¿Quién se acuerda del remdesivir, el primer fármaco que se aprobó para la Covid-19?

El otro día hice un repaso no exhaustivo de algunos tratamientos utilizados en epidemias y pandemias, como Tamiflu. Alguien me apunta que también merece la pena comentarse lo del antiviral remdesivir.

Se utilizaba en pacientes de Covid hospitalizados cuando ya no tenían virus porque estaban en la fase inflamatoria y se retiró por sus nefastos efectos adversos.

La propia Organización Mundial de la Salud (OMS) lo admitió. En plena ola de entusiasmo se vendió con la única evidencia de un estudio que decía que reducía un 20% el tiempo de hospitalización, sin bajar la mortandad. Luego se vio que ni eso.

Y es que existe un informe que ha publicado la FLCCC, organización creada en enero de 2020 por el Dr. Paul E. Marik, profesor de medicina y jefe del Departamento de Neumología en la Eastern Virginia Medical School, que reúne a un grupo de prestigiosos médicos e investigadores norteamericanos que han desarrollado algunos de los protocolos de tratamiento de la Covid‐19 más utilizados.

Pues bien, dicho trabajo hace una revisión de los principales medicamentos utilizados contra la enfermedad, y concluye que tratamientos como la hidroxicloroquina, el remdesivir, el interferon y el suero de convalecientes, que en su día despertaron grandes esperanzas, luego mostraron tener poca o ninguna eficacia.

Lejos va quedando ya el verano de 2020, pero es bueno hacer memoria. Entonces la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) recomendó la autorización para la comercialización «condicional» de Veklury (remdesivir).

Fue el primer tratamiento para Covid-19 en adultos y adolescentes de 12 años en adelante.

Los datos de eficacia y seguridad sobre remdesivir se evaluaron en un período de tiempo excepcionalmente corto, como cuenta la propia EMA, a través de un procedimiento de revisión continua que es algo que hace esta Agencia en casos muy concretos, como una emergencia de salud pública; analiza los datos según le van llegando de sus propietarios, en este caso el laboratorio que desarrolla Veklury.

Se concedió el permiso a Gilead para vender su remedio de manera condicional porque no estaban aún todos los datos.

La eficacia que presentaba el medicamento (datos siempre ofrecidos por el laboratorio y protegidos por «secreto comercial»figura legal que permite a las farmacéuticas dar sólo lo que les interesa) no es espectacular que se diga. Los pacientes tratados con remdesivir se recuperaron después de aproximadamente 11 días, en comparación con 15 días para quienes recibieron placebo (sustancia inerte).

Este efecto no se observó en pacientes con enfermedad leve a moderada pues el tiempo de recuperación fue de cinco días tanto para el grupo remdesivir como para el grupo placebo.

Para quienes padecían la enfermedad grave, que constituían aproximadamente el 90% de la población del estudio, el tiempo de recuperación fue de 12 días en el grupo de remdesivir y 18 días en el grupo de placebo. Sin embargo, no se observaron diferencias en el tiempo de recuperación en pacientes que comenzaron a recibir remdesivir cuando ya estaban en ventilación mecánica.

Así que se aprobó un fármaco que sólo era útil para determinados casos de enfermos por Covid-19, pero cuyos datos sobre eficacia y seguridad sencillamente es que no estaban aún. Eso sí, lo que estuvo decididísimo fue su precio.

La compañía Gilead anunció un precio único para remdesivir de unos 347 euros por dosis en países desarrollados. El coste del tratamiento por persona aproximadamente 2.079 euros.

Hace cinco años esta farmacéutica protagonizó uno de los escándalos más grandes de especulación con el precio de los fármacos.

¿Os acordáis del medicamento contra la hepatitis C marca Sovaldi (sofosbuvir)?

Este polémico fármaco es el más usado para dicha enfermedad, pero su caso se hizo famoso por el altísimo precio que su fabricante, también Gilead, llegó a cobrar por él 1.000 dólares por pastilla.

Por poner en contexto esta cifra, se trata de un producto que cuesta producirlo entre 57 y 115 euros. En India, China, Brasil o Argentina se plantearon rebelarse ante el abuso de los laboratorios

Y no era la primera vez que a Gilead se le permitía un trato tan ventajoso. Por lo que cuento en el texto que ha dado pie a este post: durante la «epidemia» de gripe aviar de 2005 se lucró de manera abusiva con las ventas de su malísimo fármaco antiviral Tamiflu y durante la no pandemia de gripe A de 2009 lo hizo a mayor escala todavía.

Una empresa experta en darnos el medicamento que «necesitamos» en el momento oportuno ¿que no?

Si sufre daños contacte con nosotros para analizar su caso.

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