Qué sabemos de la sustancia cancerígena encontrada en los fármacos para la hipertensión

Hace unos días la Agencia de Medicamentos informó acerca de la detección de N-Nitrosodimetilamina (NDMA) en el principio activo valsartán, un medicamento para la hipertensión arterial muy utilizado. Se retiraron más de 100 marcas del mismo. Sobre dicha sustancia, que la propia entidad sanitaria considera una “impureza cancerígena”, no dio más explicaciones. Resulta que es una nitrosamida que podemos encontrar en multitud de alimentos. Os explico.

El supuesto componente cancerígeno encontrado, el NDMA, es de uso común en alimentos que consumimos de manera habitual. Vaya que se encuentra en la dieta, en la carne y diversos productos cárnicos curados, pescado y productos pesqueros, la cerveza, la leche, el queso, el aceite de soja o las frutas en conserva. La NDMA es una sustancia que cuando ingresa en nuestro cuerpo ataca al hígado y, en algunos casos, se asocia con el cáncer de pulmón y a hemorragias internas.La NDMA se forma involuntariamente durante varios procesos de fabricación, en muchas zonas industriales y en el aire, el agua y el suelo, como consecuencia de reacciones con otras sustancias químicas llamadas alquilaminas.

Las principales fuentes de exposición a la NDMA son el humo del tabaco, el tabaco para mascar, alimentos como los citados, artículos de baño y productos cosméticos (champús y otros limpiadores) y otros productos para el hogar como detergentes, el aire interior de los automóviles y los pesticidas.

La NDMA puede formarse en el estómago durante la digestión de alimentos que contienen alquilaminas. Los nitratos que encontramos en las verduras, por lo general, no son tóxicos en sí mismos y los eliminamos al orinar.

Aunque, como explica la enfermera Ana Soto, especializada en nutrición, nosotros en nuestro cuerpo también fabricamos nitritos a partir de nitratos.

Se ha demostrado que en el estómago y junto al ácido de éste, son capaces de destruir bacterias como la Salmonella y la Shigella.

El peligro -explica Soto- empieza cuando los nitratos se transforman en nitritos, ya que estos, una vez en el aparato digestivo, pueden reaccionar con aminas procedentes de alimentos proteicos, de origen animal y formar nitrosaminas que son las moléculas realmente peligrosas para el organismo”.

La ingesta diaria de nitratos depende de la dieta habitual, de la región, de la estación del año, del sistema de cultivo, de la calidad del agua de riego y de bebida, entre otros factores. Los nitratos podemos encontrarlos habitualmente en especies vegetales como espinacas, acelgas, remolacha roja y lechugas y en menor cantidad en patatas y otros alimentos como carne fresca, cereales, leche y frutas.

Los vegetales procedentes de una agricultura industrializada acumulan nitritos. El crecimiento de verduras en invernadero y sin exposición directa al sol, hace que no metabolicen correctamente los nitratos del abono y se acumulen en las hortalizas cantidades superiores, sobre todo en invierno. También llegan a nosotros por el agua contaminada por las malas prácticas agrícolas y ganaderas o por el tratamiento inadecuado de los residuos industriales.

Los nitratos también pueden utilizarse como aditivos en la fabricación de productos cárnicos curados, junto a la sal, para que la carne no pierda el color. Una lenta transformación los convierte en nitritos que alargan así su efecto conservante. En la fabricación de embutidos, fiambres, conservas animales y otros productos de charcutería, los nitritos actúan como agentes antimicrobianos defendiéndonos de la peligrosa toxina botulínica. Pero además, evitan el enranciamiento y actúan como conservantes de carnes curadas, algunos quesos y conservas de pescado.

También aportan textura que mejora el aspecto y alarga la vida de hamburguesas, salchichas y otros derivados cárnicos de dudosa calidad nutricional.

¿Y qué hay entonces de las nitrosamidas? Estas llegan a nuestro organismo a través de los alimentos, por ejemplo, en los embutidos que llevan mucho tiempo almacenados y también en cualquiera de las acciones antes mencionadas de incremento de nitritos.

La reacción tóxica se desencadena por los nitritos que transforman la hemoglobina en metahemoglobina que es incapaz de transportar oxígeno por la sangre. Las personas más susceptibles son los bebés, las mujeres embarazadas y quienes tengan la acidez gástrica disminuida, como por ejemplo ancianos o por algunas patologías gástricas. Pero cuidado que las nitrosaminas tienen efectos carcinógenos probados.

Queda por conocer qué hacía en esos medicamentos este producto. Lo que sabemos es que se produjo al cambiar el modo en el que fabricaban la medicina. Cuando ocurren este tipo de contaminaciones como la mencionada en los fármacos con valsartan suele tranquilizarse a la población alegando que la presencia del compuesto de turno es insignificante. Pero en realidad, se desconocen cuáles son los niveles de NDMA en el aire, el agua o los alimentos que causan efectos sobre la salud de las personas.

La exposición de corta duración en animales a aire que contiene niveles de 16 partes por millón (ppm) de NDMA causa daño hepático y la muerte. Se desconocen los efectos tóxicos causados en los animales por la exposición de larga duración al aire que contiene dicho compuesto.

La exposición de corta o larga duración de los animales al agua o a alimentos que contienen NDMA también está asociada a la aparición de efectos graves, como enfermedad hepática y la muerte, a niveles que oscilan entre 5 y 50 ppm en el agua y entre 5 y 100 ppm en los alimentos. Es decir, muy poco de esta sustancia, una cantidad que consideremos insignificante puede provocar daños graves.

En todo caso es importante saber cómo podemos reducir esos riesgos provenientes de la alimentación. Los expertos señalan que lo principal es evitar la transformación de los nitratos en nitritos y controlar la ingesta de los alimentos que contienen estos.

Indica Soto que en primer lugar es necesario conocer que hay nutrientes en nuestra dieta capaces de detener el mecanismo de formación de nitrosaminas. Son la vitamina C y el hierro, que encontramos también en los vegetales. Una recomendación siempre viva es tomar frutas y verduras lo más frescas posibles, así evitamos la formación de nitritos antes de consumirlas.

Ayuda retirar las hojas externas en las hortalizas que las llevan. En el caso de las lechugas, en las nervaduras es donde más se acumulan los nitratos. Las verduras que más nitratos suelen acumular son: espinacas, lechugas, acelgas, repollo, remolachas, rábano y nabo.

Los nitratos son solubles en agua y podemos eliminar una parte de ellos al lavar bien las verduras y frutas. Los nitritos también se desarrollan durante el almacenamiento por lo que es mejor evitar las hortalizas envasadas y no esperar demasiado a consumirlas.

A temperatura ambiente los nitratos se transforman en nitritos por lo que es mejor guardar los alimentos en el frigorífico. Hay que saber también que los nitritos aumentan al calentar verduras previamente cocinadas. Evitar hortalizas de invernadero y el cocinado excesivo y a altas temperaturas como los fritos o la barbacoa de carnes grasas y adobadas. Resumido en una línea: Hacer un consumo de vegetales lo más frescos posible, de temporada y ecológicos.

Un Comentario a “Qué sabemos de la sustancia cancerígena encontrada en los fármacos para la hipertensión”
  1. José Mª Viñals Montaba

    Nitratos que se transforman en nitritos, que a su vez pueden reaccionar con aminas…

    Todo eso me recuerda la ignorancia real de esa MEDICINA BASADA EN LA EVIDENCIA…

    Me recuerda una famosa novela de ficción, “La fiebre del heno”, escrita en 1976 por el escritor polaco Stanislaw Lem. En un estilo policíaco, plantea el tema de unas extrañas muertes aparentemente debidas a “rinitis alérgicas” pero que un periodista-detective investiga a fondo, a base de indagar en la vida cotidiana de las víctimas. Al final de la novela descubre que todas ellas realizaban una serie de actos cotidianos (sólo recuerdo que uno de ellos era ponerse una loción de esas para después del afeitado). Ninguno de esos actos, por sí sólo, entrañaba ningún peligro de salud. El problema era la interactuación de todos ellos.

    Por aquellas fechas, en la primavera del 81, el llamado “síndrome tóxico” dejaba en España bastantes muertos y afectados. Se habló de la colza, pero había más teorías. El Dr. Muro, que había sido director de un importante hospital en Madrid y que luego fue despedido y ninguneado, poco antes de morir decía que tenía casi localizado un campo de tomates donde se habían aplicado unos pesticidas tóxicos. En aquella época me enteré de que cada año entraban en España (entonces) unos 2000 productos fitosanitarios o pesticidas. Esos productos recibían un sello con la fecha y el nº de registro y ya se podían aplicar (aunque alguno estuviera prohibido en su país de origen).

    Pensemos un poco en la cantidad de pesticidas, interactuando con la cantidad de aditivos alimenticios, interactuando con la cantidad de medicamentos, vacunas… no hay computadora capaz de analizar las astronómicas combinaciones entre todos ellos…

    Con el desarrollo de la ingeniería genética y los alimentos transgénicos, que digan lo que digan modifican ADN sin demasiado control, la posibilidad de daños se multiplica todavía más…

    Eso sí, los fabricantes de pesticidas, aditivos alimentarios, medicamentos, transgénicos, etc., pueden estar tranquilos, porque será muy difícil y costoso DEMOSTRAR la causa de los daños. Y, si alguien lo demuestra, sólo tienen que invadir las redes y los medios con la negación por parte de sus “expertos”…

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