niños.
 
Esta Agencia ha detectado 61 casos de convulsiones relacionados desmopresina. En 36 de ellos se asociaron con la administración intranasal del medicamento. En 25 ocasiones los consumidores fueron niños.
 
Más info:
 
Como explica uno de los farmacéuticos más críticos de nuestro país: “Este es un fármaco cada vez más en desuso. Se utiliza principalmente en pediatría para la enuresis nocturna (los niños que se hacen pipí de noche). En lenguaje llano, lo que ha ocurrido con este principio activo es consecuencia del proceso evolutivo en la comercialización de cualquier fármaco: se pone en el mercado; se detectan efectos desconocidos derivados de su uso y que son de declaración obligatoria por cualquier profesional –médicos, farmacéuticos, laboratorios, etc-. Y eso produce un efecto final: modificación de las indicaciones, del prospecto, de la ficha técnica, su retirada del mercado, cambio de la dosificación o de sus interacciones con otros medicamentos”.
 
Es decir, lo normal en la vida de un medicamento, por eso se insiste tanto en las bondades de los genéricos: llevan más de diez años en el mercado y por tanto se conoce casi todo de ellos. El precio mucho más barato. Y además, es importante es lenguaje pues al poseer una Denominación Común Internacional (DCI) están al alcance de la mayor parte del público.

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