Anuncian un nuevo fármaco para la osteoporosis que amenaza con graves daños, como sus predecesores

Sale a la venta un nuevo medicamento que promete avances destacados en el tratamiento de la osteoporosis. ¿Será cierto o una nueva «mochila de efectos secundarios«? Lo primero no los sabemos bien pero lo segundo ya lo conocemos. Con problemas como la osteoporosis y sus fármacos se hace bueno aquello de que más vale prevenir.

Hace unos días os contaba que según los especialistas del Instituto Catalán de Farmacología, los medicamentos utilizados en la osteoporosis (la descalcificación de los huesos con obvio peligro de rotura de los mismos) tienen una eficacia modesta y producen numerosos efectos adversos, que pueden ser graves. Que es más eficiente prevenir las caídas que reforzar el hueso. Pero el marketing está por encima de las evidencias y de la propia razón y la agencia de medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha aprobado un nuevo medicamento, Evenity (romosozumab).

Desarrollado por Amgen en colaboración con la farmacéutica belga UCB se vende como la bomba (ya sabéis cómo son las cosas del marketing) porque restaura el hueso. El fármaco se ha hecho a partir de una mutación genética poco común que se ha observado en personas con huesos tan densos que nunca se rompen.

Es importante saber, no obstante, que está indicado sólo para las mujeres posmenopáusicas con riesgo elevado de fractura.

Como en el ámbito de los medicamentos y tratamientos médicos las buenas noticias no llegan solas, la FDA obliga al fabricante a mostrar una etiqueta de advertencia sobre la posibilidad de sufrir un mayor riesgo de ataques al corazón y de accidentes cerebrovasculares.

Hay que saber que las farmacéuticas que promueven el invento llevan años intentando que les aprueben su tratamiento. De hecho, el 2017 la propia FDA les denegó tal privilegio dado que en un estudio de Fase III con Evenity se asoció el fármaco a una mayor tasa de eventos cardiovasculares graves en mujeres posmenopáusicas con osteoporosis con alto riesgo de fractura.

Escribo este post porque no deja de ser paradójico que exista una epidemia silenciada de daños por los medicamentos para la osteoporosis y sigan comercializándose nuevos fármacos que prometen maravillas pero que nacen ya con una mochila de posibles daños nada desdeñables. El colmo de un medicamento es que sus efectos secundarios sean incrementar un problema ya existente del que tratamos de salir. Es lo que hace el fármaco Prolia, usado para la osteoporosis. Prolia los rompe.

Especialistas del sector están expresando su honda preocupación ante lo que consideran un problema de salud pública “de enorme magnitud”. Pero es que la otra línea de tratamientos para la osteoporosis más usada, los llamados bifosfonatos, no se queda corta tampoco. En el Bufete Almodóvar & Jara conocemos bien el Caso Fosamax (otras marcas de estos fármacos son Actonel Boniva) y los daños por los medicamentos bifosfonatos pues estamos demandando judicialmente por dos casos y analizamos con regularidad otros.

Una de las claves está en el uso prolongado y sin control de los mismosUn documento de la citada FDA, demuestra que dicho organismo obligó ya en 2010 a incluir en la información del medicamento Fosamax (en los prospectos en España y en su Ficha técnica) que puede ocasionar fractura de fémur, entre otros problemas de huesos. ¡Un fármaco que se receta para la osteoporosis (degeneración de los huesos, recordemos) causa daños en los huesos!

Así que las dos líneas de medicamentos más recetados para esta enfermedad te pueden romper o dañar los huesos que es lo que pretendes evitar y como alternativa ahora va ha haber otro medicamento que te reconstruye el hueso pero te amenaza con posibles infarto cerebrales o de corazón…

Más vale prevenir, desde luego. Y es que pese a que constantemente nos venden la idea de que sin estos avances médicos nuestra vida no sería la misma, hay mucho márketing y poca evidencia en la medicina, como observamos (o hay evidencias, pruebas, que pueden salir carísimas).

Un problema de la osteoporosis es que no suele ofrecer síntomas y casi siempre se descubre cuando se produce una fractura. Pero hay herramientas naturales para prevenirla. Por ejemplo, una adecuada nutrición. En concreto con los alimentos que llevan calcio y vitamina D. Estos micronutrientes se hayan en los pescados azules (boquerón, sardina, anchoa). Además de calcio proporcionan vitamina D, que favorece su absorción.

También hay mucho calcio en las legumbres y especialmente los garbanzos y la soja. Los frutos secos (almendras o avellanas). Semillas de sésamo, verduras de hoja verde y en especial acelgas, espinacas y berros. Y los mariscos (gambas y langostinos) o las algas.

Alimentarse bien y realizar ejercicio físico, los deportes ideales: montar en bicicleta, nadar o caminar. Además de lo que comentábamos al principio, prevenir las caídas tomando algunas medidas de sentido común.

Todo esto como veis es muy sencillo y razonable y sirve para no tener que jugar a la ruleta rusa de los fármacos supermodernos y superprometedores que luego a una parte de sus consumidores/as les hacen mas mal que bien.

Un Comentario a “Anuncian un nuevo fármaco para la osteoporosis que amenaza con graves daños, como sus predecesores”
  1. Rafael Domínguez Losada

    Qué bueno sería que en vez de tanto mercantilismo «recetaran» una dieta equilibrada (sin lácteos, azucares ni hidrocarbonados refinados) y programas de ejercicios eficaces y fáciles de realizar, con los que mantener o incluso aumentar la densidad de los tejidos (huesos, músculos, etc.).

    Pregunto: ¿Por qué no se consideran delito estas otras prácticas al uso? Aunque para mí la respuesta es obvia y de forma resumida es que, en esta historia bimilenaria (y vamos ya por el tercer milenio), hay quienes se benefician enormemente de todo tipo de enfermedad de las masas (de la enfermedad física como de la espiritual).

    Todo está trabado, entrelazado, pero pedirles una visión histórica a las mayorías sería algo así como hacer de Quijote y correr el riesgo de que le den a uno de «zumbado», sobremanera por los sapos encargados de soltar sus babas venenosas en contra de quienes defienden la transparencia por contraposición a los grandes intereses establecidos sobre la base de la moderna esclavitud. Para aclarar el entendimiento de forma simplificada voy a traer aquí una frase evangélica, pese a que yo soy panteísta: «La verdad nos hará libres». Pero es que la verdad no interesa a nuestros esclavistas y ésta no suele predominar. Así que a «joderse» toca y me temo que va a seguir tocando hasta el fin de los tiempos.

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