Más Aristóteles y menos fármacos para tratar el TDAH o déficit de atención e hiperactividad

Marino Pérez Álvarez, Doctor en Psicología y Catedrático de Psicología de la Personalidad de la Universidad de Oviedo, ha escrito un libro titulado Más Aristóteles y menos Concerta que sigue la línea valiente de Volviendo a la normalidad, un texto que desvela la invención del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), no tanto como concepto, que es evidente que existe, sino como enfermedad, como entidad clínica que merezca un diagnóstico y un tratamiento.

Para este profesor, con el TDAH hay más retórica y metafísica que ciencia:

Los falsos consensos establecidos por expertos plagados de conflictos de interés y promovidos por la industria del ramo vienen a ser una versión pseudocientífica del argumento de autoridad si es que no de dogmas promulgados por concilios eclesiásticos, aquí reuniones de expertos financiadas por la industria».

Así es como se creó un concepto que no responde a ninguna enfermedad real. La posverdad de la falta de atención de los niños o su «hiperactividad».

Para el psicólogo, los criterios diagnósticos actuales del TDAH no sirven para delimitar unas categorías respecto de otras ni tampoco respecto de la normalidad, ni para predecir la evolución o respuesta a tratamientos ni tampoco para definir lo que es algo, su validez conceptual.

La posición crítica no puede negar sin más su existencia bajo el supuesto de que es una ‘invención’. Porque no por ser una invención deja de constituir una realidad fáctica, práctica e institucional» pero «el hecho de que sea real no quiere decir que su realidad sea clínica, natural, una enfermedad o algo así».

Los diagnósticos no solo clasifican, segregando a unos niños respecto de otros, sino que son interiorizados por los propios niños cuando se identifican con el diagnóstico recibido, adoptándolo, justificando su comportamiento:

Un diagnóstico carente de validez discriminante en sentido técnico psicométrico (sin criterio para diferenciar normal/patológico), termina por discriminar en el sentido de excluir y sacar de la normalidad”.

El TDAH puede existir, ya escribo que como concepto, pero su abordaje, como nos enseña este profesor y recoge el médico y presidente de No Gracias, Abel Novoa, en el segundo enlace que he puesto, nunca puede ser un medicamento con pretensiones de arreglar un cerebro averiado y que se comporta más como dopaje que como un tratamiento reparador o curativo (los estimulantes mejoran el rendimiento en personas con diagnóstico de TDAH y sin diagnóstico de TDAH).

Hoy con el TDAH todos los intereses (de la industria que vende medicamentos, de los profesores que nada pueden hacer contra una «tara», de los padres que pueden explicar el comportamiento de sus hijos sin mirar hacia dentro, de los políticos que pueden explicar parte de las tasas de fracaso escolar debido a la prevalencia de la enfermedad, etc), excepto los de los niños, apuntan a naturalizar el TDAH, es decir, definirlo como una entidad biológica con tratamiento específico farmacológico.

Marino Pérez dedica buena parte del libro «aristotélico» a desmontar ese argumento.

Y también dedica mucho espacio en él a redefinir qué es lo que llamamos TDAH y por último, a hacer propuestas alternativas concretas de abordajes terapéuticos en su parte final pues no es sólo criticar o desmontar una falacia sino mostrar propuestas para superar el problema. Éste en última instancia en que se abusa de fármacos como el metilfenidato en la infancia y que eso puede acarrear daños en niños que «padecen un concepto» pero no una enfermedad, siempre según la línea argumental de este psicólogo.

El libro de Pérez Álvarez se presenta en FNAC de Goya (Madrid) mañana 14 de marzo a las 19 horas.

Un Comentario a “Más Aristóteles y menos fármacos para tratar el TDAH o déficit de atención e hiperactividad”
  1. Medicamentos que matan

    Hola. Tenían que meter en la cárcel a estos sicopatas que dan sicofármacos a los niños. Este mundo esta loco. Es más fácil engañar a la gente que convencerlos que an sido engañados.

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