¿Qué puede haber más peligroso que los «antivacunas? Los «anti algunas vacunas»

Durante años diferentes instituciones y medios de comunicación nos han explicado el peligro que supone la existencia de personas «antivacunas». Ahora aparece un nuevo concepto o etiqueta difamatoria que aúna a una comunidad mucho más peligrosa: los «anti algunas vacunas».

Era de esperar, el diario El Periódico nos avisa: Cuidado con los anti algunas vacunas. Por lo visto, los «antivacunas», aquellos que «se oponen radicalmente al uso de cualquier tipo de medicamento diseñado para proteger a los más pequeños de enfermedades, siguen siendo hoy en día un movimiento minoritario».

Obsérvese la manipulación, no sólo se oponen a usar vacunas sino cualquier fármaco… Para ser un movimiento minoritario hay que ver lo que se ha publicado sobre ellos. Y es que en España se mantienen coberturas vacunales elevadas según los pediatras más cercanos a los laboratorios (vaya que estos están bien informados).

Los anti algunas vacunas, en cambio, surgen ahora como la principal amenaza con la que se ataca la validez de la vacunación sistemática. Los defensores de esta corriente, a diferencia de sus homólogos un tanto más radicales, ‘tan solo’ reniegan de la eficacia de determinadas vacunas, como la de la gripe, el papiloma humano, la triple vírica (sarampión, rubéola y paperas) o la de la hepatitis. Y, a partir de aquí, siembran la duda sobre todas las demás herramientas del sistema sanitario», nos explican.

Lo cierto es que hay muy pocas personas que estén en contra de todas las vacunas, por sistema pero hay muuuuchas que sí tiene dudas sobre diferentes inmunizaciones o aspectos concretos de las mismas.

Es normal, no hay nada perfecto y las vacunas y los protocolos por los que se aplican tampoco.

Hay quienes quieren que las vacunas sean un tema tabú, que no se puede cuestionar y por eso ahora el objetivo que parece marcarse es el de quienes tienen dudas no suficientemente resueltas, quizá por falta de transparencia de los sistemas, por intereses comerciales, por ideología, una mala entendida defensa acérrima de las vacunas, etc.

En realidad, no es que haya ahora personas que «están en contra de algunas vacunas». No. Lo que hay es un ámbito muy complejo, con muchos matices (hay vacunas que son muy efectivas y otras poco, unas son más seguras que otras e incluso algunas son muy necesarias mientras que otras se recomiendan para enfermedades de baja prevalencia). Y esto no quiere reconocerse y las dudas no se explican. Eso genera confusión.

No es sólo que la vacuna del papiloma esté cuestionada por la comunidad médica y científica desde el primer día (cuidado, la mitad de los catedráticos de salud pública no unos «gurús, curanderos y médicos de dudosa reputación», como indican las autores de la información que comentamos). Es que también es la que más reacciones adversas con resultado de muerte ha protagonizado en los sistemas oficiales de notificaciones de posibles daños.

No se sólo que la vacuna de la gripe sea un fracaso año tras año por su falta de eficacia. No. Es que en vez de explicar bien la necesidad de la vacuna del sarampión y la realidad sobre la eficacia de la vacuna, cuando se estudian bien los brotes de esa enfermedad que están produciéndose observamos que  casi el 50% de los afectados estaban bien vacunados, como se demostró en Canadá (Ontario) en el mayor brote hasta ahora en el norte de América.

En Navarra, los datos del penúltimo brote son que el 38,2 % (13 casos) de afectados por el sarampión estaban vacunados con corrección.

Algo falla en la eficacia de la vacuna pero se ha preferido hacer campaña culpando a los «antivacunas» (ahora supongo que hay que incluir a los «anti algunas vacunas»).

Y no es sólo eso, es que la vacuna del meningococo B, Bexsero, es la estrella del calendario privado de vacunas pero la incidencia de la enfermedad en España es baja y decrece; la eficacia del producto es del 70% (baja); no está incluida en el calendario oficial de vacunaciones (por eso escribo “privado”); y las angustiadas familias que la desean han convertido España en uno de los grandes clientes del laboratorio que la vende en monopolio, GlaxoSmithKline (GSK): el 17% de las ventas mundiales a 106 euros la dosis (se ponen cuatro). Y todo esto a la gente le mosquea.

No es todo, podríamos seguir para que veáis que hay motivos para hacerse preguntas sobre algunas vacunas e irregularidades que se cometen en los sistemas de inmunizaciones. Si nos preguntásemos quién puede ser la persona más influyente en España en el ámbito de las vacunas, con probabilidad reconoceríamos que es Francisco Salmerón García. Desde 1990 y hasta 2015 trabajó en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), siendo su Jefe de División de Productos Biológicos, en la que se inserta todo lo concerniente a las vacunaciones.

Pero le cesaron por incómodo, porque entre otras cosas ha denunciado públicamente cómo se cambió la indicación de la vacuna de la varicela por presiones de un lobby contra la evidencia científica que concluía que había que dejar su aplicación como estaba: recomendada en mayores de 12 años si no han pasado de manera natural la enfermedad.

Otro ejemplo: cuando las familias que componen la Asociación de Afectados por Vacunas (AxV) han analizado en un laboratorio independiente los componentes de la vacuna que administraron a sus hijos dañados o fallecidos han descubierto que el producto lleva más aluminio (tóxico para el sistema nervioso) del que anuncia la ficha técnica de la vacuna. Es algo escandaloso que pasa desapercibido, sin que nadie lo explique.

Y el arrinconamiento y olvido para quienes padezcan reacciones adversas graves pues tiende a considerarse que son un «mal ejemplo» para un ámbito, el de las vacunas, «casi perfecto».

El sistema debe mejorar pero ni laboratorios, ni administraciones, ni comunidad científico médica fundamentalista, quieren saber nada de ello.

No quieren mejorar el sistema, prefieren buscar cabezas de turco a los que señalar como culpables para esconder sus errores e irregularidades y no dudan incluso en denigrar a las víctimas de alguna vacuna como la del papiloma.

Para entender todo esto hay que saber que las personas verdaderamente antivacunas son minoría entre la minoría y por ello no son un peligro. La perversión del término «anti algunas vacunas» es que en realidad se refiere a personas que son pro vacunas, que están a favor de los sistemas de inmunización y usan las vacunas, pero son críticos con algunos aspectos y vacunas en concreto. Los responsables si ocurre alguna desgracia son quienes no resuelven las dudas de la población, que tiene todo el derecho y el deber de informarse para opinar y elegir.

6 Comentarios a “¿Qué puede haber más peligroso que los «antivacunas? Los «anti algunas vacunas»”
  1. Elena García

    Gracias por tus artículos. Te paso link de un video de Wakefield

  2. Rafael Domínguez Losada

    Eres formidable, Miguel y agradezco tus trabajos. Gracias por tu objetividad al tratar sobre tan grave problemática con que se afecta a tantos menores (y no menores), que debido a ello llegarán a adultos con una salud e inteligencia socavadas, los que lleguen.

    Creo que habría una forma de demostrar los beneficios o perjuicios de ser vacunados masivamente, de serlo solo con vacunas consideradas como válidas o convenientes por los críticos incómodos para el sistema, y no de no serlo en absoluto: Sería el separarlos a unos de otros en lo posible (sobremanera en las escuelas), para estudios nacionales a medio y largo plazo, a fin de ver las consecuencias en cuestiones de mortalidad, morbilidad y efectos sobre el mejor o peor desarrollo físico y psicológico. Y ello sobre la base de una correcta nutrición bio-ecológica ajustada a las respectivas individualidades bioquímicas y sus respectivos sistemas nerviosos (excitados o pasivos), según los más efectivos nutricionistas con probada experiencia clínica y fabulosos resultados en la recuperación de enfermos cronificados por el arrogante sistema «médico» oficial y sus cipayos (y hago referencia a los cipayos porque en Asturias tenemos el dicho de que «tanta culpa tiene el que mata, como el que tiene por la pata»).

  3. Alejandro

    No entiendo donde esta la critica en que el 50% de los afectados estuvieran vacunados. Teniendo en cuenta que la población vacunada es mayor que la no vacunada, esa estadística demuestra, sin lugar a dudas, que estar vacunado reduce la probabilidad de sufrir la enfermedad.

    • Miguel Jara

      No sería tanto una crítica como la demostración de que la efectividad de la vacuna no es buena pues rondaría el 50% (muchas personas se la ponen asumiendo riesgos propios de toda intervención sanitaria, para nada).

    • Rafa

      Al contrario, yo creo que precisamente indica que su supuesta protección es baja, dado que hay el mismo porcentaje entre vacunados y no vacunados y que además contradice el mantra de que si te vacunas no pasas la enfermedad. El sarampión es una enfermedad leve si se pasa de niño y es un gran error poner esta vacuna. Yo lo pasé de niño, sin ningún problema como todos los de mi generación y estoy prtegido de por vida, no como en el caso de la vacuna. Y esto es aún más flagrante en el caso de la varicela, una enfermedad muy leve si se pasa de niño y que además contribuye a reforzar y consolidar el sitema inmunológico, no como está pasando ahora. Y eso sin meter en la ecuación el riesgo que se asume al poner estas vacunas, que causan graves secuelas a muchos niños, a pesar de que se oculte.

  4. Madre confundida

    Hola, me cuesta encontrar informacion sobre las vacunas de las q no se hablan tanto de las que si se consideran adecuadas poleo, tetanos? Nose el resto de las que estan en el calendario oficial.
    Podria decirme cuales si considera adecuadas.

    Muchas gracias

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