Llegan las carnes sin carne, ¿marketing vegano, saludables productos “de laboratorio”?

La industria de la carne tiene cada día más frentes abiertos, está muy cuestionada. La industria cárnica sólo en España, moviliza más de 22.000 millones de euros. Las multinacionales diversifican su estrategia por algo más que un por si acaso. Y una de esas estrategias es producir carne sin carne, es decir, vegetal y “de laboratorio”.

Como explica un buen reportaje del diario El Mundo, el suelo se mueve bajo los pies de una de los sectores económicos más poderosos.

Sólo una de cada 25 calorías que ingiere una vaca se transforma en carne comestible. Más del 25% de la tierra y el agua dulce del planeta se destinan a criar ganado. La ganadería representa el 14,5% de la producción de gases de efecto invernadero, más que lo que genera todo el transporte mundial junto”, indica el autor del trabajo.

Experimentamos un ritmo vertiginoso hacia la carne alternativa o hacia la alternativa a la carne. Existen razones globales y éticas. Por un lado, urge encontrar soluciones a problemas en fase crítica: población disparada y cambio climático. Por otro, ha crecido el movimiento animalista, somos cada vez más sensibles y respetuosos con los animales y cada vez más personas o no se los comen o los comen menos.

Nuestra dieta, por lo general, saturada en proteínas animales, alimentada por una industria intensiva y “low cost” de carne y pescado, tiene profundos impactos sobre el planeta, nuestra salud, otros países y el bienestar animal. Así lo documenta el informe de Equo Comer bien para vivir mejor: Reduzcamos nuestro consumo de carne que aboga por comer menos carne, en concreto reducir nuestra ingesta a la mitad de lo que tomamos ahora.

Los datos son claros: si queremos que nuestra dieta sea saludable y sostenible desde el punto de vista ecológico, no debemos superar los 20 kg de carne al año. Es decir, teniendo en cuenta que una persona en España consume de media 50 kg anuales, significa que debemos reducir a más de la mitad nuestro consumo.

El precio a pagar, como argumentan en el reportaje del citado diario, es una carne que no es tal. Consumir productos cárnicos compuestos por plantas para, en un desarrollo más avanzado, obtener una carne limpia, carne al fin y al cabo, cultivada en laboratorio. Pero ¿es eso lo que queremos, sustituir carne por alimentos ultraprocesados, de composición inexplicable casi aunque sean vegetales?

Tratamos sobre sustitutos de la carne con proteínas vegetales como la soja, los garbanzos o los guisantes. Marcas como Tofurky, Gardein o Boca invitan a probar esos bocados. Se trata bajar el coste de producción, la huella ecológica también y conquistar al consumidor por el sabor.

En Estados Unidos, país “de la hamburguesa”, venden una de estas cuyos ingredientes no han constituido nunca parte de la alimentación del ser humano.

Se trata de una hamburguesa que no tiene carne. Su ingrediente principal, creado con ingeniería genética, es leghemoglobina de soja (abreviado en inglés SLH), conocido también como “heme”. Pero se vende sin control de su inocuidad para la salud.

El “heme” es una proteína de diseño que agrega color y sabor parecidos a la carne. La compañía que fabrica tan polémico bocado, Impossible Foods, reconoce que la leghemoglobina de soja no se utiliza en la dieta humana ni en su forma natural ni en su forma “de laboratorio”.

La Beyond Burger está hecha con ingredientes simples:

Los guisantes ponen la chicha. La remolacha, el color rojo carnoso. El aceite de coco y el almidón de la patata, su jugosidad. Este bocado sin gluten ni modificación genética está patentado por Beyond Meat, una startup de Los Ángeles que lo vende en tiendas, food trucks y restaurantes de Estados Unidos. El actor DiCaprio es su inversor más famoso”, comenta en el texto mencionado.

La empresa Just en sus primeros años se dedicó a sustituir el huevo en la mayonesa y ahora aspira a la carne “limpia”. Para finales del 2018, lanzará al mercado productos avícolas cultivados mientras recauda 200 millones y obtiene patentes para producir carne de laboratorio. Como finaliza el artículo de El Mundo, pocos tienen en cuenta la huella real de la industrialización que está por venir. Mejor leedlo entero para saber a qué se refiere.

Hay que estar muy atentos pues en el centro del debate está el derecho de la población a tener buena información sobre los posibles impactos en la salud y el medio ambiente de estos alimentos tecnológicos.

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