Se me fue la mano con la talidomida y dejé a sus hijos sin brazos ni piernas, perdón

La farmacéutica alemana Grünenthal, fabricante de la talidomida, comercializada alrededor de 1950 para tratar las náuseas en embarazadas, ha pedido perdón a las víctimas de su medicamento, causante de graves malformaciones fetales, ceguera, sordera, problemas cardíacos y daño cerebral. El gerente de Grünenthal, Harald Stock, calificó de lamentable que la farmacéutica no se haya acercado antes a las víctimas:

“Pedimos perdón por no haber encontrado en 50 años el camino hacia ustedes, de persona a persona. En lugar de eso, hemos guardado silencio”.

La Asociación de Victimas de Talidomida de España (AVITE) también tiene algunas cosas que decir:

1. Que estas disculpas formales llegan 50 años tarde.
2. Que cualquier petición de perdón a una víctima implica reconocimiento de responsabilidad y culpabilidad.
3. Que quien causa un daño a otro, según nuestra ley y la lógica humana, no solo ha de disculparse, sino también reparar en lo posible el daño causado, lo que en este caso no puede sino conllevar una indemnización suficiente con la que las víctimas que carecen de brazos ni piernas puedan afrontar su ya vejez con una mínima dignidad.
4. Que mientras Grünenthal no indemnice a los afectados españoles, sus disculpas no pueden ser consideradas más que un gesto hueco e hipócrita, una campaña de imagen que se volverá en su contra.
5. Que los hechos son tozudos, y la realidad es que, inauguración de monumentos aparte [la farmacéutica les ha dedicado un monumento a los afectados por su fármaco], lo único que ha hecho esta farmacéutica -que obtiene pingües beneficios en España desde hace décadas- es ignorar completamente a las víctimas, y solamente dignarse a reunirse con ellas cuando se anunció que se les iba a demandar, ofreciendo en dicha reunión la pipa de la paz a cambio de una “generosa” oferta de 120.000 € de indemnización para los 200 afectados españoles (no es un error, 600 euros por afectado, para saldar toda una vida de sufrimiento).
6. Que dado lo anterior, las víctimas españolas continúan con el proceso judicial que se sigue ante el juzgado de primera instancia de Madrid en el que se reclaman más de 200 millones de euros.

En Alemania, la asociación de víctimas del Contergan, nombre comercial de la talidomida en ese país, han calificado el discurso de Grünenthal de insuficiente y sigue pidiendo responsabilidades judiciales por haber comercializado el medicamento sin haber realizado previamente ensayos clínicos“.

A mí esto del perdón con la boca chica y los monumentos me recuerda al que se inauguró en 2008 en el Parque del Turia de Valencia que celebra el fin del cáncer de cuello de útero y que sirvió como parte de la campaña de marketing del miedo para promocionar la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). Esta causó sus primeras víctimas en Valencia precisamente y sus fabricantes no solo no han pedido perdón sino que continúan muriendo jóvenes tras ponérsela. Ni perdón, ni monumento a la afectada por esta vacuna, ni retirada de la misma. Y es que qué poco cuesta pedir perdón y cuánto asumir responsabilidades y actuar en consecuencia.

3 Comentarios a “Se me fue la mano con la talidomida y dejé a sus hijos sin brazos ni piernas, perdón”
  1. Jordi

    No tiene precio tu trabajo, Miguel Jara gracias, faltan periodistas como tú para que estos daños tuvieran la repercusión que obligue a las farmacéuticas a rectificar.

  2. Luis Lafuente

    Si bueno… Es cuestión de dinero, pero una puntualización. Los que hicieron la faena, no son estos. Los que la hicieron… Se murieron hace años, hartos de ganar dinero. Y en España en aquellos años, no existía Grünenthal. Aún así, no me parece mal que la empresa haya pedido perdón. Que luego pague más o menos (ojalá les saquen mucho) esa es harina de otro costal. Pero en una catástrofe sanitaria de esas dimensiones, hay muchos más actores que simplemente el fármaco responsable.

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