Nuevos problemas con los medicamentos de Baxter

Hace unos días, el laboratorio Baxter decidió suspender por un tiempo indefinido la producción de heparina, utilizada para la prevención de coágulos en pacientes como los que se someten a diálisis renal y cirugía cardiaca. La mayor parte de los casos han sido detectados en las unidades de hemodiálisis de hospitales estadounidenses. Se han notificado varios cientos de reacciones alérgicas e incluso cuatro muertes que las autoridades de la FDA (Agencia de Medicamentos de Estados Unidos) están tratando de verificar si tienen relación con el medicamento.
 
Como nos comenta un especialista en farmacia hospitalaria “el desarrollo de una alergia a heparina en estos pacientes hace que tengan que tratarse luego con medicamentos más tóxicos”. A la espera de que se solventen estos problemas -no pequeños precisamente pues Baxter suministra la mitad de la heparina que se consume en EE.UU-, conviene recordar algunos hechos relacionados con la marca, ya que en los ultimos años la casa norteamericana ha estado en el punto de mira de las autoridades sanitarias de todo el mundo.
 
En los años 80, sobre todo, en los 90 y 2000 también siguieron produciéndose muertes, Baxter distribuyó su producto Hemofil para la Hemofilia contaminado con el virus de la Hepatitis C y del Sida. Contaminaciones masivas que acabaron con la vida de al menos 1.600 personas. Para acabar con el escándalo lo antes posible la empresa “compró el silencio” de los familiares de las víctimas (prácticamente el 96% firmaron) a cambio de que no denunciaran en los tribunales de Justicia.
 
Hechos que la compañía calificó de “accidente”. Pero lo cierto es que se probó que otras compañías que vendía hemoderivados los comercializaban, y las autoridades españolas conocían esto, contaminados con Sida y Hepatitis C, pues la sangre la obtenían de presos de cárceles estadounidenses.
 
En nuestro país, a comienzos de esta década murieron numerosas personas en unidades de diálisis, modelo Althane, por el fallo de los filtros Baxter que utilizaban las máquinas. Por aquel entonces también, un ciudadano español recibió una suculenta cantidad de dinero de Baxter para que no denunciara caso. Había sufrido un infarto cerebral al estallársele la válvula cardiaca, marca Duromedics, que llevaba instalada (fabricada por Hemex Scientific, corporación adquirida por Baxter).
 
La multinacional también ha tenido que indemnizar a una joven a la que contagió con el virus de la Hepatitis C al administrársele el hemoderivado Gammagard. El juez obligó a Baxter a desembolsar exactamente 115.056,63 €. Este caso se produjo en los años 90. Gammagard, una inmunoglobulina intravenosa inespecífica, resultó que podría transmitir Hepatitis C. Farmacéuticos de uno de los hospitales más grandes de Andalucía, aún recuerdan cómo el máximo responsable de la compañía voló rápidamente a Sevilla para entrevistarse con los responsables de ese hospital. donde se estaban produciendo los primeros contagios. Retiraron inmediatamente el producto.
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