Covid-19: Plasma de infectados, fármacos para el ébola o la malaria, todo se prueba para lograr un tratamiento

La pandemia de coronavirus Covid-19 está empujando a farmacéuticas e instituciones públicas a buscar un tratamiento para la enfermedad. Los ensayos clínicos y pruebas se han disparado, más que durante la pandemia anteriormente declarada, la de gripe A. Se ensayan tratamientos ya conocidos en otras infecciones y se usan algunos ya experimentados hace décadas, incluso el plasma sanguíneo de quienes han superado la enfermedad puede ser útil.

La hidroxicloroquina, un medicamento que actualmente se utiliza para tratar la malaria, ha dado unos primeros buenos resultados para atacar el virus. En Estados Unidos, su agencia de medicamentos, la FDA, está probándolo. Trump, en su línea, se ha apresurado a decir que su comercialización es inminente pero desde la FDA le han corregido:

Necesitamos asegurarnos de que en este mar de nuevos tratamientos entregaremos el medicamento correcto al paciente correcto en la dosis correcta y el momento correcto».

Durante las próximas semanas tendremos más información porque las autoridades reconocen que están presionando para tratar de acelerar los procesos, lentos per se. Conseguir un bien fármaco sería un puente hacia otras terapias que llevarán de tres a seis meses para desarrollarse. Osea, los medicamentos para el Covid-19 no son para ya.

Otras investigaciones se centran en la sangre de aquellos que ya han superado el coronavirus.

El plasma sanguíneo de quienes han superado el Covid-19 tiene muchos anticuerpos de esa lucha de su sistema inmunitario contra el virus con los que pueden fabricarse sueros muy útiles para enfermos en estado crítico.

En los hospitales de Nueva York ya se preparan para a utilizar este método para ayudar a los infectados, tal y como asegura la revista Nature en ese artículo que enlazo.

El método es sencillo y es algo ya conocido, uno de los estudios de caso más grandes ocurrió durante la pandemia del virus de la gripe H1N1 de 1918. Se trata de hacer una transfusión de sangre de alguien que ya ha superado la enfermedad a los infectados. Los anticuerpos que hay presentes en la sangre ya han sobrevivido al virus y han desarrollado una respuesta clara para combatirlo, una respuesta similar a la que ofrecen las vacunas.

Las pruebas estadounidenses no son las primeras. Los investigadores en China, han lanzado varios estudios utilizando el plasma. Los científicos aún no han informado sobre el estado y los resultados de estos trabajos. Pero cuando se analizado a personas gravemente enfermas y tratadas con esta técnica mejoraron… aunque luego empeoraron con lo que sugiere que la enfermedad podría haber estado demasiado avanzada para que esta terapia fuera efectiva. La mayoría había estado enferma durante más de dos semanas.

Otros estudios hechos antes ya concluían algo similar. Se cree que su uso debe ser antes de entrar en la UCI o en las 48 horas posteriores. Lo que evitaría el ingreso en las mismas y enfermos graves por Covid-19.

La hipótesis que pretende demostrar el uso del plasma pretende refutarse en un ensayo clínico que se está poniendo en marcha en España, tal y como confirma el Centro de Transfusión de la Comunidad de Madrid, uno de los organismos que, junto a varios hospitales públicos, participará en la investigación cuando esta tenga todas las autorizaciones pertinentes del Ministerio de Sanidad«. Es decir, aún no ha comenzado. Lo hará el laboratorio Grifols, eso sí e involucrará a unos 100 enfermos.

Lo que llama la atención es lo tarde que está estudiándose el asunto porque fue uno de los tratamientos que recibió Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que contrajo el ébola en España, quien recibió el plasma de una religiosa, Paciencia Melgar, que había conseguido superar la enfermedad.

Se da la circunstancia de que hay una familia de medicamentos que son muy útiles para infecciones, los interferones.

En concreto el Interferón Alfa 2b Humano Recombinante, creado por científicos del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba en la segunda mitad de los años 80 del pasado siglo.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) también aconseja el Interferón Beta-1B (IFNb).

En las últimas semanas a Cuba se le han acumulado solicitudes de más de 45 países de diversas zonas geográficas del planeta a fin de incorporarlo a sus arsenales terapéuticos, dado los resultados favorables de su empleo observados en China, Cuba y otras naciones.

En el enlace que he puesto de la Aemps tenéis todos los medicamentos recomendados para el Covid-19, incluso los que apuntan maneras pero aún no existen suficientes evidencias científicas de su eficacia y seguridad.

Vacunas aparte, otro día comentaremos las que están en proceso. Éstas tardarán más aún en llegar al público pues primero hay que determinar el genoma, algo que he ya hecho China, luego modificarlo para quitar lo dañino para el humano que haya en él y dejar la parte que genera resistencia. A continuación, hay que sintetizarlo y hacer pruebas en humanos y luego las fases clásicas de investigación, hasta tres para que el fármaco demuestre su eficacia y seguridad. Se puede recortar algo de tiempo, lo que es poco aconsejable, pero por muy rápido que sea tardará meses.

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