Fármacos inútiles y peligrosos. Vacaciones en la Universidad del escepticismo

Un medicamento de cada tres es inútil y otro tercio es peligroso. Vaya, que sólo uno de cada tres es útil. Aún así la mayor parte de ellos se financian con el dinero de todos y los responsables de estos productos defectuosos siguen a sus negocios. Corrupción que cuenta con la colaboración de las diferentes administraciones públicas que lo consiente y alientan y quienes ayudan con su receta. Bueno y con quienes nos conformamos con todo esto ¿no?

Tal vez la enfermedad que sufrimos sea el conformismo y es que no hay más ciego que el que no quiere ver. Los datos que comento provienen de una entrevista que ayer publicó el diario en internet El Confidencial. El protagonista es el francés Philippe Even, profesor emérito en la Universidad París Descartes y antiguo miembro de la comisión científica del Ministerio de Sanidad galo, que ha obtenido dichas conclusiones tras analizar con su equipo de colaboradores cerca de 20.000 informes sobre medicamentos comercializados en Francia.

Su último libro, Le guide des médicaments: utiles, inutiles ou dangereux, iba por 200.000 ejemplares vendidos la semana pasada que me escribió para contármelo mi amigo Germán Velásquez, el que fuera máximo responsable del área de Patentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A Even no le tiembla la voz a la hora de señalar a los responsables:

“En primer lugar los profesionales médicos, que están desinformados o seducidos por los ‘regalos’ de los visitadores médicos; en segundo lugar, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), que es quien autoriza la comercialización y, finalmente, la propia falta de moral de la industria farmacéutica, que conoce a la perfección los riesgos y beneficios de sus productos, pero aún así hace todo lo posible por comercializarlos, una actitud que en parte es normal porque ese es su negocio”.

Leeros el texto completo. En casi lo único que no estoy de acuerdo es en esto último porque no me parece normal que los negocios se hagan sin ética; negocios sí pero inmorales no, los beneficios para las personas están por encima de los beneficios económicos puros y duros.

Tampoco estoy de acuerdo en el orden en que lo narra. Yo suelo contarlo al revés: Los principales responsables son quienes comercializan esos productos ineficaces y además peligrosos (en buena parte de los casos conociéndolo con antelación, no lo olvidéis); a continuación las autoridades sanitarias que se lo permiten -agencias reguladoras, ministerios de Sanidad, comunidades autónomas, etc; luego los médicos que entran en el juego de recetarlos mirando para otro lado sin querer entender que lo que firman es peligroso e ineficaz para las personas que les confían su salud.

Y no me parecería justo no interrogarnos por nuestra responsabilidad; la del público, consumidores, ciudadanos, pacientes o como os consideréis. Ayudadme a pensar en voz alta sobre esto. ¿No creéis que es nuestra responsabilidad dedicar el tiempo que haga falta a estar informados de lo que tomamos? Nuestra salud es nuestra y tu salud es tuya. ¿No creéis que todos deberíamos pasar unas vacaciones en la Universidad del Escepticismo?

9 Comentarios a “Fármacos inútiles y peligrosos. Vacaciones en la Universidad del escepticismo”
  1. Consuelo

    Muchos médicos piensan que cuando un producto farmacéutico se comercializa es porque ha pasado determinados filtros y ha demostrado eficacia y seguridad en ensayos clínicos. Esto lo digo a tenor de lo de las donaciones de Nestlé etc. Cuando un laboratorio hace una donación u organiza un acto benéfico es porque hay algo detrás del tema que le interesa. Hace ya años los laboratorios típicos catalanes como Uriach o Esteve, grandes potencias del sector, estaban junto a la administración en cualquier acto que se organizaba. Sus presidentes se sacaban la foto con los políticos y todo quedaba como una gran hermandad.

    Con los años y viendo como les ha ido el tema a estas empresas, no cuesta mucho darse cuenta de los motivos por los que arrimaban el hombro a las clases políticas. Digo esto porque realmente han conseguido unas ventas desmesuradas y han aprovechado la cobertura de sus contactos para sacar licencias de multinacionales que otros no tenían. Además, el hecho de tener algún visitador practicamente dentro de las consejerías de sanidad bajo el seudónimo de “especialista en relaciones institucionales” ha permitido a estas empresas conocer todos los movimientos referentes a la sanidad de la comunidad autónoma de primera mano. Una vez más gana la mano fuerte del poder y la corrupción. Las empresas bajo la mentira del código ético continúan visitando a los médicos, presionándolos y convenciéndoles con viajes y cenas para que receten productos de su cartera de representación. Productos que muchas veces son menos seguros y más caros que los que conocíamos hasta ahora. Pero da lo mismo las compañías cada vez venden más a pesar de que en teoría cada vez hay menos dinero en las arcas del Estado.

  2. Nicolas Haydn

    Por cierto, otro ejemplito más: La OMS recibiendo “donaciones” de Nestlé, Coca-cola, Unilever

    http://www.voltairenet.org/article176313.html

  3. Dr. Silvano Baztán

    ¡Hola, Miguel y resto de lectores! Comparto que la responsabilidad está muy repartida entre usuarios, administración y proveedores; pero, como dice Miguel, los usuarios deben estar en la cola de responsables (aunque no están eximidos), pues están hipnotizados por los mensajes de los “expertos” y los voceros de la administración.

    Para cambiar el mensaje de estos últimos causantes, la sociedad en su mayor parte, debe cambiar el curso de la historia, y dejar de ilusionarse con los falsos cantos de sirena que provienen de la actual Ciencia, cómodamente compinchada con el poder industrial, del que se nutre.

    Salud para ti y los tuyos.

  4. Alredol

    Los tres nombrados Miguel son los principales responsables pero hay bastantes más, incluidos docentes, profesionales incapaces de aceptar los límites de su arte o su insuficiente formación, algún que otro padre que prefiere a los “sabios” cuando está agobiado o que proyecta en hijos su propio trastorno,periodistas que les va el buen rollo y publican curas de esto o lo otro etc etc.

    La frase de Marx que Haydn cita es desarrollada muy bien por Ivan Illich al que hay que releer.

  5. Carlos

    Muy de acuerdo con el reordenamiento de los responsables que has hecho. Colocar a los médicos en primer lugar, luego a la EMA, o sea a los gobiernos y, por último a la industria, que conoce el daño que hacen pero que tampoco pueden perder dinero, es de un cinismo sin límites y no es casual que dicho pensamiento provenga de quién fue o es parte de la maquinaria ideológica que sostiene, difunde, justifica y hace crecer el negocio de la venta de medicamentos sin valor ni utilidad para el público. Aquí la antipolítica se expresa colocando a los médicos como los responsables en la primera línea y a los verdaderos responsables se los justifica o si se puede-directamente se los invisibiliza.

    Entonces, con semejantes niveles de complicidad y ocultamiento, dónde podemos buscar información veraz al respecto? Los ciudadanos han concedido demasiado a los que les han engañado descaradamente durante muchos años, el camino será largo y muy arduo, aunque espero que lleve a algunos a visitar la homeopatía unicista.
    Saludos.

  6. Consuelo

    La verdad es que el tema está donde siempre. Parece un punto de partida del que no se puede salir. Desde hace muchos años, los laboratorios han ido investigando en aquellos campos en los que podían sacar jugosas ventas. Desde que salió la molécula del omeprazol, han habido varios tipos de “Copias” con distinto nombre de molécula pero con la misma terminación “Prazol” que las incluía en el terreno de los mismos tratamientos. Eran sustancias que no aportaban practicamente nada nuevo pero salían al mercado con un precio actualizado y la posibilidad de explotar el mercado por un plazo de diez años. Nada despreciable para los laboratorios que siempre investigan en las enfermedades más comunes en las que se puede hacer crecer las ventas con facilidad, claro está, a costa de revisitar al médico y engañarlo con manipuladas gráficas con las que supuestamente demuestran las ventajas de su producto y la seguridad de su producto y el bajo indice de efectos secundarios y adversos y la comodidad de su posología y bla, bla, bla.

    Como siempre, vender humo a costa de que la administración pague un alto precio. Lo mismo ocurre con muchos otros productos como las estatinas para el colesterol o los antifúngicos para los hongos o muchos otros en los que sin aportar ventajas nuevas salen decenas de sustancias similares en las que se cambia un radical químico y a correr.

    Sin embargo hay algo curioso en todo esto. Antes de sacar los productos las farmaceuticas piden a sanidad una serie de permisos presentando una serie de ensayos y pruebas. Sin la aprobación de sanidad esos productos no verían la luz y sin embargo salen a la calle y son comercializados durante años. Dificil de entender. Igual de difícil de entender que estar viendo los centros de salud llenos de visitadores promoviendo ventas y recetas de sus productos y que nadie haga nada por evitarlo con la que está cayendo. Incomprensible. Como siempre se queda una con la boca abierta divisando el panorama y viendo la corrupción correr a sus anchas.

  7. Nicolas Haydn

    “El hecho de que el hombre sea ajeno al producto de su trabajo tiene como consecuencia inmediata que el hombre se hace ajeno al hombre.” Karl Marx

  8. Fernando Rivadulla

    Se me ocurre una reflexión: Entre ese tercio de medicamentos útiles supongo que se encontrarán los antibióticos, pues son los únicos que curan el problema de raiz (al combatir la supuesta causa). Cuanto porcentaje quedaría?
    Y de ese porcentaje restante, hemos de entender que son útiles en cuanto a su capacidad de paliar síntomas? ya que curar, lo que se dice curar, ninguno lo ha demostrado.
    Así que llego a la conclusión que ese tercio habría que cogerlo con pinzas o redefinir la palabra útil

  9. Txu

    Miguel, me ha gustado lo de la Universidad del escepticismo. Para muchos los escépticos son unos pasotas, gente cerrada, poco interesados por el mundo en que vivimos, pero nada más lejos, porque el verdadero escéptico suele cuestionar casi todo, lo pone en duda, lo analiza. Ser escéptico es una actitud a la que uno llega después de trabajarla un poco, no se nace con ella, pero es un gran beneficio para la razón.

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