¿Ansiedad, angustia, miedo? A veces todo puede salir bien

¿Quién no ha pasado por esto que voy a contaros? Es sobre la ansiedad y los problemas de salud mental. Sí, aún un tabú hoy en día pero de lo que cada vez hablamos más, por suerte. Me ha llegado un libro que se publica hoy: Todo saldrá bien (a veces), de René Merino. En él se explica todo esto.

Tras una época de angustia desencadenada por la pérdida de trabajo, el autor, Merino, entra en una espiral de síntomas (ansiedad, insomnio, ataques de pánico…) que condicionan su vida hasta el punto de no poder seguir con su rutina habitual: uno de esos momentos en la vida en los que alguien «se rompe».

René lucha contra sus fantasmas y sus prejuicios hasta que al fin busca ayuda profesional… y empieza a remontar.

Al hacerlo, nos abre los ojos a través de ingeniosas viñetas, alguna de ellas muy brillantes (es un libro breve y gráfico).

Por ellas pasan nuestras propias ideas preconcebidas y nos hace partícipes de un emotivo viaje hacia la sanación en el que muchos nos veremos reflejados.

Lo he leído y es cierto que uno se ve reflejado en diversos momentos.

Cuando llegan este tipo de problemas solemos sentir que no son lo suficientemnete graves como para quejarnos, ni pedir ayuda así que decidimos ignorarlos

hasta que la cosa se pone insoportable.

Confiamos en levantarnos al día siguiente encontrándonos bien ya como el que supera un simple catarro. Hay que pedir ayuda aunque existan personas, como quien escribe esto (y el autor del libro) que nos resistimos a pedir ayuda, nos cuesta.

René tuvo suerte. Visitó a una psiquiatra que se preocupó por él e incluso le mandó a un psicoterapeuta.

También pasó por el rosario de psicofármacos al uso. Por suerte para él, sobrevivió a todo ello (para entender lo que escribo podéis leer mi entrada titulada Las consecuencias de «medicalizar» con peligrosísimos antipsicóticos, con 1.300 comentarios de usuarios).

A veces uno tiende a enfadarse y a culparse por su propio malestar«, argumenta el autor.

Acudir al psicólogo no trata de recibir soluciones, sino herramientas para actuar cuando las cosas no resultan como las esperamos. René desmitifica la idea oscura y tenebrosa del pedir ayuda profesional cuando tenemos problemas.

Yo hace unos días acudí por primera vez en mi vida a un psicólogo. Me llamó mucho la atención que el hombre recibe a cada uno de sus pacientes con un cuarto de hora de diferencia entre uno y otro y no tiene sala de espera.

Y lo hace así porque, por su experiencia, como vivo en un pueblo (de cierto tamaño pero pueblo), todo el mundo se conoce y el qué penasarán si me ven en el psicólogo está a la orden del día.

Todavía hoy existe estigma para quienes tiene problemas de orden mental (o de desorden mental, psicológico o emocional; en realidad prácticamente todo el mundo en algún momento de su vida se encuentra mal). Hay tabú aún.

Perdamos el miedo a que nos ayuden que si lo dejamos las cosas pueden empeorar.

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