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	<title>Comentarios en: Darwin, las ideas dominantes y los que dominan (I)</title>
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	<description>Periodismo comprometido</description>
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		<title>Por: Mischel</title>
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		<dc:creator>Mischel</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Dec 2009 16:52:01 +0000</pubDate>
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		<description>Redalyc, pone a disposición de los usuarios más de 119805 artículos a texto completo,  los cuales podrá leer, criticar y analizar.http://redalyc.uaemex.mx/</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Redalyc, pone a disposición de los usuarios más de 119805 artículos a texto completo,  los cuales podrá leer, criticar y analizar.http://redalyc.uaemex.mx/</p>
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		<title>Por: Alejandro</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-879</link>
		<dc:creator>Alejandro</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2009 01:24:19 +0000</pubDate>
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		<description>Muy instructivas las apreciaciones de Jon Ortega; sobre todo las indicaciones sobre los elementos móviles del ADN basura:
&quot;Se ha demostrado que una grandísima cantidad de estos elementos móviles (podrían serlo todos) son de origen viral (es decir, transmisión genética horizontal). Se ha demostrado la acción coordinada y en respuesta al medio de dichos elementos, y su importante papel en numerosos procesos del desarrollo embrionario y ontogénico&quot;.
Ante estas consideraciones cabe preguntarse sobre el papel benefactor de ciertas vacunas , al igual que al   enfoque de la lucha contra el cáncer, consistente únicamente en el intento de interferir alguno de sus procesos.


http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/pensamientounico.htm

Ha sido todo un placer poder leer  esta nueva información</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muy instructivas las apreciaciones de Jon Ortega; sobre todo las indicaciones sobre los elementos móviles del ADN basura:<br />
&#8220;Se ha demostrado que una grandísima cantidad de estos elementos móviles (podrían serlo todos) son de origen viral (es decir, transmisión genética horizontal). Se ha demostrado la acción coordinada y en respuesta al medio de dichos elementos, y su importante papel en numerosos procesos del desarrollo embrionario y ontogénico&#8221;.<br />
Ante estas consideraciones cabe preguntarse sobre el papel benefactor de ciertas vacunas , al igual que al   enfoque de la lucha contra el cáncer, consistente únicamente en el intento de interferir alguno de sus procesos.</p>
<p><a href="http://www.uam.es/personal_pdi/ciencias/msandin/pensamientounico.htm" rel="nofollow">http://www.uam.es/personal_pdi.....ounico.htm</a></p>
<p>Ha sido todo un placer poder leer  esta nueva información</p>
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		<title>Por: Miguel Jara</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-878</link>
		<dc:creator>Miguel Jara</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2009 11:53:51 +0000</pubDate>
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		<description>Muchasgracias a todos los que estáis participando, con tanta calidad en vuestros comentarios, en este debate. En breve volveré a publicar sobre ello. Sí me gustaría pediros que tengáis en cuenta que muchas de las personas interesadas en el mismo no tienen/tenemos los conocimientos científicos que hay que tener para comprender en su totalidad algunos de vuestros presupuestos, intentad describirlos de la manera más sencilla posible. Un saludo cordial a todos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muchasgracias a todos los que estáis participando, con tanta calidad en vuestros comentarios, en este debate. En breve volveré a publicar sobre ello. Sí me gustaría pediros que tengáis en cuenta que muchas de las personas interesadas en el mismo no tienen/tenemos los conocimientos científicos que hay que tener para comprender en su totalidad algunos de vuestros presupuestos, intentad describirlos de la manera más sencilla posible. Un saludo cordial a todos.</p>
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		<title>Por: Ariadna</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-877</link>
		<dc:creator>Ariadna</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2009 09:01:24 +0000</pubDate>
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		<description>Por favor, a mi me interesa muchísimo este debate. No entiendo todo lo que se dice, y no sé si entiendo bien algunas cosas de lo que se dice, pero me ineteresa mucho. Seguid compartiéndolo, por favor.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Por favor, a mi me interesa muchísimo este debate. No entiendo todo lo que se dice, y no sé si entiendo bien algunas cosas de lo que se dice, pero me ineteresa mucho. Seguid compartiéndolo, por favor.</p>
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	<item>
		<title>Por: Jon Ortega</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-871</link>
		<dc:creator>Jon Ortega</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 13:13:53 +0000</pubDate>
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		<description>Hola, quisiera comenzar aclarando a todos la incoherencia del orden en el que han aparecido mis primeros comentarios, que seguramente contribuya a generar confusión a un tema que de por sí se presenta &quot;algo turbio&quot;: En un principio envié dos mensajes al blog (que originalmente habían sido la respuesta a un e-mail de Jose Charton), de los que sólo apareció el segundo (ya he aprendido que conviene enviar un sólo mensaje cada ocasión). Entonces envié inmediatemente el primero, el cual, al no aparecer en seguida, me creí que tampoco había llegado. Por último envié un tercer mensaje en el que incluía el contenido de los dos rehechos en un nuevo texto. Al final se publicó todo y se ha quedado un poco lioso. Agradecería a Miguel que borrara los dos primeros para evitar confusión, aunque comprendo que tendrá cosas bastante más importantes en ocupar su tiempo que arreglar los desatinos de un blogero despistado como yo...

Anibal, agradezco de veras su mensaje, ya que plantea cuestiones de carácter científico, lo cual, en mi experiencia personal, desgraciadamente no suele ocurrir cuando trato de exponer la crítica al darwinismo de Sandín y otros investigadores.

Evidentemene, los genes, entendidos como secuencias nucleotídicas codificantes de proteínas, tienen relación con los caracteres fenotípicos. Relación en tanto que participantes de la fisiología biológica que los produce, pero no en tanto que especificadores de los mismos, ni siquiera en combinación con la influencia del ambiente.

Lo explicaré con un ejemplo: La facilidad que tiene el ser humano para la digestión del cereal y los alimentos ricos en almidón (y que es uno de los aspectos determinantes de su omnivoridad), se debe a la presencia de la enzima amilasa en la saliva, que no se encuentra en carnívoros como el perro o el gato. ¿Significa eso que los carnívoros no poseen ese gen, o poseen un gen diferente? En absoluto, todas y cada una de las células de todos y cada uno de los carnívoros contienen dicho gen, sólo que no es expresado por las células de la saliva.

Vemos entonces que lo que define y determina los caracteres fenotípicos es la regulación de la expresión génica. Es decir, en qué tejido, en qué cantidad, en qué momento del desarrollo embrionario y ontogénico y bajo qué circunstancias es expresado cada gen. A todo esto debemos añadirle procesos transcripcionales como el splicing, que permiten que de una misma secuencia puedan generarse hasta un centenar de proteínas diferentes.

Lo que diferencia fundamentalmente a unas especies de otras no son las variaciones en las secuencias codificantes (que compartimos en más de un 95% no sólo con el chimpancé sino, por ejemplo, con el ratón) sino la regulación de su expresión. Es de vital importancia, llegados a este punto, comprender que el ADN (y menos aún las denominadas &quot;secuencias génicas) no es el único material hereditario. La información para construir siquiera una sóla célula no se encuentra allí. Como dijo Virchoff, &quot;Omnis cellula ex cellula&quot;. La membrana celular, la arquitectura cromosómica y proteómica del nucleo, y varios orgánulos, son sistemas exactamente igual de hereditarios que el ADN.

La información genética o hereditaria no funciona en absoluto como postulan los principios mendelianos sobre los que está construída la Teoría Sintética (neodarwinismo), ya que no puede reducirse a unos &quot;genes&quot; independientes entre sí que codifican aspectos concretos que los seres vivos. Lo que se está poniendo de manifiesto es una complejidad tal, tanto en la relación del genoma con el desarrollo y la fisiología orgánica, como en su relación con el medio,  que ya no es sostenible el supuesto principal de toda la biología neodarwinista: El de la variabilidad &quot;al azar&quot;, es decir, la supuesta azarosidad del cambio (&quot;mutación&quot;) genómico.

La mayor parte del ADN, hasta el 95%, no es codificante. Grandes autoridades de la ciencia, abordando la investigación genética desde paradigma neodarwinista, lo definieron como &quot;ADN basura&quot; (&quot;Junk DNA&quot;). Y aquí entramos en el terreno de lo realmente &quot;más asombroso&quot;. Todo lo que voy a decir proviene de datos experimentales observados, contrastados, y publicados: Los denóminados &quot;elementos móviles&quot; del &quot;ADN basura&quot; pueden copiar &quot;genes&quot; y pegarlos en diferentes lugares del genoma, y la posición de un gen determina la regulación de su expresión, ya que se activa o inactiva en función de los elementos colindantes. Se ha demostrado que una grandísima cantidad de estos elementos móviles (podrían serlo todos) son de origen viral (es decir, transmisión genética horizontal). Se ha demostrado la acción coordinada y en respuesta al medio de dichos elementos, y su importante papel en numerosos procesos  del desarrollo embrionario y ontogénico. También que cambios generados en células somáticas pueden ser transmitidos a células gaméticas y por tanto ser heredables. Se muy bien, amigo mío, que es difícil de creer, por ello le invito a escribir a esta dirección (edicionescrimentales@yahoo.es), desde donde le podré enviar la documentación pertinente. De todos modos, en las referencias de los artículos que figuran en la página de Máximo Sandín hay material de sobra para comprobar todo esto.

Son muchas las lineas de investigación que llevan a la conclusión de que los conceptos de &quot;gen&quot; y &quot;mutación al azar como base del cambio evolutivo&quot; están caducos, pero no quisiera dejar de mencionar la de la genética del desarrollo. García Bellido y otros investigadores de la élite mundial en este campo han llegado a conclusiones tan sugerentes como insalvables: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/busca/nuevo/Darwin/elpepisoc/20060319elpepisoc_1/Tes

La otra cuestión que usted plantea, con el ejemplo de las gacelas, se refiere a la segundo supuesto de la biología neodarwinista: El de la selección natural (reproducción diferencial) como motor de evolución, como agente que aporta al cambio genético (en origen azaroso) la coherencia y el orden que determinan la génesis de toda la variabilidad orgánica.

Cuando hablaba de que las gacelas no evolucionan a &quot;supergacelas&quot; (empleando una expresión de Máximo Sandín) me refería al indiscutible fenómeno de la estásis, corroborado por más de dos siglos de acumulación de evidencia paleontológica. La &quot;especie&quot; es un estadío fenotípico discreto, que a su vez posee un cariotipo (forma y número de cromosomas) discreto, del mismo modo que los estadíos de excitación de un electrón en su órbita atómica. La paleontología no detecta ese cambio continuo, infinitesimal que necesitaría la Selección Natural para jugar un rol creativo en la conformación de las formas orgánicas. No existe, hoy por hoy, evidencia alguna de que la reproducción diferencial pueda dar lugar a especiación. Este es el mecanismo de la práctica ganadera (de donde sacó Darwin la idea de &quot;Selección&quot; Natural), que debería actuar muchísimo más rápidamente que la SN ya que selecciona la variedad deseada de una forma mucho más directa y eficaz, y que sin embargo en 8000 años de existencia jamás ha sobrepasado la barrera de la especie, y todos los cambios que ha generado son reversibles en apenas un par de generaciones de cruce con las variedades salvajes.

Como usted bien dice &quot;Podemos decir que la diferencia de velocidad no es heredable, no es genética, pero por el bien de un ejemplo simple, imaginemos que sí lo es&quot;. Todos los ejemplos de caracter hereditario independiente y seleccionable diferencialmente en base a un valor numérico continuo (por ejemplo, &quot;velocidad&quot;) dentro de un espectro representado por variedades al azar, son exactamente eso, imaginarios. La naturaleza no selecciona al &quot;más apto&quot;, sino, simplemente, al &quot;apto&quot;, al que no es defectuoso.

Pido disculpas por la extensión de mis argumentos, quizás excesiva para el blog. Se trata de temas difíciles de resumir en unas pocas lineas. Si le interesa, podemos continuar el debate a través del correo electrónico (y a ser posible tuteándonos :) ).

Un saludo a todos y mis felicitaciones a Miguel Jara por su gran labor, tanto por los libros como por el blog.

Jon</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, quisiera comenzar aclarando a todos la incoherencia del orden en el que han aparecido mis primeros comentarios, que seguramente contribuya a generar confusión a un tema que de por sí se presenta &#8220;algo turbio&#8221;: En un principio envié dos mensajes al blog (que originalmente habían sido la respuesta a un e-mail de Jose Charton), de los que sólo apareció el segundo (ya he aprendido que conviene enviar un sólo mensaje cada ocasión). Entonces envié inmediatemente el primero, el cual, al no aparecer en seguida, me creí que tampoco había llegado. Por último envié un tercer mensaje en el que incluía el contenido de los dos rehechos en un nuevo texto. Al final se publicó todo y se ha quedado un poco lioso. Agradecería a Miguel que borrara los dos primeros para evitar confusión, aunque comprendo que tendrá cosas bastante más importantes en ocupar su tiempo que arreglar los desatinos de un blogero despistado como yo&#8230;</p>
<p>Anibal, agradezco de veras su mensaje, ya que plantea cuestiones de carácter científico, lo cual, en mi experiencia personal, desgraciadamente no suele ocurrir cuando trato de exponer la crítica al darwinismo de Sandín y otros investigadores.</p>
<p>Evidentemene, los genes, entendidos como secuencias nucleotídicas codificantes de proteínas, tienen relación con los caracteres fenotípicos. Relación en tanto que participantes de la fisiología biológica que los produce, pero no en tanto que especificadores de los mismos, ni siquiera en combinación con la influencia del ambiente.</p>
<p>Lo explicaré con un ejemplo: La facilidad que tiene el ser humano para la digestión del cereal y los alimentos ricos en almidón (y que es uno de los aspectos determinantes de su omnivoridad), se debe a la presencia de la enzima amilasa en la saliva, que no se encuentra en carnívoros como el perro o el gato. ¿Significa eso que los carnívoros no poseen ese gen, o poseen un gen diferente? En absoluto, todas y cada una de las células de todos y cada uno de los carnívoros contienen dicho gen, sólo que no es expresado por las células de la saliva.</p>
<p>Vemos entonces que lo que define y determina los caracteres fenotípicos es la regulación de la expresión génica. Es decir, en qué tejido, en qué cantidad, en qué momento del desarrollo embrionario y ontogénico y bajo qué circunstancias es expresado cada gen. A todo esto debemos añadirle procesos transcripcionales como el splicing, que permiten que de una misma secuencia puedan generarse hasta un centenar de proteínas diferentes.</p>
<p>Lo que diferencia fundamentalmente a unas especies de otras no son las variaciones en las secuencias codificantes (que compartimos en más de un 95% no sólo con el chimpancé sino, por ejemplo, con el ratón) sino la regulación de su expresión. Es de vital importancia, llegados a este punto, comprender que el ADN (y menos aún las denominadas &#8220;secuencias génicas) no es el único material hereditario. La información para construir siquiera una sóla célula no se encuentra allí. Como dijo Virchoff, &#8220;Omnis cellula ex cellula&#8221;. La membrana celular, la arquitectura cromosómica y proteómica del nucleo, y varios orgánulos, son sistemas exactamente igual de hereditarios que el ADN.</p>
<p>La información genética o hereditaria no funciona en absoluto como postulan los principios mendelianos sobre los que está construída la Teoría Sintética (neodarwinismo), ya que no puede reducirse a unos &#8220;genes&#8221; independientes entre sí que codifican aspectos concretos que los seres vivos. Lo que se está poniendo de manifiesto es una complejidad tal, tanto en la relación del genoma con el desarrollo y la fisiología orgánica, como en su relación con el medio,  que ya no es sostenible el supuesto principal de toda la biología neodarwinista: El de la variabilidad &#8220;al azar&#8221;, es decir, la supuesta azarosidad del cambio (&#8221;mutación&#8221;) genómico.</p>
<p>La mayor parte del ADN, hasta el 95%, no es codificante. Grandes autoridades de la ciencia, abordando la investigación genética desde paradigma neodarwinista, lo definieron como &#8220;ADN basura&#8221; (&#8221;Junk DNA&#8221;). Y aquí entramos en el terreno de lo realmente &#8220;más asombroso&#8221;. Todo lo que voy a decir proviene de datos experimentales observados, contrastados, y publicados: Los denóminados &#8220;elementos móviles&#8221; del &#8220;ADN basura&#8221; pueden copiar &#8220;genes&#8221; y pegarlos en diferentes lugares del genoma, y la posición de un gen determina la regulación de su expresión, ya que se activa o inactiva en función de los elementos colindantes. Se ha demostrado que una grandísima cantidad de estos elementos móviles (podrían serlo todos) son de origen viral (es decir, transmisión genética horizontal). Se ha demostrado la acción coordinada y en respuesta al medio de dichos elementos, y su importante papel en numerosos procesos  del desarrollo embrionario y ontogénico. También que cambios generados en células somáticas pueden ser transmitidos a células gaméticas y por tanto ser heredables. Se muy bien, amigo mío, que es difícil de creer, por ello le invito a escribir a esta dirección (edicionescrimentales@yahoo.es), desde donde le podré enviar la documentación pertinente. De todos modos, en las referencias de los artículos que figuran en la página de Máximo Sandín hay material de sobra para comprobar todo esto.</p>
<p>Son muchas las lineas de investigación que llevan a la conclusión de que los conceptos de &#8220;gen&#8221; y &#8220;mutación al azar como base del cambio evolutivo&#8221; están caducos, pero no quisiera dejar de mencionar la de la genética del desarrollo. García Bellido y otros investigadores de la élite mundial en este campo han llegado a conclusiones tan sugerentes como insalvables: <a href="http://www.elpais.com/articulo/sociedad/busca/nuevo/Darwin/elpepisoc/20060319elpepisoc_1/Tes" rel="nofollow">http://www.elpais.com/articulo.....isoc_1/Tes</a></p>
<p>La otra cuestión que usted plantea, con el ejemplo de las gacelas, se refiere a la segundo supuesto de la biología neodarwinista: El de la selección natural (reproducción diferencial) como motor de evolución, como agente que aporta al cambio genético (en origen azaroso) la coherencia y el orden que determinan la génesis de toda la variabilidad orgánica.</p>
<p>Cuando hablaba de que las gacelas no evolucionan a &#8220;supergacelas&#8221; (empleando una expresión de Máximo Sandín) me refería al indiscutible fenómeno de la estásis, corroborado por más de dos siglos de acumulación de evidencia paleontológica. La &#8220;especie&#8221; es un estadío fenotípico discreto, que a su vez posee un cariotipo (forma y número de cromosomas) discreto, del mismo modo que los estadíos de excitación de un electrón en su órbita atómica. La paleontología no detecta ese cambio continuo, infinitesimal que necesitaría la Selección Natural para jugar un rol creativo en la conformación de las formas orgánicas. No existe, hoy por hoy, evidencia alguna de que la reproducción diferencial pueda dar lugar a especiación. Este es el mecanismo de la práctica ganadera (de donde sacó Darwin la idea de &#8220;Selección&#8221; Natural), que debería actuar muchísimo más rápidamente que la SN ya que selecciona la variedad deseada de una forma mucho más directa y eficaz, y que sin embargo en 8000 años de existencia jamás ha sobrepasado la barrera de la especie, y todos los cambios que ha generado son reversibles en apenas un par de generaciones de cruce con las variedades salvajes.</p>
<p>Como usted bien dice &#8220;Podemos decir que la diferencia de velocidad no es heredable, no es genética, pero por el bien de un ejemplo simple, imaginemos que sí lo es&#8221;. Todos los ejemplos de caracter hereditario independiente y seleccionable diferencialmente en base a un valor numérico continuo (por ejemplo, &#8220;velocidad&#8221;) dentro de un espectro representado por variedades al azar, son exactamente eso, imaginarios. La naturaleza no selecciona al &#8220;más apto&#8221;, sino, simplemente, al &#8220;apto&#8221;, al que no es defectuoso.</p>
<p>Pido disculpas por la extensión de mis argumentos, quizás excesiva para el blog. Se trata de temas difíciles de resumir en unas pocas lineas. Si le interesa, podemos continuar el debate a través del correo electrónico (y a ser posible tuteándonos <img src='http://www.migueljara.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' />  ).</p>
<p>Un saludo a todos y mis felicitaciones a Miguel Jara por su gran labor, tanto por los libros como por el blog.</p>
<p>Jon</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Anibal</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-869</link>
		<dc:creator>Anibal</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Feb 2009 14:45:40 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://migueljara.wordpress.com/?p=1138#comment-869</guid>
		<description>Estimado Jon Ortega, no voy ponerme a defender que la teoría sea correcta en este momento. Cuando tenga un tiempo veré de leer alguno de los artículos que recomienda.

No me es agena la obra de Gould en la que ya critica los mecanismos evolutivos graduales y lentos postulados por otras ramas del evolucionismo, y sus ideas me parecen en general muy interesantes.

Ahora, los caracteres fenotípicos, se componen por más que el genoma, y eso no es algo que haya que discutir. Así se postula en general. El ambiente es un factor de primera línea y alta complejidad que interactúa con la genética para el desarrollo de los fenotipos. Tampoco son las secuencias individuales e independientes.

Sin embargo, ¿postularía usted que los genes no tienen nada que ver con los caracteres fenotípicos en las especies? ¿No tienen relación? me intriga que el cambio orgánico pueda ser aún más asombroso.

Por último, el halcón peregrino llega a los 300km/h, ¿eso lo convierte en un superhalcón? Aunque el ejemplo de las gacelas lo inventé para buscar algo sencillo, ¿usted diría que dadas dos gacelas iguales pero siendo una más veloz que la otra no tiene un poco más de probabilidades de no ser desayunada por un león en busca de su comida? Podemos decir que la diferencia de velocidad no es heredable, no es genética, pero por el bien de un ejemplo simple, imaginemos que sí lo es.

Saludos, Anibal</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Estimado Jon Ortega, no voy ponerme a defender que la teoría sea correcta en este momento. Cuando tenga un tiempo veré de leer alguno de los artículos que recomienda.</p>
<p>No me es agena la obra de Gould en la que ya critica los mecanismos evolutivos graduales y lentos postulados por otras ramas del evolucionismo, y sus ideas me parecen en general muy interesantes.</p>
<p>Ahora, los caracteres fenotípicos, se componen por más que el genoma, y eso no es algo que haya que discutir. Así se postula en general. El ambiente es un factor de primera línea y alta complejidad que interactúa con la genética para el desarrollo de los fenotipos. Tampoco son las secuencias individuales e independientes.</p>
<p>Sin embargo, ¿postularía usted que los genes no tienen nada que ver con los caracteres fenotípicos en las especies? ¿No tienen relación? me intriga que el cambio orgánico pueda ser aún más asombroso.</p>
<p>Por último, el halcón peregrino llega a los 300km/h, ¿eso lo convierte en un superhalcón? Aunque el ejemplo de las gacelas lo inventé para buscar algo sencillo, ¿usted diría que dadas dos gacelas iguales pero siendo una más veloz que la otra no tiene un poco más de probabilidades de no ser desayunada por un león en busca de su comida? Podemos decir que la diferencia de velocidad no es heredable, no es genética, pero por el bien de un ejemplo simple, imaginemos que sí lo es.</p>
<p>Saludos, Anibal</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Jon Ortega</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-876</link>
		<dc:creator>Jon Ortega</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Feb 2009 16:35:02 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://migueljara.wordpress.com/?p=1138#comment-876</guid>
		<description>Saludos, Anibal  perdizblanca,

os invito a leer mi anterior comentario y pasearos por algunas de las direcciones a las que hago referencia.

Allí encontraréis abundantes pruebas para verificar lo siguiente:

La Teoría de la Selección Natural (la única aportación de Darwin, ya que todo lo demás, incluídos muchos conceptos complejos relativos a la Evolución que no aparecen en su obra, llevaban al menos 50 años debatiéndose en círculos académicos), es decir, la idea de que la reproducción diferencial de variaciones al azar en el seno de las poblaciones, genera la evolución orgánica, es definitivamente errónea.

Las especies no evolucionan ni se originan por reproducción diferencial. Ninguna estructura orgánica puede haberse conformado así. El caudal de datos procedentes de las más diversas ramas de la biología es tremendo (Genética del desarrollo, genómica comparativa, paleontología...) . La genética mendeliana (el segundo componente de la Síntesis Neodarwinista) es también erróneo. El funcionamiento del genoma, su relación con fenotipo y ambiente, y sus episodios de cambio o transformación, aún no se han terminado de desentrañar, pero se evidencia una complejidad enorme, que desde luego no tiene nada que ver con lo que no habían enseñado:

Los denominados &quot;caracteres fenotípicos&quot; no están codificados en secuencias individuales e independientes, que sufren mutaciones &quot;al azar&quot; generando pequeñas variaciones, que, por el efecto acumulativo de la &quot;selección natural&quot; (reproducción diferencial) derivan a la larga en la evolución de las especies y formas orgánicas. Esto no ocurre. Las gacelas no se van haciendo más rápidas por reproducción diferencial hasta convertirse en &quot;supergacelas&quot; más veloces.

Investiguen las fuentes a las que me remito, por favor. La verdadera naturaleza del cambio orgánico, es mucho, mucho, más asombrosa.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Saludos, Anibal  perdizblanca,</p>
<p>os invito a leer mi anterior comentario y pasearos por algunas de las direcciones a las que hago referencia.</p>
<p>Allí encontraréis abundantes pruebas para verificar lo siguiente:</p>
<p>La Teoría de la Selección Natural (la única aportación de Darwin, ya que todo lo demás, incluídos muchos conceptos complejos relativos a la Evolución que no aparecen en su obra, llevaban al menos 50 años debatiéndose en círculos académicos), es decir, la idea de que la reproducción diferencial de variaciones al azar en el seno de las poblaciones, genera la evolución orgánica, es definitivamente errónea.</p>
<p>Las especies no evolucionan ni se originan por reproducción diferencial. Ninguna estructura orgánica puede haberse conformado así. El caudal de datos procedentes de las más diversas ramas de la biología es tremendo (Genética del desarrollo, genómica comparativa, paleontología&#8230;) . La genética mendeliana (el segundo componente de la Síntesis Neodarwinista) es también erróneo. El funcionamiento del genoma, su relación con fenotipo y ambiente, y sus episodios de cambio o transformación, aún no se han terminado de desentrañar, pero se evidencia una complejidad enorme, que desde luego no tiene nada que ver con lo que no habían enseñado:</p>
<p>Los denominados &#8220;caracteres fenotípicos&#8221; no están codificados en secuencias individuales e independientes, que sufren mutaciones &#8220;al azar&#8221; generando pequeñas variaciones, que, por el efecto acumulativo de la &#8220;selección natural&#8221; (reproducción diferencial) derivan a la larga en la evolución de las especies y formas orgánicas. Esto no ocurre. Las gacelas no se van haciendo más rápidas por reproducción diferencial hasta convertirse en &#8220;supergacelas&#8221; más veloces.</p>
<p>Investiguen las fuentes a las que me remito, por favor. La verdadera naturaleza del cambio orgánico, es mucho, mucho, más asombrosa.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Enrique</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-875</link>
		<dc:creator>Enrique</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Feb 2009 15:39:06 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://migueljara.wordpress.com/?p=1138#comment-875</guid>
		<description>Lo que es infantil es ligar que un leon se coma una gacela con la evolución. Ese es el problema, la selección natural. Yo he tardado en darme cuenta porque también estaba programado en toda la carrera, pero es una explicación que no tiene la menor relación con la complejidad de la evolución.
Y no creo que Darwin fuera malo, solo un poquito espeso si vemos sus argumentos. Pensaba como los de su clase de su época y su éxito fue porque les dio la justificación  de la situación del mundo. Por eso lo aplauden tanto ahora. Tienen mucho que justificar.
Saludos.
 KIKE</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que es infantil es ligar que un leon se coma una gacela con la evolución. Ese es el problema, la selección natural. Yo he tardado en darme cuenta porque también estaba programado en toda la carrera, pero es una explicación que no tiene la menor relación con la complejidad de la evolución.<br />
Y no creo que Darwin fuera malo, solo un poquito espeso si vemos sus argumentos. Pensaba como los de su clase de su época y su éxito fue porque les dio la justificación  de la situación del mundo. Por eso lo aplauden tanto ahora. Tienen mucho que justificar.<br />
Saludos.<br />
 KIKE</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Por: Anibal</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-874</link>
		<dc:creator>Anibal</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Feb 2009 13:25:34 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://migueljara.wordpress.com/?p=1138#comment-874</guid>
		<description>Acabo de leer las partes 6 y 7 de las entregas de Sandín. Ambas muy interesantes, particularmente la sexta.

Nadie dijo que Darwin era buen tipo, sino que sus aportes teóricos fueron fundamentales para el desarrollo de la biología. De hecho, más de un autor respetado por sus obras era bastante mala persona, Tolkien por ejemplo.

La evolución como un mecanismo malvado y egoísta es una sandez. No es la visión actual del mecanismo. Decir que &quot;sólo los &#039;más aptos&#039; tienen derecho a la vida&quot; suena muy bien si hablamos de las ideas racistas, pero contarle a una gacela lenta que ella no tiene por que morir en las fauces de un león, que ella tiene &#039;derecho a la vida&#039; es, por lo menos, infantil.

El mecanismo de la selección natural es pasivo, y no se anda con discriminaciones extravagantes. Si la gacela es más rápida, no se la comen y si es más lenta, será la cena del predador. Y punto. Y también el mecanismo es ciego, no anda eligiendo a dedillo quién se salva y a quién se los desayunan. Quienes postulan darwinismos sociales de todo tipo suelen olvidar alegremente este tipo de cosas, y un sinfín de fenómenos sociales que hacen la aplicación de la selección natural algo oscuro. Darwin no es el responsable ello, aún si él haya incurrido en comparaciones y ejemplificaciones obtrusas de sus ideas con los seres humanos. Eso no resta mérito a sus ideas.

Las funestas consecuencias de las concepciones deterministas tienen su origen en los funestos individuos que las levantaron, no en las concepciones en sí. Las funestas consecuencias de los desarrollos en fisión nuclear no tienen que ver con los investigadores que realizaron los desarrollos teóricos (más allá del infame Enrico Fermi), sino en los funestos motivos y en los funestos sujestos que quisieron crear armas de gran poder a partir de estos avances.

Decir &quot;Darwin era un mal tipo&quot; y &quot;sus teorías tuvieron funestas consecuencias&quot; y omitir que sus teorías son la base de explicaciones muy profundas sobre el desarrollo de la vida y que las consecuencias funestas necesitaron de hombres y mujeres funestas suena a crítica vacía. Aunque no se puede desconocer que las teorías tienen siempre un componente ideológico, este componente es mayor o menos según la teoría, y toda idea se puede tomar para bien y para mal, casi sin importar su origen.

Finalmente, cuando se ligue la evolución y el desarrollo de la vida a la TGS y se desligue de los mecanismos evolutivos actuales (que exceden a la mal entendida selección natural), hablamos de estos. Mientras tanto, apelar a la imaginación y no a la invetigación para reforzar ideas románticas me parece un recurso poco serio.

Para quién cito el artículo en El País, si me atengo a lo que dice la cita (que es ya ir a fuente de segunda mano, y encima un medio de comunicación masivo, que suelen cubrir pesimamente las noticias científicas) está claro que las ideas de Clark son ideológicamente peligrosas y científicamente suenan a insostenibles. Para empezar, esa idea de que lo que vino antes de la revolución industrial era todos pueblos pobres e infames que se lo vaya a contar al imperio Inca, al imperio Romano y al imperio Chino.

Confundir la teoría de la evolución y los planteos de Darwin con lo que después hicieron y dijeron supuestos &quot;darwinistas sociales&quot; que ni siquiera comprendieron el mecanismo de la selección natural me parece peligroso. Es como decir que Marx era un asesino porque Stalin lo fue, y decía ser marxista.

Saludos, Anibal</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Acabo de leer las partes 6 y 7 de las entregas de Sandín. Ambas muy interesantes, particularmente la sexta.</p>
<p>Nadie dijo que Darwin era buen tipo, sino que sus aportes teóricos fueron fundamentales para el desarrollo de la biología. De hecho, más de un autor respetado por sus obras era bastante mala persona, Tolkien por ejemplo.</p>
<p>La evolución como un mecanismo malvado y egoísta es una sandez. No es la visión actual del mecanismo. Decir que &#8220;sólo los &#8216;más aptos&#8217; tienen derecho a la vida&#8221; suena muy bien si hablamos de las ideas racistas, pero contarle a una gacela lenta que ella no tiene por que morir en las fauces de un león, que ella tiene &#8216;derecho a la vida&#8217; es, por lo menos, infantil.</p>
<p>El mecanismo de la selección natural es pasivo, y no se anda con discriminaciones extravagantes. Si la gacela es más rápida, no se la comen y si es más lenta, será la cena del predador. Y punto. Y también el mecanismo es ciego, no anda eligiendo a dedillo quién se salva y a quién se los desayunan. Quienes postulan darwinismos sociales de todo tipo suelen olvidar alegremente este tipo de cosas, y un sinfín de fenómenos sociales que hacen la aplicación de la selección natural algo oscuro. Darwin no es el responsable ello, aún si él haya incurrido en comparaciones y ejemplificaciones obtrusas de sus ideas con los seres humanos. Eso no resta mérito a sus ideas.</p>
<p>Las funestas consecuencias de las concepciones deterministas tienen su origen en los funestos individuos que las levantaron, no en las concepciones en sí. Las funestas consecuencias de los desarrollos en fisión nuclear no tienen que ver con los investigadores que realizaron los desarrollos teóricos (más allá del infame Enrico Fermi), sino en los funestos motivos y en los funestos sujestos que quisieron crear armas de gran poder a partir de estos avances.</p>
<p>Decir &#8220;Darwin era un mal tipo&#8221; y &#8220;sus teorías tuvieron funestas consecuencias&#8221; y omitir que sus teorías son la base de explicaciones muy profundas sobre el desarrollo de la vida y que las consecuencias funestas necesitaron de hombres y mujeres funestas suena a crítica vacía. Aunque no se puede desconocer que las teorías tienen siempre un componente ideológico, este componente es mayor o menos según la teoría, y toda idea se puede tomar para bien y para mal, casi sin importar su origen.</p>
<p>Finalmente, cuando se ligue la evolución y el desarrollo de la vida a la TGS y se desligue de los mecanismos evolutivos actuales (que exceden a la mal entendida selección natural), hablamos de estos. Mientras tanto, apelar a la imaginación y no a la invetigación para reforzar ideas románticas me parece un recurso poco serio.</p>
<p>Para quién cito el artículo en El País, si me atengo a lo que dice la cita (que es ya ir a fuente de segunda mano, y encima un medio de comunicación masivo, que suelen cubrir pesimamente las noticias científicas) está claro que las ideas de Clark son ideológicamente peligrosas y científicamente suenan a insostenibles. Para empezar, esa idea de que lo que vino antes de la revolución industrial era todos pueblos pobres e infames que se lo vaya a contar al imperio Inca, al imperio Romano y al imperio Chino.</p>
<p>Confundir la teoría de la evolución y los planteos de Darwin con lo que después hicieron y dijeron supuestos &#8220;darwinistas sociales&#8221; que ni siquiera comprendieron el mecanismo de la selección natural me parece peligroso. Es como decir que Marx era un asesino porque Stalin lo fue, y decía ser marxista.</p>
<p>Saludos, Anibal</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Por: Enrique</title>
		<link>http://www.migueljara.com/2009/02/08/darwin-las-ideas-dominantes-y-los-que-dominan-i/comment-page-1/#comment-873</link>
		<dc:creator>Enrique</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2009 15:43:33 +0000</pubDate>
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		<description>¡APROXIMADAMENTE! COMO EINSTEIN....


   DARWIN, LAS IDEAS DOMINANTES Y LOS QUE DOMINAN
         Séptima entrega: Sobre el origen del desastre
                                   Máximo Sandín

“Al principio de mis observaciones me parecía probable que un cuidadoso estudio de los animales domésticos y de las plantas cultivadas ofrecería la mejor probabilidad de aclarar este oscuro problema. Y no anduve equivocado; en éste y en todos los demás casos de perplejidad he encontrado invariablemente que nuestro conocimiento, por imperfecto que sea, de la variación por medio de la domesticidad, daba el mejor y el más seguro norte. Yo osaría expresar mi convicción del alto valor de estos estudios, aunque hayan sido muy comúnmente descuidados por los naturalistas”.
 (Charles Darwin, Introducción a “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”).


Imagine el lector que, un día, las investigaciones sobre la Naturaleza conducen al descubrimiento de que los fenómenos que componen la vida, desde las células, los órganos y tejidos, los organismos, las especies y los ecosistemas, hasta la totalidad del ecosistema global que constituye la Tierra, están organizados en sistemas jerárquicos e interconectados cuyas propiedades y, por tanto, su evolución responden a conceptos como la Teoría General de Sistemas. Imagine que se comprueba que los seres vivos corresponden a las características de los llamados &quot;sistemas organísmicos u homeostáticos&quot;, capaces de ajustarse (adaptarse) a los cambios externos e internos y están organizados en subsistemas que conforman sistemas de rango mayor. Y que se llega a la conclusión de que estos sistemas complejos adaptativos son muy estables y no son susceptibles a cambios en su organización porque cualquier cambio en una parte del sistema provoca ineludiblemente cambios correlativos en otras partes hasta lograr un nuevo tipo de estabilidad dinámica, pero ante un desequilibrio suficientemente grave, su respuesta puede tomar dos caminos: un derrumbe catastrófico o un salto en el nivel de complejidad porque los sistemas complejos tienen tendencia a generar patrones de comportamiento global. Y que el gran “macrosistema” que constituye la Tierra está formado por una compleja red que relaciona todos sus componentes, y que todos son necesarios para su funcionamiento. Que la vida se desarrolla en medio de unas continuas y estrechas interacciones de los organismos entre sí y con el entorno. Ahora, un esfuerzo más, para imaginar que todo esto lleva a la concepción de que la evolución es una propiedad intrínseca a la vida, que se produce como algo inevitable, como consecuencia de estas características. Sería muy bonito pensar que la Naturaleza es tan hermosa, tan impresionante como les parece a las personas que no tienen “formación” en Biología.

Pero no merece la pena que se esfuerce más. Estos serán posibles descubrimientos del siglo veinte o veintiuno. Así que regresemos a nuestra época: “El libro del que nace toda la Biología moderna”, ha sido propuesto para el galardón de “Libro del Milenio”, y su autor es considerado por las autoridades científicas como “un genio comparable a Einstein y los padres de la mecánica cuántica” o “la más alta cumbre del pensamiento humano”, entre otros calificativos no menos laudatorios. Lo que resulta pasmoso es comprobar que se ha creado un personaje mitológico del que se narran las más íntimas anécdotas vitales y hacia el que se ha instaurado una veneración que jamás se ha concedido a ningún otro de  los grandes científicos o pensadores de la Historia, porque lo que se conoce de ellos es lo que realmente importa: su obra. Y sin embargo, “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”, debe de ser el libro menos leído de todos los “textos fundamentales de nuestra cultura”. Es más, he podido constatar que mis colegas más fervientemente darwinistas no han leído directamente a Darwin. Tienen bastante con lo que les han contado en los libros sobre él. También es cierto que las autoridades en la materia no parecen mostrar un gran entusiasmo en promover su lectura. Veamos, por ejemplo, cómo nos la recomienda el prologuista de la edición española más accesible (“Origen de las especies”, AKAL, 1998): “¿Cómo se puede leer este libro? Casi todos  (? )  los libros bien escritos, y éste lo es, suelen leerse desde el principio hasta el final. Pero también caben otras opciones que para algunos son más alentadoras. Puede leerse la introducción, que es un buen extracto tanto del propósito de la obra como de la explicación que se sugiere para el origen de las especies. Puede el lector pasar al último capítulo de Recapitulación y Conclusión, que ofrecerá una nueva explicación más detallada y previamente justificada”. Tras otra posibilidad, que consiste en leer sólo los resúmenes, finaliza las “instrucciones de uso” con una desganada opción: que se lea completo (curiosa forma, por cierto, de leer un libro “fundacional”)  con un imperativo “¡léelo!” que, después de lo recomendado, produce la impresión de estar emitido con un hilo de voz. Sigamos pues, las instrucciones. Pero como limitarnos a la introducción (cuyo contenido fundamental ya ha sido transcrito) parece una renuncia a enriquecernos con sus geniales ideas, llegaremos hasta el primer capítulo  y dejaremos para más adelante la lectura de su parte “menos recomendable”.

“Capítulo primero. Variación en estado doméstico.
Causas de la variabilidad. Cuando comparamos los individuos de la misma variedad o subvariedad de nuestras plantas desde hace mucho tiempo cultivadas y de nuestros animales domésticos más antiguos, uno de los primeros puntos que nos extraña es que generalmente difieren más unos de otros que los individuos de cualquier especie o variedad en estado natural. Y  si reflexionamos sobre la vasta diversidad de plantas y animales que han sido respectivamente cultivadas y domesticados  y que han variado durante todas las edades bajo la influencia de los  climas y tratamientos más diferentes, nos vemos obligados a  concluir que esta gran variabilidad es debida a que nuestras producciones domésticas se han formado en condiciones de vida menos uniformes y en algún tanto diferentes de aquellas a las cuales ha estado expuesta la especie madre en la naturaleza. Hay también alguna probabilidad  en la opinión adelantada por Andrew Knight, de que esta variabilidad pueda tener alguna  conexión  con el exceso de alimento”. Etc.

“Efectos del hábito y del uso y desuso de las partes.  Variación correlativa.- Herencia. Hábitos cambiados producen un efecto heredado, como el período de florecimiento de  las plantas cuando se las transporta de un clima a otro. En cuanto a los animales, el uso o desuso de las partes ha tenido una influencia más marcada; así, encuentro en el pato doméstico que  los huesos del ala pesan menos y los huesos de la pata más  en proporción a todo el esqueleto, que lo que pesaban los mismos huesos del pato salvaje;  y este cambio puede atribuirse sin riesgo de equivocarse, a que el pato doméstico vuela mucho menos y anda más que sus  salvajes padres. El grande y hereditario desarrollo de las ubres en  vacas y cabras en países donde habitualmente se las ordeña, en comparación con estos órganos en otros países, es, probablemente, otro caso de los efectos del uso. No puede nombrarse uno sólo de nuestros animales domésticos que no tenga en algún país las orejas lacias, y  la opinión que se ha sugerido, de que este caimiento es debido al desuso de los músculos de la oreja, porque los animales rara vez se alarman mucho, parece la más probable”. Etc.

“Carácter de las variedades domésticas; dificultad de distinguir entre variedades y especies; origen de las variedades domésticas de una o de varias especies. Si examinamos las variedades hereditarias o razas de nuestros animales y plantas  domésticos, y las comparamos con especies íntimamente próximas, descubrimos generalmente en cada raza doméstica, como ya lo he notado, menos uniformidad de carácter que en las verdaderas especies . Las razas domésticas tienen con frecuencia un carácter algún tanto monstruoso; por lo cual entiendo que, aunque se diferencian unas de otras y de las demás especies del mismo género en algunos rasgos insignificantes, difieren a menudo en un  grado extremo  en algún punto cuando se las compara unas con otras,  y más especialmente cuando se las compara con la especie en estado natural, de la  que son más próximas”. Etc.

“Castas de la paloma doméstica: sus diferencias y su origen. Creyendo que es siempre mejor estudiar algún grupo especial, después de de reflexionarlo, he ocupado mi atención con las palomas domésticas. He conservado toda casta que me era posible comprar u obtener y he sido amabilísimamente favorecido con pieles de varias partes del mundo, mas especialmente por el Honorable W. Eliot,  de la India, y por el Honorable C. Murray, de Persia. Muchos tratados en diferentes lenguas  se han publicado sobre palomas, y algunos de ellos son muy importantes, por su antigüedad considerable. Me he asociado con algunos eminentes aficionados  y se me ha permitido entrar en dos de los clubs de palomas de Londres”. Etc., etc.

Pasemos, siguiendo las instrucciones, al capítulo final: La aportación “científica” de sus descubrimientos la valora el autor como sigue en su Recapitulación: “Un campo grande, y casi virgen de investigaciones quedará abierto sobre las causas y leyes de la variación, la correlación, los efectos del uso y el desuso, la acción directa de las condiciones externas, etc., etc. El estudio de las producciones domésticas subirá inmensamente en importancia. /.../En el porvenir veo campos abiertos para investigaciones mucho más importantes. La psicología se basará, seguramente, sobre los cimientos establecidos por Mr. Herbert Spencer, los de la adquisición necesaria por gradación, de cada facultad y capacidad mental. Mucha luz se derramará entonces sobre el origen del hombre y de su historia”. Esta última frase (sobre la anterior ya volveremos) ha sido interpretada (“se los juro”) por una autoridad académica como “idea precursora de la neurobiología”. Pero veamos sus conclusiones finales: “Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son crecimiento con reproducción; herencia que casi va implícita en la reproducción;  variabilidad, resultado de la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y del uso y desuso; aumento en una proporción tan alta, que conduce a una lucha por la existencia, y como consecuencia, a la selección natural, la cual trae consigo la divergencia de carácter y la extinción de las formas menos mejoradas.  Así, es consecuencia directa de la guerra de la naturaleza, de la escasez y la muerte, el objeto más elevado que somos capaces de concebir, a saber; la producción de los animales superiores”. Aquí no hay más remedio que proponer: Analicemos la frase (me refiero al lector junto conmigo): El, ya a estas alturas escamado lector, se preguntará: “Si, según este señor, la variabilidad de los organismos está causada por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y del uso y el desuso, ¿qué puñetas (o carámbanos, a elegir) “selecciona” la selección natural? ¿Cual es exactamente su aportación al conocimiento de la evolución?”. Tal vez lo descubra en las frases finales del libro: “A juzgar por el pasado, sin riesgo podemos inferir que ni una sola especie viva transmitirá su semejanza inalterada a un porvenir distante. /.../ Por esto podemos mirar con alguna confianza a un porvenir seguro de gran duración. Y como la selección natural obra solamente por y para el bien de cada ser, todos los atributos corpóreos y mentales tenderán a progresar hasta la perfección. /.../ Hay grandeza en esta opinión de que la vida, con sus diversas facultades, fue infundida en su origen por el Creador en unas pocas formas o en una sola; y que mientras este planeta, según la determinada ley de la gravedad, ha seguido recorriendo su órbita, innumerables formas bellísimas y llenas de maravillas se han desenvuelto de un origen tan simple, y siguen siempre desenvolviéndose”.

Quizás le parezca algo abusivo al lector que le proponga otro esfuerzo de su imaginación, porque sería más adecuado documentar los siguientes argumentos, pero tempo habrá: Imagine ahora el lector que las investigaciones de “los naturalistas” (es decir de los científicos) de la primera mitad del Siglo XIX, hubieran llevado a una idea de la Naturaleza basada precisamente en el estudio de la Naturaleza. Que sus aportaciones, lógicamente limitadas por los conocimientos de la época, estuvieran en el camino adecuado para llegar a conclusiones como las que hemos visto en el inicio de este escrito. Ahora no es necesario que imagine nada. Simplemente que reflexione sobre las consecuencias que ha tenido (que está teniendo) una concepción científica, elaborada sobre semejantes argumentos, que considera el fenómeno de la vida como algo sórdido, una Naturaleza en la que no hay cabida para todos y poblada por individuos egoístas (que sólo buscan “su propio interés”). Como una constante competición entre los organismos en la que la relación con el ambiente está dirigida por cambios al azar y en la que sólo los “más aptos” tienen el derecho a la vida. Y que recuerde las consecuencias que ha tenido para la Humanidad la concepción determinista derivada de esta visión, según la cual los individuos, los pueblos, las naciones, llevan sus características, sus virtudes y sus defectos grabados en sus “genes”. ¿Cómo calificaría la aparición de “la obra de la que nace toda la Biología moderna”?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>¡APROXIMADAMENTE! COMO EINSTEIN&#8230;.</p>
<p>   DARWIN, LAS IDEAS DOMINANTES Y LOS QUE DOMINAN<br />
         Séptima entrega: Sobre el origen del desastre<br />
                                   Máximo Sandín</p>
<p>“Al principio de mis observaciones me parecía probable que un cuidadoso estudio de los animales domésticos y de las plantas cultivadas ofrecería la mejor probabilidad de aclarar este oscuro problema. Y no anduve equivocado; en éste y en todos los demás casos de perplejidad he encontrado invariablemente que nuestro conocimiento, por imperfecto que sea, de la variación por medio de la domesticidad, daba el mejor y el más seguro norte. Yo osaría expresar mi convicción del alto valor de estos estudios, aunque hayan sido muy comúnmente descuidados por los naturalistas”.<br />
 (Charles Darwin, Introducción a “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”).</p>
<p>Imagine el lector que, un día, las investigaciones sobre la Naturaleza conducen al descubrimiento de que los fenómenos que componen la vida, desde las células, los órganos y tejidos, los organismos, las especies y los ecosistemas, hasta la totalidad del ecosistema global que constituye la Tierra, están organizados en sistemas jerárquicos e interconectados cuyas propiedades y, por tanto, su evolución responden a conceptos como la Teoría General de Sistemas. Imagine que se comprueba que los seres vivos corresponden a las características de los llamados &#8220;sistemas organísmicos u homeostáticos&#8221;, capaces de ajustarse (adaptarse) a los cambios externos e internos y están organizados en subsistemas que conforman sistemas de rango mayor. Y que se llega a la conclusión de que estos sistemas complejos adaptativos son muy estables y no son susceptibles a cambios en su organización porque cualquier cambio en una parte del sistema provoca ineludiblemente cambios correlativos en otras partes hasta lograr un nuevo tipo de estabilidad dinámica, pero ante un desequilibrio suficientemente grave, su respuesta puede tomar dos caminos: un derrumbe catastrófico o un salto en el nivel de complejidad porque los sistemas complejos tienen tendencia a generar patrones de comportamiento global. Y que el gran “macrosistema” que constituye la Tierra está formado por una compleja red que relaciona todos sus componentes, y que todos son necesarios para su funcionamiento. Que la vida se desarrolla en medio de unas continuas y estrechas interacciones de los organismos entre sí y con el entorno. Ahora, un esfuerzo más, para imaginar que todo esto lleva a la concepción de que la evolución es una propiedad intrínseca a la vida, que se produce como algo inevitable, como consecuencia de estas características. Sería muy bonito pensar que la Naturaleza es tan hermosa, tan impresionante como les parece a las personas que no tienen “formación” en Biología.</p>
<p>Pero no merece la pena que se esfuerce más. Estos serán posibles descubrimientos del siglo veinte o veintiuno. Así que regresemos a nuestra época: “El libro del que nace toda la Biología moderna”, ha sido propuesto para el galardón de “Libro del Milenio”, y su autor es considerado por las autoridades científicas como “un genio comparable a Einstein y los padres de la mecánica cuántica” o “la más alta cumbre del pensamiento humano”, entre otros calificativos no menos laudatorios. Lo que resulta pasmoso es comprobar que se ha creado un personaje mitológico del que se narran las más íntimas anécdotas vitales y hacia el que se ha instaurado una veneración que jamás se ha concedido a ningún otro de  los grandes científicos o pensadores de la Historia, porque lo que se conoce de ellos es lo que realmente importa: su obra. Y sin embargo, “Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o el mantenimiento de las razas favorecidas en la lucha por la existencia”, debe de ser el libro menos leído de todos los “textos fundamentales de nuestra cultura”. Es más, he podido constatar que mis colegas más fervientemente darwinistas no han leído directamente a Darwin. Tienen bastante con lo que les han contado en los libros sobre él. También es cierto que las autoridades en la materia no parecen mostrar un gran entusiasmo en promover su lectura. Veamos, por ejemplo, cómo nos la recomienda el prologuista de la edición española más accesible (“Origen de las especies”, AKAL, 1998): “¿Cómo se puede leer este libro? Casi todos  (? )  los libros bien escritos, y éste lo es, suelen leerse desde el principio hasta el final. Pero también caben otras opciones que para algunos son más alentadoras. Puede leerse la introducción, que es un buen extracto tanto del propósito de la obra como de la explicación que se sugiere para el origen de las especies. Puede el lector pasar al último capítulo de Recapitulación y Conclusión, que ofrecerá una nueva explicación más detallada y previamente justificada”. Tras otra posibilidad, que consiste en leer sólo los resúmenes, finaliza las “instrucciones de uso” con una desganada opción: que se lea completo (curiosa forma, por cierto, de leer un libro “fundacional”)  con un imperativo “¡léelo!” que, después de lo recomendado, produce la impresión de estar emitido con un hilo de voz. Sigamos pues, las instrucciones. Pero como limitarnos a la introducción (cuyo contenido fundamental ya ha sido transcrito) parece una renuncia a enriquecernos con sus geniales ideas, llegaremos hasta el primer capítulo  y dejaremos para más adelante la lectura de su parte “menos recomendable”.</p>
<p>“Capítulo primero. Variación en estado doméstico.<br />
Causas de la variabilidad. Cuando comparamos los individuos de la misma variedad o subvariedad de nuestras plantas desde hace mucho tiempo cultivadas y de nuestros animales domésticos más antiguos, uno de los primeros puntos que nos extraña es que generalmente difieren más unos de otros que los individuos de cualquier especie o variedad en estado natural. Y  si reflexionamos sobre la vasta diversidad de plantas y animales que han sido respectivamente cultivadas y domesticados  y que han variado durante todas las edades bajo la influencia de los  climas y tratamientos más diferentes, nos vemos obligados a  concluir que esta gran variabilidad es debida a que nuestras producciones domésticas se han formado en condiciones de vida menos uniformes y en algún tanto diferentes de aquellas a las cuales ha estado expuesta la especie madre en la naturaleza. Hay también alguna probabilidad  en la opinión adelantada por Andrew Knight, de que esta variabilidad pueda tener alguna  conexión  con el exceso de alimento”. Etc.</p>
<p>“Efectos del hábito y del uso y desuso de las partes.  Variación correlativa.- Herencia. Hábitos cambiados producen un efecto heredado, como el período de florecimiento de  las plantas cuando se las transporta de un clima a otro. En cuanto a los animales, el uso o desuso de las partes ha tenido una influencia más marcada; así, encuentro en el pato doméstico que  los huesos del ala pesan menos y los huesos de la pata más  en proporción a todo el esqueleto, que lo que pesaban los mismos huesos del pato salvaje;  y este cambio puede atribuirse sin riesgo de equivocarse, a que el pato doméstico vuela mucho menos y anda más que sus  salvajes padres. El grande y hereditario desarrollo de las ubres en  vacas y cabras en países donde habitualmente se las ordeña, en comparación con estos órganos en otros países, es, probablemente, otro caso de los efectos del uso. No puede nombrarse uno sólo de nuestros animales domésticos que no tenga en algún país las orejas lacias, y  la opinión que se ha sugerido, de que este caimiento es debido al desuso de los músculos de la oreja, porque los animales rara vez se alarman mucho, parece la más probable”. Etc.</p>
<p>“Carácter de las variedades domésticas; dificultad de distinguir entre variedades y especies; origen de las variedades domésticas de una o de varias especies. Si examinamos las variedades hereditarias o razas de nuestros animales y plantas  domésticos, y las comparamos con especies íntimamente próximas, descubrimos generalmente en cada raza doméstica, como ya lo he notado, menos uniformidad de carácter que en las verdaderas especies . Las razas domésticas tienen con frecuencia un carácter algún tanto monstruoso; por lo cual entiendo que, aunque se diferencian unas de otras y de las demás especies del mismo género en algunos rasgos insignificantes, difieren a menudo en un  grado extremo  en algún punto cuando se las compara unas con otras,  y más especialmente cuando se las compara con la especie en estado natural, de la  que son más próximas”. Etc.</p>
<p>“Castas de la paloma doméstica: sus diferencias y su origen. Creyendo que es siempre mejor estudiar algún grupo especial, después de de reflexionarlo, he ocupado mi atención con las palomas domésticas. He conservado toda casta que me era posible comprar u obtener y he sido amabilísimamente favorecido con pieles de varias partes del mundo, mas especialmente por el Honorable W. Eliot,  de la India, y por el Honorable C. Murray, de Persia. Muchos tratados en diferentes lenguas  se han publicado sobre palomas, y algunos de ellos son muy importantes, por su antigüedad considerable. Me he asociado con algunos eminentes aficionados  y se me ha permitido entrar en dos de los clubs de palomas de Londres”. Etc., etc.</p>
<p>Pasemos, siguiendo las instrucciones, al capítulo final: La aportación “científica” de sus descubrimientos la valora el autor como sigue en su Recapitulación: “Un campo grande, y casi virgen de investigaciones quedará abierto sobre las causas y leyes de la variación, la correlación, los efectos del uso y el desuso, la acción directa de las condiciones externas, etc., etc. El estudio de las producciones domésticas subirá inmensamente en importancia. /&#8230;/En el porvenir veo campos abiertos para investigaciones mucho más importantes. La psicología se basará, seguramente, sobre los cimientos establecidos por Mr. Herbert Spencer, los de la adquisición necesaria por gradación, de cada facultad y capacidad mental. Mucha luz se derramará entonces sobre el origen del hombre y de su historia”. Esta última frase (sobre la anterior ya volveremos) ha sido interpretada (“se los juro”) por una autoridad académica como “idea precursora de la neurobiología”. Pero veamos sus conclusiones finales: “Estas leyes, tomadas en un sentido más amplio, son crecimiento con reproducción; herencia que casi va implícita en la reproducción;  variabilidad, resultado de la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y del uso y desuso; aumento en una proporción tan alta, que conduce a una lucha por la existencia, y como consecuencia, a la selección natural, la cual trae consigo la divergencia de carácter y la extinción de las formas menos mejoradas.  Así, es consecuencia directa de la guerra de la naturaleza, de la escasez y la muerte, el objeto más elevado que somos capaces de concebir, a saber; la producción de los animales superiores”. Aquí no hay más remedio que proponer: Analicemos la frase (me refiero al lector junto conmigo): El, ya a estas alturas escamado lector, se preguntará: “Si, según este señor, la variabilidad de los organismos está causada por la acción directa e indirecta de las condiciones de vida y del uso y el desuso, ¿qué puñetas (o carámbanos, a elegir) “selecciona” la selección natural? ¿Cual es exactamente su aportación al conocimiento de la evolución?”. Tal vez lo descubra en las frases finales del libro: “A juzgar por el pasado, sin riesgo podemos inferir que ni una sola especie viva transmitirá su semejanza inalterada a un porvenir distante. /&#8230;/ Por esto podemos mirar con alguna confianza a un porvenir seguro de gran duración. Y como la selección natural obra solamente por y para el bien de cada ser, todos los atributos corpóreos y mentales tenderán a progresar hasta la perfección. /&#8230;/ Hay grandeza en esta opinión de que la vida, con sus diversas facultades, fue infundida en su origen por el Creador en unas pocas formas o en una sola; y que mientras este planeta, según la determinada ley de la gravedad, ha seguido recorriendo su órbita, innumerables formas bellísimas y llenas de maravillas se han desenvuelto de un origen tan simple, y siguen siempre desenvolviéndose”.</p>
<p>Quizás le parezca algo abusivo al lector que le proponga otro esfuerzo de su imaginación, porque sería más adecuado documentar los siguientes argumentos, pero tempo habrá: Imagine ahora el lector que las investigaciones de “los naturalistas” (es decir de los científicos) de la primera mitad del Siglo XIX, hubieran llevado a una idea de la Naturaleza basada precisamente en el estudio de la Naturaleza. Que sus aportaciones, lógicamente limitadas por los conocimientos de la época, estuvieran en el camino adecuado para llegar a conclusiones como las que hemos visto en el inicio de este escrito. Ahora no es necesario que imagine nada. Simplemente que reflexione sobre las consecuencias que ha tenido (que está teniendo) una concepción científica, elaborada sobre semejantes argumentos, que considera el fenómeno de la vida como algo sórdido, una Naturaleza en la que no hay cabida para todos y poblada por individuos egoístas (que sólo buscan “su propio interés”). Como una constante competición entre los organismos en la que la relación con el ambiente está dirigida por cambios al azar y en la que sólo los “más aptos” tienen el derecho a la vida. Y que recuerde las consecuencias que ha tenido para la Humanidad la concepción determinista derivada de esta visión, según la cual los individuos, los pueblos, las naciones, llevan sus características, sus virtudes y sus defectos grabados en sus “genes”. ¿Cómo calificaría la aparición de “la obra de la que nace toda la Biología moderna”?</p>
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