Japón, el primer país del mundo que dejó de recomendar la aplicación de la vacuna contra el virus del papiloma humano (vph) ha acogido un simposio internacional de asociaciones de afectadas por este fármaco. Los daños que está provocando esta inmunización son los mismos en todo el mundo y sus problemas también por eso se unen.

Leer más...

La Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) se ha reunido con la Directora General de Salud Pública, Elena Andradas y la Directora General de la AEMPS, Belén Crespo, en el Ministerio de Sanidad. En dicha reunión, se entregaron 46.477 firmas obtenidas en la Campaña a favor de la Moratoria de la vacuna del VPH en nuestro país, firmada por el catedrático de Salud Pública Carlos Álvarez Dardet.

Leer más...

Solemos tratar a los políticos como si todos fueran iguales, es cierto, mea culpa, yo también lo he hecho en ocasiones. También creemos que cada persona muere una vez pero a tenor de lo visto en el caso de Andrea, la chica asturiana que murió hace unas semanas tras vacunarse contra el papiloma, está claro que si median los intereses mercantiles somos “capaces de morirnos” todas las veces que hagan falta.

La segunda muerte de Andrea se desarrolló cuando hace unos días el laboratorio Sanofi Pasteur, Merck, Sharp & Dohme (MSD) fabricante de la marca de vacuna Gardasil, tras cuya aplicación murió la joven, hiciera un trabajo de lobby de manual montando una jornada sobre el virus del papiloma que acogió en su sede el diario El Mundo (pese a solicitarme mi nombre cuando pedí asistir -cosa que envié por correo electrónico junto con el de Francisco Almodóvar, mi compañero abogado en el Bufete– hasta hoy no he recibido respuesta aun pidiéndola, como he hecho. Habrá sido un malentendido).

Anoche, podría escribirse que con nocturnidad y alevosía, eldiario.es, un nuevo proyecto periodístico de Nacho Escolar, quizá uno de los periodistas actuales que mejor ha sabido entender los profundos cambios que vive el periodismo, publicó que Llamazares se lanza contra la vacuna del papiloma del papiloma sin pruebas científicas.

Entiendo este texto como un “castigo” a Gaspar Llamazares, político de Izquierda Unida, por haber sido el único de su profesión (además es médico) que ha abierto la boca para pedir la retirada de la vacuna del papiloma tras lo sucedido en su tierra asturiana. Cierto, no todos los políticos son iguales y fijaos en que cuando uno “saca los pies del tiesto” haciendo su trabajo y comprometiéndose con la ciudadanía le intentan castigar, en este caso desde un medio de izquierdas (signifique esto poco o mucho).

Desde la primera frase hay errores graves; no fue una dosis lo que se administró a Andrea sino que, habiendo recibido la primera dosis y sufriendo graves efectos adversos, se le administró la segunda que resultó fulminante. Cita el autor un Documento de consenso firmado por nueve sociedades científicas españolas en 2011 validando la vacuna. Olvida el autor que no es la primera vez que parte de esas sociedades apoyan comercialmente el preparado farmacológico.

Ya hubo en 2008 un previo Documento de consenso firmado por hasta seis de esas sociedades. Supongo que el periodista no ha tenido tiempo de hacer lo que yo sí hice y publiqué en 2009 en mi libro La salud que viene, en el capítulo entero que le dediqué a esta vacuna y la campaña de marketing del miedo con la que la impusieron en los calendarios vacunales voluntarios); comprobar si dichas sociedades que le dieron halo “científico” a la campaña de promoción de la vacuna tenían conflictos de interés con los laboratorios fabricantes -Gardasil está producida por la citada entente de laboratorio pero hay otra marca, Cervarix, de GlaxoSmithKline-.

Yo se lo escribo, TODAS las sociedades que utilizaban entonces los laboratorios tenían o habían tenido relación económica con estas industrias, la mayor parte con los propios fabricantes de la vacuna en cuestión. En concreto, sobre cómo GlaxoSmithKline ha financiado la Asociación Española de Pediatría (AEP) hemos publicado en este blog (y seguro que fruto de un mal entendido también, tras ello desapareció su rastro).

Otro de los olvidos de la información de eldiario.es es que desde el principio de la vacunación contra el papiloma se desarrolló una campaña pro moratoria firmada, entre otros, por más de la mitad de los catedráticos de Salud Pública de España. Si citase eso el periodista ayudaría a entender porqué ahora más allá de la moratoria se solicita la retirada. El autor además, desprecia a los médicos y científicos independientes que piden la retirada y justifica, da por normal, los conflictos de intereses en Ciencia que tanto daño están haciendo a la misma. Los datos que ofrece VAERS, la entidad encargada de la farmacovigilancia de vacunas en Estados Unidos son que más de 100 niñas han fallecido tras vacunarse del papiloma, no las 32 del artículo. En concreto son 119.

Ya que se citan en el post a David Moreno, la cara visible de la interesada AEP en temas de vacunas y Xavier Bosch, comentar que uno de los autores del informe técnico elaborado a instancias del Ministerio de Sanidad para decidir sobre la conveniencia o no de vacunar a la población infantil con este producto fue Bosch. Éste, como reconoce en el artículo, ha participado en eventos patrocinados por los fabricantes de la vacuna, junto a otros científicos del Instituto Catalán de Oncología, que ha sido financiado por Merck, entre otras muchas farmacéuticas. También participó el otro día en la jornada de Sanofi Pasteur, Merck, Sharp & Dohme (MSD) y El Mundo.

Por cierto, como tratamos sobre documentos y consensos, el estudio económico con el que los directores autonómicos de Salud Pública estudiaron si se subvencionaba la papilomática vacuna -y fue que sí, que había que pagar con dinero público el invento- estuvo financiado por el otro fabricante GlaxoSmithKline. A lo mejor al autor del post esto también le parece normal, total si la mayor parte de los ensayos clínicos de medicamentos los financian las compañías farmacéuticas porqué no recurrir a su ayuda financiera también para los estudios públicos sobre la viabilidad tanto técnica como económica de los productos que intentan colocar en el mercado. Delirante.

Si queréis buscar en internet las pruebas de lo de Bosch o esto último no perdáis el tiempo… estaban. Suerte que uno todo lo guarda:

Laura Ferrando, “Xavier Bosch: Falta decidir si se subvenciona la vacuna del VPH en adultas”, DiarioMedico.com, 27 de febrero de 2007, http://www.diariomedico.com/edicion/diario_medico/mi_dm/oncologia/actualidad/es/desarrollo/743786_05.html Consultada el 5 de enero de 2009.

Todo esto menuda fábrica de presuntos “antivacunas”.

Leer más...

El sábado 15 diciembre estaba convocada en Vigo una jornada sobre salud de las mujeres en la que intervendrían varias profesionales sobre temas polémicos, entre ellos el de la vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH). Para abordar este tema llamaron a Alicia Capilla, presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP) y acepté la invitación. Pero el acto ha sido censurado y su organizadora, la eurodiputada gallega Lidia Senra, como la citada asociación, desacreditada con el sambenito de “antivacunas”.

Hoy la Inquisición no actúa pero sus modos perviven. El sambenito era una prenda utilizada originalmente por los penitentes católicos para mostrar público arrepentimiento por sus pecados y más adelante por la Inquisición española para señalar a los condenados por su tribunal, por lo que se convirtió en símbolo de la infamia. Parece que en nuestros días confiar en que una inmunización es buena para tus hijas pero con tan mala suerte que las cosas no salen bien y sufres graves secuelas, te convierte en un apestado.

No eres víctima de esas vacunas. No eres una persona afectada por sus efectos secundarios, eres “antivacunas” y has de penar por ello, pasear tu dolor y soportarlo como puedas y pedir perdón público. ¿Cual es tu pecado? Ser un ejemplo vivo de que algo no funciona como nos han contado. Que los sistemas de vacunaciones no son perfectos y que miles de jóvenes en todo el mundo, mujeres sanas que buscaban prevenir una enfermedad, el cáncer de cuello de útero, están enfermas, algunas de por vida y no saben porqué. ¿Qué hicieron mal?

Alicia Capilla, presidenta de la AAVP, atiende a medios de comunicación.

Como explica Capilla:

Lo que somos es afectadas, no antivacunas. La Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma, no es un movimiento ‘antivacunas’, si lo fuéramos, no nos habríamos vacunado”.

Cuando en el año 2007 se tomó la decisión de incluir las vacunas del papiloma en el sistema sanitario público, muchos profesionales de la salud, más de 8.000, decidieron expresar su oposición a través de un documento en el que pedían una moratoria en la aplicación de la vacuna del virus del papiloma.

A pesar de las advertencias de dicho documento sobre la eficiacia y seguridad de estas vacunas, se incluyeron en el calendario de vacunaciones de nuestro país en 2008, por lo que las adolescentes de 14 años de edad comenzaron a vacunarse en otoño de ese mismo año.

Nuestro drama -explica Capilla- comenzó en febrero de 2009, cuando dos adolescentes valencianas tuvieron que ser hospitalizadas afectadas por los efectos adversos de esos productos. Desde entonces, otras muchas niñas y jóvenes los padecen -exigiendo que se les escuche- o permaneciendo en el anonimato.

Negar la obviedad de que todos los medicamentos pueden provocar efectos adversos es, cuanto menos, una necedad. Las autoridades sanitarias negaron entonces -y continúan negando- que la vacuna fuera la causa de los graves problemas de salud que padecían las niñas. Este no reconocimiento, nunca se debió a la ignorancia de quienes lo sostuvieron, sino más bien a otro tipo de intereses poco altruistas, que la Justicia tendrá que investigar en algún momento”.

Si la ignorancia no es admisible como pretexto, aún lo es menos el trato vejatorio y denigrante que, incomprensiblemente, recibieron las víctimas y sus familias en el hospital, por no tratar la infamia, hábilmente difundida, de que las niñas estaban simulando.

Nunca antes nos hemos sentido tan discriminadas como mujeres. Que las mujeres, por el hecho de serlo tengamos que aguantar que nos tilden de histéricas es algo que en pleno siglo XXI no se puede consentir, pero que se utilice además este sambenito como argumento científico es algo realmente inaudito.

Nunca antes nos hemos sentido tan desprotegidas y tan engañadas”, continúa la coordinadora de la AAVP.

Y continúa:

Durante estos diez años, las jóvenes y las familias hemos tenido que soportar un calvario. Al principio, los primeros casos (los de Valencia) parecían ser únicos en el mundo, pero no eran casos únicos y las autoridades lo sabían. No había más que consultar las notificaciones de posibles daños que se habían cursado tanto en nuestro país como en otros países antes de los casos de Valencia.

En el porqué de esta gran mentira y en la constatación de que no tenían ninguna intención de reconocer algo tan simple como que un medicamento provoca efectos adversos, está el origen de la AAVP. Nació, por lo tanto, por la ineficacia de los responsables de la sanidad, que en ese momento tenían el deber de velar por la salud de nuestras hijas y que optaron y siguen haciéndolo, por mirar hacia otro lado para zanjar un problema, que temen les estalle entre las manos”.

Así pues, nos encontramos ante una situación incomprensible en un estado de derecho: elevar a razonamiento científico lo que no es más que un prejuicio reprobable e impropio de sociedades, que como la nuestra, aspiran a la verdadera igualdad. Ser mujer no puede ser en ningún caso justificación para estigmatizar a las enfermas.

Desde el año 2009 -prosigue Capilla- hemos solicitado a las autoridades sanitarias de nuestro país que se informe a los ciudadanos de los posibles riesgos de las vacunas del papiloma, que se realice una farmacovigilancia efectiva y se reconozcan los efectos adversos que nuestras hijas han padecido tras recibir estas vacunas. Desgraciadamente, se nos ha ignorado como colectivo. Primero diciendo que esta vacuna no produce efectos adversos, después argumentando que somos las víctimas las causantes de nuestras enfermedades y por último llamándonos antivacunas“.

En el último informe que la Agencia de Medicamentos y Productos Sanitarios, aparecen datos que nadie debe desdeñar, ni pasar por alto. Desde la inclusión de las vacunas del Papiloma en nuestro país en el 2008, se han registrado hasta ahora un total de 1.283 notificaciones. Ya que las afectadas suelen sufrir más de un efecto adverso se eleva a 3.832 el número de reacciones hasta junio de 2018.

Es importante mencionar que el 43% de las notificaciones registradas en el primer semestre de 2018 son casos graves. Tampoco podemos obviar que en nuestro país hay siete notificaciones con desenlace fatal.

En la base de datos de la Agencia Europea del Medicamento figuran las notificaciones registradas hasta noviembre del 2018 con las tres vacunas del papiloma que existen en el mercado, Gardasil tiene un total de 16.720 notificaciones de reacciones adversas, Gardasil 9, 1.956, mientras que Cervarix tiene 6.983.

Llama la atención las más de 300 notificaciones de reacciones adversas con desenlace fatal registradas en dicha base de datos.

Exigir que las autoridades de nuestro país actúen con la debida diligencia, apoyando a las víctimas, realizando una labor de farmocovigilancia efectiva e independiente e informando de los posibles riesgos que una práctica médica puede acarrear en personas sanas, no significa que seamos antivacunas.

Desde nuestra asociación no dudamos de que las vacunas constituyen una de las medidas sanitarias que mayor beneficio ha producido y sigue produciendo a la humanidad. Previenen enfermedades que antes causaban grandes epidemias, muertes y secuelas, por esa razón nos vacunamos.

Pero tampoco podemos olvidar que las vacunas se aplican a personas sanas y no pueden acarrear mayores problemas de salud que el que intentan evitar y que cuando éstos se producen -como con cualquier otro medicamento- el Estado tiene la responsabilidad y la obligación de apoyar y de ayudar a las víctimas“, concluye la presidenta de la asociación de afectadas.

Leer más...

Más datos sobre los efectos secundarios que pueden provocar las dos vacunas contra el virus del papiloma humano (VPH). La Sanidad francesa, a través de quienes ejercen labores de farmacovigilancia, ha emitido un informe sobre los daños que se han notificado en el país vecino de España: las autoridades han recibido 801 avisos de graves reacciones adversas tras estas inmunizaciones.

Leer más...