La competitividad en el sistema educativo como fuente de enfermedad

Carlos González, licenciado en Ciencias Físicas, ha sido profesor de secundaria durante 24 años. Soñaba con que una educación diferente era posible hasta que consiguió su sueño. Debemos este testimonio a Alish, periodista amiga interesada por lo poco conocido.

La educación ha ido perdiendo su carácter de formación para convertirse en algo deformativo, en mero instrumento para favorecer la competitividad; una rama más de la economía. La competitividad es ahora un valor pedagógico. Y aquí es donde engarza la educación con la salud o la falta de la misma.

Lo entiendo gracias a un comentario de mi amigo el médico Enrique Gavilán. La competitividad es un factor clave para la génesis de los trastornos como el de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) en los niños.

Como alternativa, en Finlandia llevan años reformando la educación hacia un modelo más inclusivo e integral. Con respeto a la individualidad, con evaluaciones (de escuelas, alumnos y profesorado) mínimas. El modelo tiende a ser universal, con poca presencia del sector privado. Es totalmente gratuito (incluido material) y obtiene las mejores notas en las comparativas entre países.

Uno puede pensar observando los diferentes modelos que la prevalencia de TDAH en Finlandia es menor, pero no es así. Es similar a países como Estados Unidos (EE.UU.), en torno a un 5-10%. La diferencia es que en Finlandia apenas se medica. Lo “absorbe” el sistema educativo, evaluando sus necesidades específicas y tratando de adaptarse a ellas.

Sin embargo, el modelo inclusivo Finlandés en cierto modo está fallando. Se tiende a tratar a los niños diagnosticados como TDAH en unidades escolarizadas específicas y especializadas, con el peligro de que al final pasemos de un escenario de medicalización a otro de “escuelarización”.

En cualquier caso, es una excusa preciosa para debatir. No se sabe mucho sobre el TDAH, su origen y su manejo, ciertamente. Eso sí, siempre es más fácil medicar a un niño que cambiar todo un sistema educativo (en Finlandia tardaron tres décadas…). Si queréis saber más sobre este polémico trastorno, además de todo lo publicado en este vuestro blog, podéis leer lo que publica Jordi Badía, un padre que decidió no seguir las recomendaciones habituales y dejar de drogar a su hijo por ello.

4 Comentarios a “La competitividad en el sistema educativo como fuente de enfermedad”
  1. Verónnica Escutia

    Mi hijo tiene TDAH motivo por el cual me he dado a la tarea de informarme. Leí un reporte en EEUU que hablaba de que al medicalizar a los niños con fármacos no probados científicamente, estos producían al llegar a la adolescencia bipolaridad o esquizofrenia.Y que los laboratorios les estaban entregando a las escuelas incentivos económicos por cada niño al que se les recetaran medicamentos. Me queda claro que lo que la industria quiere es tener consumidores consuetudinarios desde la infancia. Vivimos en México, una terapeuta me recomendó inscribirlo en un colegio conductivista (pues sufrió violencia física en su escuela con 3 años por parte de la maestra) y vá muy bien en su aprendizaje. La impulsividad ha disminuido y está muy integrado. !Jamás le daría medicina alguna!

  2. B

    Estoy totalmente de acuerdo con que el sistema educativo que tenemos en España y en muchos paises más es solo pura competitividad ,por propia experiencia no solo enferman e TDA ,sino que tienen depresión,vómitos,alergias ,bltos en la cabeza todo tipo de problemas e piel, y todos estarían explicaos por las eyes Biológicas del Dr. Hmer Este es un comentario que encontré en la red pero qe expresa muy bien lo que dice el Dr. Hamer.http://free-news.org/htm/index-NP-GNM.htm
    http://www.facebook.com/groups/angelesconnosotros/

    “desde la experiencia de que mi hija de 8 años es disléxica y tiene TDA (eso dicen).

    Yo experimentaría con lo que hizo y descubrió Alfred Tomatis, un otorrino que nos habla sobre la importancia del oído y su auténtica naturaleza; hay métodos de “curación” con lo que él desarrolló, implementados en máquinas para filtrar sonidos después de realizar un “test de escucha”;
    en algunos países europeos, creo que era Bélgica, este asunto está dentro de la “seguridad social”, pero en la mayoría de lugares “desgraciadamente” esto solo es “privado” (queda mucho por “luchar” o aprender en el “ámbito público” (y mucho por deshacer), y eso si es que aún va a haber de tal cosa…, de lo público…, y no vamos a tener que cambiar totalmente de “coordenadas”).

    Desde que leí algo sobre este otorrino pienso muy diferente sobre estos temas.
    A veces los niños sí quieren “estar ahí” (por mucho que yo en particular esté en “contra” de lo que se hace o cuenta, y cómo se cuenta, en la “educación convencional”)… sí que quieren estar ahí, pero al parecer literalmente no pueden.

    Por decirlo así:

    en cierto modo los niños estan des-sincronizados a un nivel más fisiológico de lo que nos creemos (por ejemplo debido a algún acontecimiento vivido de aquella manera…, gritos de profes, padres, etc.).

    Y una de las maneras de “re-sincronizar” sería el oído, un órgano fundamental.

    Así que Tomatis descubre en el siglo XX que es al parecer bastante efectivo actuar sobre la sincronización del oído.

    El oído tiene un matiz de voluntariedad (en el “querer oír” van involucrados músculos al parecer…, es decir, la escucha es más “activa” de lo que creemos…) que olvidamos con el sentido común “de adultos”.

    Esta puede ser una de las formas de luchar contra los “desarreglos”;
    pero quizá éstos podríamos decir que en general tienen que ver con algún “conflicto biológico” (con la definición de Hamer: se puede ver en este foro la información)…; luego será posible que haya muchas formas de “resolver” estos “problemas”, claro, pese a lo “inconsciente” que pueda ser el tema para el hijo…, el tema de que “lo vivido” psíquicamente esté afectando todo el rato…, sea como “un rasgo más” de la persona…

    En la infancia es un momento donde el niño estaría aprendiendo a meterse en el mundo, a diferenciar sonidos/palabras…/conceptos, lo que es “bueno para oír”, “malo”, etc., y no parten del “mundo ya hecho”. Aquí la fisiología del oído por lo que parece es mucho más importante de lo que yo —y creo que nuestro sentido común en general— creía.

    Pero lo dicho, creo que es un tema muy fisiológico, más físico de lo que nos creemos; es decir, una vez más actuamos como con un excesivo sesgo…, debido seguramente a nuestro “sentido común” de adultos;
    una vez más aquí creo que nos mata el proyectar rápidamente demasiado “nuestro mundo”, y “nuestra fisiología” de adultos…, en el mundo de los infantes. Creo que la mayor parte de “psicopedagogías” pecarán de esto. En realidad seguro que es mucho más sencillo y fisiológico de lo que nos creíamos; esto es lo que cuenta Tomatis, para mí fue muy liberador.

    De Tomatis hay en castellano estos dos libros al menos:
    «El fracaso escolar»
    «Nueve meses en el paraíso»

    Y varias “clínicas” en España, etc.

    salud
    __________________

    «Es importante darse cuenta de que hoy, en física, no sabemos qué es la energía»
    Feynman. 1964.
    («It is important to realize that in physics today, we have no knowledge of what energy is»)

    «Los médicos son hombres que recetan medicinas de las que saben poco, para curar enfermedades de las que conocen menos, en seres humanos de los que no conocen nada.» Voltaire
    Última edición por ivian; 23-feb-2011 a las 11:40
    Responder Citando

    • Fernando

      A mi hijo le recetaron ritalin despues de un electroencefalograma mi esposa y yo teníamos amplio conocimiento de este tipo de medicación al preguntarle los efectos secundarios nos supo decir que solo es para que vaya a la escuela fines de semana y feriados no se la debíamos dar me parece más que acertada la cita de Voltaire. La medicación no es ninguna solución para este trastorno que no tiene todavía ninguna sustentación científica y hasta el momento sólo se basa en suposiciones y estudios que son hechos por las mismas farmacéuticas que no ponen como referencia que mas tienen efectos secundarios que beneficios verdaderos.

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