Existe relación entre las píldoras anticonceptivas orales y la depresión

Los efectos secundarios de los fármacos anticonceptivos, sobre todo los daños físicos, son bastante bien conocidos desde hace lustros. Menos tratadas son las reacciones adversas psíquicas, mentales. Existe relación entre las píldoras anticonceptivas orales y la depresión. Os lo cuento.

La anticoncepción de progestágeno parece crear una mayor propensión a los trastornos depresivos en mujeres vulnerables. Se requiere más investigación para determinar por qué algunas mujeres experimentan depresión y ansiedad provocadas por los anticonceptivos hormonales.

Otras mujeres que toman anticonceptivos hormonales no experimentan problemas de salud mental. En un buen post sobre este tema, el médico Rubén Roa, indica que los médicos tienen que considerar la historia dada por muchas mujeres de una clara relación temporal entre usar un anticonceptivo hormonal y el desarrollo de depresión.

Una extensa revisión sobre anticoncepción hormonal fue publicada a fines del 2021, sin embargo esta abordó muy bien los efectos adversos físicos, pero no hizo mención alguna sobre los efectos psicológicos de estas píldoras.

Comenta Roa, que una revisión sobre esto en Australian Prescriber señala que el vínculo entre los tratamientos anticonceptivos orales y la depresión se relaciona con la cantidad y el tipo de progestágeno que contienen estas pastillas.

Muchas de las píldoras anticonceptivas orales más antiguas, que contienen etinilestradiol, están relacionadas con problemas graves del estado de ánimo. Los fármacos anticonceptivos orales más nuevos que contienen formas fisiológicas de estrógeno pueden tolerarse mejor.

Es difícil saber bien hasta dónde llega el problema pero hay que tener en cuenta que las píldoras anticonceptivas con combinación de estrógenos y progesterona son el modo más común de anticoncepción para las mujeres en edad reproductiva.

El estrógeno y la progesterona influyen en la neuroquímica, la función cerebral y la actividad de los neurotransmisores ácido gamma-aminobutírico, serotonina y dopamina.

Hay evidencia que sugiere que el estrógeno es neuroprotector en el hipotálamo, el hipocampo, la amígdala y el tronco encefálico, protegiendo al cerebro de enfermedades neurodegenerativas, deterioro cognitivo y trastornos afectivos.

Los estudios de imágenes cerebrales funcionales han indicado que el estrógeno regula la activación de las regiones del cerebro implicadas en el procesamiento emocional y cognitivo.

A diferencia de los estrógenos, la progesterona no es neuroprotectora. La progesterona puede empeorar los síntomas del estado de ánimo.

Un amplio estudio mostró una asociación positiva entre el uso de un DIU que contiene levonorgestrel y la depresión, la ansiedad y los problemas para dormir en mujeres que no tenían estas afecciones antes del uso del DIU.

Una de las razones más comunes para la interrupción de las píldoras anticonceptivas orales son los cambios de humor o el aumento de los síntomas depresivos.

El mecanismo subyacente de cómo estas pastillas influyen en el estado de ánimo sigue siendo controvertido. Pero la relación existe.

Los profesionales de la salud deben reconocer el impacto de las hormonas gonadales en la salud mental y validar las observaciones de sus pacientes, promoviendo así una buena relación terapéutica.

El aumento de peso y la depresión parecen ser los principales problemas que impulsan el cambio de anticonceptivos orales. Es probable que los resultados mejoren con la toma de decisiones compartida para la prueba de un anticonceptivo en particular.

Pueden ocurrir malos resultados cuando los médicos niegan la relación observada de una mujer entre la depresión, los síntomas de ansiedad y el anticonceptivo.

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