Los fármacos de uso común que son un factor de riesgo ante la Covid por causar neumonía

El consumo de varios medicamentos de uso común aumenta el riesgo y las complicaciones de la neumonía (infección en los pulmones). En la actual situación de pandemia por SARS-CoV-2, hay que evitar en lo posible la neumonía/neumonitis y sus factores de riesgo. Dos sanitarios de prestigio como Joan-Ramon Laporte y David Healy nos cuentan qué fármacos usamos con regularidad que pueden ser un riesgo ante la Covid.

En medio de la pandemia por el actual coronavirus SARS-CoV-2 y la enfermedad que puede provocar, la Covid-19, es necesaria mucha prudencia con el uso fármacos de consumo frecuente que incrementan el riesgo de neumonía. Los medicamentos pueden hacer que ese riesgo de neumonía o neumonitis crezca porque deprimen la inmunidad y otros mecanismos de protección.

Un ejemplo son los tratamientos inmunosupresores, antipsicóticos, algunos analgésicos opiáceos o inhibidores de la bomba de protones (IBP), como omeprazol.

Estos producen sedación, que puede aumentar el riesgo de aspiración, porque deprimen la ventilación pulmonar y favorecen la aparición de atelectasias (ésta son causadas por una obstrucción de las vías aéreas o por presión en la parte externa del pulmón).

¿Qué fármacos aumentan el riesgo de neumonía?

Los antipsicóticos (aripiprazol, olanzapina, quetiapina, risperidona, haloperidol entre otros) se asocian a un riesgo 1,7 a 3 veces mayor de ingreso hospitalario por neumonía y de mortalidad por ello. Los principales mecanismos son la sedación e hipoventilación o los efectos sobre la inmunidad. Además estos fármacos pueden ser causa de discinesia respiratoria, que puede ser confundida con asma u otras enfermedades pulmonares y dar lugar a un tratamiento inadecuado.

A pesar de las advertencias, como extremar su uso en residencias de ancianos, los antipsicóticos son mayoritariamente prescritos a personas de edad avanzada en indicaciones no autorizadas, a dosis inadecuadas y por períodos demasiado largos. Sus daños son «considerables» en palabras de los autores del informe (que recomiendo leer entero pues esto sólo es un resumen), Laporte que es catedrático de Farmacología y Healy, profesor de Medicina de familia.

El consumo de fármacos anticolinérgicos también incrementa el riesgo de neumonía en 1,6 a 2,5 veces. Y son prescritos con frecuencia a personas de edad avanzada como el grupo anterior. Las estimaciones publicadas sobre prevalencia de consumo van de 4,3% a más de 20%. Y también pueden contribuir a la producción de atelectasias en el contexto de una infección respiratoria vírica.

Los analgésicos opiáceos causan depresión respiratoria con la hipoventilación pulmonar resultante; algunos de ellos (codeína, morfina, fentanilo y metadona) también tienen efectos inmunosupresores.

Incrementan el riesgo de neumonía y la mortalidad respiratoria en un 40 a 75%.

En Europa en los últimos años el consumo de opiáceos suaves y fuertes ha aumentado, sobre todo entre las personas de edad avanzada. Fentanilo y morfina son los opiáceos fuertes más consumidos y más recientemente oxicodona.

El tramadol es el opiáceo suave más usado. En dos estudios observacionales de publicación reciente, explican los citados investigadores, el consumo de tramadol, comparado con el de AINE (medicamentos antiinflamatorios no esteroides, como el ibuprofeno o la aspirina), se asoció a una mortalidad 1,6 a 2,6 veces más alta, sobre todo en pacientes con infección y en enfermos con enfermedad respiratoria.

¿Y qué hay de los populares medicamentos sedantes? Varios estudios han mostrado incrementos del riesgo de neumonía de 20% a 54% en consumidores de hipnóticos y sedantes, sobre todo los que se tomen junto con otros fármacos que deprimen el sistema nervioso central (opiáceos o gabapentinoides).

En los países europeos, el consumo nacional de hipnóticos y sedantes muestra amplia variabilidad internacional, desde cinco DDD (dosis media diaria) por 1.000 habitantes y día en Austria, a 68 en Portugal y se concentra en las personas de cierta edad. En Cataluña, un 38% de los mayores de 70 años toma por lo menos uno de estos fármacos.

En un estudio realizado en más de 130.000 pacientes, se registró un aumento del 26% en la mortalidad respiratoria en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) expuestos a inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), medicamentos aprobados para tratar la depresión.

Entre ellos están citalopram (Celexa), escitalopram (Lexapro), fluoxetina (Prozac), paroxetina (Paxil, Pexeva), sertralina (Zoloft).

En otros estudios se ha registrado un aumento del riesgo en pacientes expuestos a la vez a antidepresivo y a otros depresores de sistema nervioso central.

En parte, estos resultados pueden ser consecuencia de las alteraciones faríngeas que estos fármacos pueden causar, lo que llevó a que en ensayos clínicos sobre un antidepresivo, un 5 a 10% de los pacientes fueran diagnosticados de rinofaringitis cuando en realidad se trataba de efectos de la distonía (contracciones musculares involuntarias).

En presencia de un riesgo de Covid-19, un error diagnóstico puede ser causa de problemas.

El informe de Healy y Laporte es extenso y cuenta también sobre la gabapentina (Neurontin) y la pregabalina (Lyrica). En diciembre de 2019, la FDA (agencia estadounidense de medicamentos) advirtió de un aumento de riesgo de neumonía e insuficiencia respiratoria grave asociada al consumo de gabapentinoides, sobre todo junto a analgésicos opiáceos, hipnóticos y sedantes, antidepresivos y antihistamínicos.

O que la reducción de la acidez gástrica y el aumento de la colonización bacteriana gástrica e
intestinal inducida por estos fármacos, como el omeprazol, también pueden incrementar el riesgo de neumonía.

En el contexto de la pandemia por Covid-19, pacientes, cuidadores y oncólogos deben tener mayor conciencia de los posibles riesgos para ellos y para los demás de planificar y proseguir una quimioterapia paliativa en enfermos de cáncer.

¿Ibuprofeno o paracetamol para la fiebre? Si hay infección cuidado con el ibuprofeno vienen de contarnos, leedlo. Y cuidado con el consumo concomitante, a la vez, de varios de los tratamientos citados, que es muy habitual.

¿Conclusión?:

Durante la actual pandemia de Covid-19, todos los medicamentos deben ser críticamente revisados y desprescritos cuando sea posible, con el fin de disminuir no sólo el riesgo de neumonía y sus complicaciones, sino también otros efectos adversos que son causa frecuente de ingreso hospitalario.

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