El «periodismo de bulos» que trata de blanquear los daños de las vacunas del papiloma

Como os contaba a principios de febrero el portal Maldita.es y en concreto su área Maldita Ciencia, publicaron una información que intenta desacreditar a la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP). Alicia Capilla, presidenta de dicha entidad, escribió a los responsables del medio explicando su versión y obtuvo respuesta pero no hubo rectificación alguna. Pasados unos días volvió a escribir al medio sin que hasta la fecha le hayan contestado.

La historia es la siguiente. Hace ya cuatro años publiqué el post 352 muertes por la vacuna del papiloma notificadas ante la Agencia Europea de Medicamentos. El texto se hizo muy viral, de hecho su share o difusión sólo en Facebook es de más de 361.000, esas son las personas que lo han compartido (las que lo han leído son muchísimas más, sólo una pequeña parte de quienes leen un post lo comparten).

Esto provocó consultas al equipo de Maldita que presumen de hacer un periodismo que «destapa bulos». Fue entonces cuando publican su post en el que califican de «supuestas» esas muertes y con diferentes trucos dialécticos y fuentes de información con conflictos de interés, hacen creer que no es cierto que haya muertes notificadas por esa vacuna.

Lo cierto es que fue la Agencia Europa de Medicamentos la que dio esa información a las víctimas de la vacuna del papiloma. Sólo había que haberles preguntado a ellas o en su defecto leer las dos cartas de respuesta que les envió Capilla con observaciones al texto de Maldita.

El catedrático de salud pública Carlos Álvarez-Dardet y la presidenta de la Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma (AAVP), Alicia Capilla.

Curiosa manera que tienen algunos de desmentir bulos creando otros porque es falaz hacer creer que los medicamentos no causan efectos secundarios.

Y todo por un malentendido compromiso con la defensa de las vacunas que lleva a ciertos ideólogos a intentar esconder los defectos de las mismas para que no existan críticas a tan alabada herramienta de salud pública.

A nadie se le ocurriría intentar desacreditar a las víctimas del terrorismo pero, salvando las distancias, todo vale con tal de ocultar a las familias que padecen reacciones adversas graves por vacunas.

Estas personas son tratadas como algo incómodo, casi como una amenaza social porque los programas de inmunizaciones pueden verse mermados si la población conoce casos de graves daños tras vacunaciones o lo que es peor que cuando los padeces, la propia administración mira para otro lado como si el problema no existiese, como si esas familias fueran bulos parlantes.

A ese blanqueamiento de la iatrogenia o daños provocados por los sistemas sanitarios, tan extendida por cierto, es a lo que contribuye ese periodismo tan de moda que aparenta ser un servicio público pero que no sólo trata de no ofender a los diferentes poderes sino que promociona sus irregularidades al cargar las tintas contra la población, como han hecho con las afectadas por las vacunas del papiloma.

Como cuenta Alicia Capilla en una segunda misiva a los responsables de Maldita Ciencia, que insisto, tras varias semanas ni siquiera ha sido respondida y menos rectificado el post:

Desgraciadamente no hablamos de bulos, hablamos de realidades -aunque no quieran reconocerse- hablamos de que hay miles de jóvenes en todo el mundo y en nuestro país sufriendo efectos adversos con una gran similitud.

En España conozco a cuatro familias que perdieron a sus hijas, que les hablen a ellas de bulos o a aquellas mujeres que están postradas en silla de ruedas o con morfina por los dolores que sufren y que nadie sabe cómo tratarlos, porque en lugar de preocuparse por investigar cómo paliar estos daños, se preocupan más de hacer publicidad enmascarada, desmintiendo cualquier efecto adverso y aunque esté recogido en la ficha técnica de la vacuna no lo quieren reconocer».

La polémica también ha girado en torno a si son muertes o notificaciones de muertes. Está claro desde el título de mi post que tratamos sobre notificaciones, lo que no es igual a muertes.

Pero para saber cuántos casos de fallecimientos ha habido entre esas notificaciones hay que investigar esos avisos y las autoridades sanitarias NUNCA lo han hecho.

Como argumenta Capilla, a las afectadas

se nos niega nuestra credibilidad, ante los argumentos ‘oficialistas’ o de ‘expertos’. Esto recuerda al efecto halo del ‘experto’. Todo lo que dicen es per se cierto, simple y llanamente porque ellos lo dicen, aunque no sean verdaderamente expertos en la materia de lo que opinan. Lamentablemente, la ciencia lo es menos en cuanto carece de capacidad crítica y se convierte más en una ideología en la que todo vale si sirve a determinados intereses. El periodismo a veces también».

La representante de las víctimas de las vacunas del papiloma concluye:

Estamos hartas de que se nos ningunee, hartas de publicaciones oficialistas y de declaraciones de “expertos” que parecen que defienden más los intereses de las compañías farmacéuticas que la salud de los ciudadanos, hartas de que se nos niegue la credibilidad. Nosotras no somos números, somos mujeres reales, con nombres y apellidos, que hemos sufrido y estamos sufriendo una situación de abandono por haber confiado en las Autoridades Sanitarias y creemos que esto no puede consentirse.

Muchas veces oímos que el beneficio de las vacunas del papiloma es mayor que el riesgo. Pero ¿quién asume el riesgo? y ¿quién se lleva el beneficio? Estas preguntas podría contestarlas usted misma. Lo que sí que puedo asegurar tras nuestra experiencia, es que si su hija, hermana, sobrina, nieta, prima… tuviese la desgracia de sufrir efectos adversos, no tendría el apoyo de nadie. Además, si lo denunciara serían acusadas de ‘histéricas’ o ‘antivacunas’.

Sinceramente, creo que los medios de comunicación, y más los que se consideran críticos, no pueden quedarse impasibles ante los atropellos que sufrimos los ciudadanos, por ello creo que deberían también publicar algo al respecto».

Y así termina la segunda contestación de Capilla. ¿Seguirán pensando los de Maldita que no merece la pena dar voz a las víctimas de la vacuna del papiloma?

5 Comentarios a “El «periodismo de bulos» que trata de blanquear los daños de las vacunas del papiloma”
  1. Raúl

    Mala cosa cuando se mezcla salud y dinero. Puedes dejar de ser paciente para ser un consumidor, un ‘target’ de una empresa con ánimo de lucro.
    Y pensar que las vacunas son para personas sanas, no enfermas.
    «¿Quién asume el riesgo y quién se lleva el beneficio?» Touche

  2. Andrés

    Es interesante la labor de comprobación de la dra. Delépine sobre la efectividad en cuanto a reducción de incidencia o muerte por cáncer de cérvix de las maravillosas vacunas contra el VPH, por ejemplo: Gardasil: faith and propaganda versus hard evidence. Yo he ido a comprobar el caso de Australia… y sí, igual mortalidad en la franja de edad 20–24 en el 2007 que en el 2015. Entre esto y el dolo en el diseño de estudio de seguridad de los ensayos clínicos, no sé qué hace siendo aún financiada esta vacuna.

  3. José Mª Viñals Montaba

    SIGUE AGRESIVAMENTE LA PRESIÓN CONTRA LA DUDA VACUNAL

    Agresivo video en Antena 3 al acosar al moderado Dr. Gervás
    El título del video ya es de una increible manipulación: Espectáculo lamentable al invitar a plató a Juan Gervas y apenas dejar hablar al Dr. Manuel Serrano (con las arpías tertulianas que le ponen no hace falta ningún médico pro-vacunas)…
    https://www.youtube.com/watch?v=xtzFeg0lwX4

    Al principio del video: “La Consejera de Política Social de la Xunta de Galicia ha planteado la posib ilidad de NO ADMITIR EN LAS ESCUELAS INFANTILES A TODOS LOS NIÑOS QUE NO ESTÉN AL DÍA EN EL CALENDARIO DE VACUNACIÓN… Los jueces están dando últimamente la razón a los colegios y escuelas que rechazan a los menores cuyos padres han decidido no vacunar…”

  4. Txu

    Vaya, vaya, con Maldita ciencia. Solo el nombre parece tener una intencionalidad que personalmente me gusta poco.
    ¿Pretende ridiculizar a quienes pongan en duda los anuncios que hacen de forma interesada muchos de los que se denominan expertos científicos?
    Actualmente la ciencia está un tanto pervertida por intereses bastardos, y debería de ser tarea de los buenos periodistas no confundir todavía más a los ciudadanos. Una cosa es la ciencia de datos, de resultados y comprobaciones, la ciencia de verdad, la que admite discrepancias y dudas, y otra cosa distinta es la publicidad y el marketing.
    Precisamente, el tratamiento de los temas en el blog de Maldita ciencia parece bastante “paternalista” y dirigido, como si a los lectores se les atribuyera poca capacidad para pensar e informarse por sí mismos o poca capacidad crítica.
    ¿Están seguros de que el blog Maldita ciencia pretende dar datos fiables y no opiniones? Es decir ¿seguros de que no están alineados con los grandes intereses del mercado dictados por los lobbies?
    ¿Cada uno de los temas tratados en Maldita ciencia lo son verdaderamente en respuesta al interés del ciudadano común que ha preguntado? ¿O se han elaborado ad hoc a petición de los “expertos científicos” interesados?
    No tengo duda de que el artículo de Maldita ciencia sobre la vacuna VPH ha sido bastante dirigido por los segundos.

  5. Patricia González de la llana

    Afectada de la vph. Se nos trata como si sufriremos ansiedad, trastornos psicóticos e incluso que los efectos secundarios nos los provocabamos nosotras. Si esto fuera así, me merecería un os cae pero por desgracia es real, y me ha destrozado mi vida diaria…como a muchas de mis colegas de la Asociación.
    Por favor un poco mas de seriedad y responsabilidad por parte de Sanidad

Deja un comentario

Los comentarios de este blog están moderados y han de tener la sana intención de fomentar el debate sobre lo que se plantea en las informaciones y opiniones de la página. Intente ajustarse al texto sobre el que comentar. Utilice un lenguaje correcto: claro, conciso y si va a realizar afirmaciones rotundas documéntelas. Los comentarios insultantes y/o que falten al respeto a los lectores del blog no serán publicados.

Recuerde que el titular de esta página es periodista no médico por lo que el blog tiene fines informativos no de consultorio sanitario. El editor no se hace responsable de las opiniones y comentarios de sus lectores.

El editor no tiene por qué compartir con los comentaristas sus puntos de vista.